El PSOE crítico exige a Sánchez información «real» sobre la crisis migratoria en Ceuta: «Explicar tarde y culpar sólo hacia fuera no es rendir cuentas»

La corriente crítica del PSOE aglutinada bajo la marca ReActiva ha manifestado su profundo enfado por la forma en la que el Gobierno de Pedro Sánchez ha abordado la crisis abierta en Ceuta tras la llegada masiva de entre 50.000 y 60.000 personas -según los datos del Ministerio del Interior- en cuestión de horas. «No compartimos el uso que la derecha hace de estas críticas para pedir cierre y exclusión, pero tampoco podemos ignorar que, en lo esencial, apuntan a lo mismo que denunciamos: explicar tarde y culpar sólo hacia fuera no es rendir cuentas, es gestionar la imagen en lugar del problema», subrayan en una carta enviada a los afiliados de su formación en la que exigen información «real» de lo que ha sucedido.

 La corriente ReActiva dice que lo que está haciendo el Gobierno es «gestionar la imagen en lugar del problema» y denuncia «presiones» a la militancia para que no cuestione lo ocurrido  

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La corriente crítica del PSOE aglutinada bajo la marca ReActiva ha manifestado su profundo enfado por la forma en la que el Gobierno de Pedro Sánchez ha abordado la crisis abierta en Ceuta tras la llegada masiva de entre 50.000 y 60.000 personas -según los datos del Ministerio del Interior- en cuestión de horas. «No compartimos el uso que la derecha hace de estas críticas para pedir cierre y exclusión, pero tampoco podemos ignorar que, en lo esencial, apuntan a lo mismo que denunciamos: explicar tarde y culpar sólo hacia fuera no es rendir cuentas, es gestionar la imagen en lugar del problema», subrayan en una carta enviada a los afiliados de su formación en la que exigen información «real» de lo que ha sucedido.

Además, en la misiva argumentan que lo sucedido en la ciudad autónoma española «no es un episodio aislado ni un problema que se resuelva en la coyuntura de un fin de semana» y que tiene «implicaciones» para la política migratoria y de asilo, los vínculos con Marruecos, la financiación los recursos de acogida e incluso para la credibilidad del partido en el que militan «como fuerza capaz de ofrecer, frente al populismo, un marco propio» basado en «seguridad con derechos y la gestión ordenada de fronteras»: «Si no ocupa ese espacio con honestidad, otros lo ocuparán con cinismo».

A esto, añaden, que la posición de España respecto al reino alauí «no puede seguir gestionándose a golpe de titular contradictorio». «No es de recibo que un día se hable de una relación bilateral excelente y modélica, y al siguiente, cuando estalla una crisis como la de Ceuta, esa misma relación se convierta de repente en la explicación de todo lo que ha fallado. Esa falta de coherencia no es solo un problema de comunicación: es la prueba de que no existe una relación transparente y ordenada con Rabat, sujeta a criterios estables y conocidos, sino una relación que se explica de una manera u otra según convenga en cada momento», exponen.

Y añaden: «Conviene decirlo sin rodeos, porque también dentro de nuestras filas se ha instalado a veces la confusión: ser progresista no consiste en mirar hacia otro lado ante el descontrol de fronteras, ni en tratar cualquier mención a mejorar los controles como una concesión a la derecha. Al contrario. Una gestión ordenada, previsible y bien dotada de recursos de las llegadas es una condición para poder acoger con dignidad, y no su contrario (…). Progresismo y control migratorio no son términos opuestos; lo opuesto al progresismo es la parálisis que, por no querer parecer duros, nos vuelve incapaces de gestionar».

Además, desde ReActiva denuncian «la presión, directa o velada, desde ejecutivas regionales y locales» para que militantes socialistas que «estos días han expresado en redes sociales su preocupación, sus dudas o sus críticas» sobre cómo se está gestionando y explicando la crisis de Ceuta para que «borren publicaciones, rectifiquen su opinión o, simplemente, callen». «Esto no es un detalle menor ni un problema de disciplina interna. Es exactamente el mismo mal que denunciamos en Ferraz: la sustitución del debate por el silencio y de la explicación por la orden de callar», subrayan.

Ante esta circunstancia, la corriente discrepante con la Ejecutiva de Sánchez encabezada por militantes de base -y apoyada en segundo plano por ex cargos socialistas arguye que una formación democrática no puede pedir a sus afiliados que no expresen «lo que la propia dirección no se atreve a explicar en los órganos internos». También que «la discrepancia interna, expresada con respeto, no es deslealtad, sino la es la prueba de que el partido sigue vivo» y que «silenciarla no lo protege lo vacía por dentro. No pedimos que se les dé la razón en el fondo del debate

«Pedimos algo más básico y más urgente: que se les escuche, que cese de inmediato cualquier presión orgánica por el simple hecho de opinar, y que se acabe, de una vez, con la costumbre de tratar la crítica interna como un problema de imagen que hay que apagar en lugar de un síntoma que hay que atender», prosiguen. «A quienes hoy sufren esa presión: no están solos. Esta carta es una posición frontal contra el silencio del propio partido, que no da explicaciones y falta a la verdad cuando por fin habla, y contra el silencio que se impone a la militancia para que nadie hable de aquello de lo que no quieren que hablemos», concluye.

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