El vocablo «ciclo», en una de sus acepciones, dice así: «Serie de transformaciones por las que pasa un organismo vivo a lo largo de su existencia». El Real Madrid es, en lo suyo, un organismo muy vivo. Y actualmente está pasando por una serie de transformaciones que hacen pensar en un principio de ciclo.
El vocablo «ciclo», en una de sus acepciones, dice así: «Serie de transformaciones por las que pasa un organismo vivo a lo largo de su existencia». El Real Madrid es, en lo suyo
El vocablo «ciclo», en una de sus acepciones, dice así: «Serie de transformaciones por las que pasa un organismo vivo a lo largo de su existencia». El Real Madrid es, en lo suyo, un organismo muy vivo. Y actualmente está pasando por una serie de transformaciones que hacen pensar en un principio de ciclo.
Ha fichado a seis jugadores, todos los cuales, excepto Espí, susceptibles de ser titulares. Medio equipo. Ha vendido canteranos por valor de, en números redondos, 100 millones. Un récord. Pero sólo en la contratación de Diomande se ha gastado 125. Otro récord. Y 225 en todos. Más récords. Ha repescado, para devolverlo al primer plano internacional, a un entrenador que, ya con 63 años, más canoso, más rellenito y, al parecer, más aplacado, tratará de instaurar un nuevo período de victorias que sustituya a otro de derrotas.
En su fachada, el Santiago Bernabéu ha perdido el nombre y conservado sólo el apellido. Extraña mutilación que cabe interpretar como una reducción de su trascendencia fundacional, inferior a la adquirida por la presente remodelación. Dado que el estadio no puede llevar el nombre de Florentino, en reconocimiento exclusivo a su refundador, ni la ética y la estética permiten rebautizarlo como Bernabéu-Pérez, se le ha despojado de la mitad de su nomenclatura originaria, privándolo de ese modo de la mitad de su importancia, en sobreentendido beneficio de la otra mitad, la de Florentino.
Pérez, el segundo gigante cronológico en la presidencia del club, a la altura histórica del primero, abre un ciclo por el procedimiento de estar cerrando otro: el suyo, aún reciente, aún vigente. Cuando lo complete, «si le respetan las lesiones», tendrá 83 años. No parece que quiera iniciar uno nuevo que lo lleve hasta los 87.
Ha cambiado. Hoy, otro principio de ciclo, es un converso a la austeridad de las presentaciones, lejos de su afición a la trompetería multitudinaria y la parafernalia mediática. Es un hombre más viejo y más sabio. Y, ya que estamos, más rico. Se ha reforzado como primer accionista de ACS. Por medio de su sociedad Rosán Inversiones ha elevado su participación accionarial del 14,896% al 15,015%. Su paquete de 41,61 millones de acciones posee un precio actual de mercado de 4.539 millones de euros.
Esos títulos financieros no proporcionan títulos deportivos. Pero completan la imagen procedimental de una persona, un personaje y una personalidad que van más allá de las hechuras de un dirigente futbolístico.
Noticias de Deportes
