Decenas de miles de manifestantes protestan por la vivienda en España y exigen una huelga general

Decenas de miles de manifestantes han salido a las calles de Madrid y de más de 50 ciudades de toda España para exigir soluciones urgentes ante la grave crisis de la vivienda. Las movilizaciones masivas, convocadas por los Sindicatos de Inquilinas, se han producido justo un día después de que el Congreso de los Diputados tumbara los dos decretos sobre vivienda promovidos por el Gobierno. En la capital española, la marcha ha congregado a 70.000 personas según los datos de la Delegación del Gobierno y a 500.000 asistentes según las cifras de los organizadores. Cuatro grandes columnas han partido a las 12:00 horas desde Atocha, Plaza de España, la Glorieta de Emilio Castelar y el Hospital Princesa para confluir a las 14:00 horas en la céntrica Plaza de Cibeles.

 Decenas de miles de manifestantes han salido a las calles de Madrid y de más de 50 ciudades de toda España para exigir soluciones urgentes ante la grave crisis  

Decenas de miles de manifestantes han salido a las calles de Madrid y de más de 50 ciudades de toda España para exigir soluciones urgentes ante la grave crisis de la vivienda. Las movilizaciones masivas, convocadas por los Sindicatos de Inquilinas, se han producido justo un día después de que el Congreso de los Diputados tumbara los dos decretos sobre vivienda promovidos por el Gobierno. En la capital española, la marcha ha congregado a 70.000 personas según los datos de la Delegación del Gobierno y a 500.000 asistentes según las cifras de los organizadores. Cuatro grandes columnas han partido a las 12:00 horas desde Atocha, Plaza de España, la Glorieta de Emilio Castelar y el Hospital Princesa para confluir a las 14:00 horas en la céntrica Plaza de Cibeles.

Durante las marchas se han coreado proclamas históricas como «¿Qué pasa, qué pasa? Que no tenemos casa», «no es un piso chulo, es un puto zulo» y «rentista culpable, Gobierno responsable». Las protestas de este fin de semana dan continuidad a la concentración convocada días atrás bajo el lema «Ni una Maricarmen más», tras el desahucio de la anciana de 87 años que desató la indignación ciudadana, así como a la acampada que activistas mantienen en la Plaza del Sol. Entre las reivindicaciones principales, las organizaciones convocantes exigen «Contratos indefinidos, bajada de alquileres, expropiación a fondos buitre y fin de todos los desahucios», al tiempo que reclaman la organización de forma inmediata de una huelga general que paralice el país.

Al término de la marcha en Cibeles, la portavocía del Sindicato de Inquilinas ha valorado la fuerza del movimiento social frente a la inacción institucional. La portavoz Alicia del Río ha destacado que «Hemos hecho más que el gobierno por la vivienda. No hay vuelta atrás. Hemos conseguido una victoria sindical histórica que parecía imposible». En esa misma línea, la portavoz Valeria Racu ha subrayado el impulso ciudadano afirmando que «Lo que se respira en las calles es una nueva energía (…) que viene de demostrar que ocho días de poder popular son capaces de hacer mucho más que ocho años de gobierno progresista».

Los testimonios de los asistentes han reflejado el impacto directo que el precio de los inmuebles y la falta de regulación tienen sobre las familias y los jóvenes. Adhara Freile, jardinera de 41 años, ha denunciado que «Todos tenemos derecho a la vivienda y no hay derecho a lo que está pasando», criticando que «Los políticos están a las órdenes del dinero, de los fondos buitre y alejados del pueblo». Por su parte, Marcos Sainz, librero de 26 años que paga casi 1.000 euros por un piso de dos habitaciones, ha asegurado que continuará protestando «hasta que alguien se atreva a regular» el mercado, señalando que «Y me siento privilegiado porque me lo puedo permitir» pero lamentando que «Nos vamos a tener que ir todos de Madrid y me da pena porque yo soy de Madrid».

Asimismo, ciudadanos como Javier, instalador de 31 años que destina la mitad de su salario a una habitación en un piso compartido, han expuesto la precariedad cotidiana señalando que «Vivimos en unas condiciones muy precarias, apretadísimas por un sistema que no nos da unas condiciones dignas para vivir. Y estamos reclamando un derecho básico, que es tener una vivienda digna, una estabilidad». Del mismo modo, el matrimonio formado por José Luis y Carmen ha acudido tras la pancarta «Hacia la huelga general» argumentando que «Estamos aquí porque es una causa justa. Nosotros hemos pasado de todo a esta altura de la vida. Hemos tenido dinero, nos hemos arruinado. Hemos alquilado pisos justamente y ahora estamos de inquilinos de un señor que es contrario a mis ideas pero que nos alquila a un precio que podíamos pagar. Esto no va de ideología, va de decencia personal».

La marea de protestas se ha extendido por toda la geografía española, registrándose momentos de alta tensión en Valencia, donde más de 6.000 manifestantes marcharon hacia el Palau de les Arts Reina Sofía para protestar frente al congreso inmobiliario Real Estate Summit 2026. Tras romper el cordón policial e intentar acceder al recinto, la Policía Nacional cargó con porras, gas pimienta y disparos de pelotas de goma al aire, dejando un balance de nueve agentes heridos. La portavoz de Compromís en el Ayuntamiento de Valencia, Papi Robles, ha calificado de lamentables las cargas asegurando que «Las imágenes de la Policía Nacional cargando contra manifestantes con porras y gas pimienta son lamentables. También había familias con niños y niñas, gente que solo quería hacer oír su voz. La delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, tiene que decidir si está con los manifestantes o con los especuladores a los que la policía defendía de esta forma tan violenta y desproporcionada. Una convención inmobiliaria blindada tras un cordón antidisturbios, mientras fuera hay quien reclama poder pagar un alquiler, lo dice todo sobre las prioridades de quien manda. Exigimos que se aclare quién ordenó la carga y con qué criterio».

En el resto del país, las movilizaciones han congregado a unas 3.000 personas en Palma, a más de 2.000 manifestantes en Santander, y a cientos de ciudadanos en Canarias, San Sebastián y Vitoria. En las islas Baleares y Canarias se han vuelto a escuchar proclamas contra el turismo masivo y los fondos de inversión. Por su parte, la manifestación prevista en Barcelona se ha suspendido por causas meteorológicas y se celebrará el próximo lunes 5 de octubre. La contundencia de las protestas reabre el debate sobre un eventual adelanto electoral, en un contexto en el que el presidente Pedro Sánchez sopesa los pasos a seguir tras el rechazo parlamentario de sus decretos.

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