Un libro del profesor de la Universidad de Comillas Roberto Rodríguez pone nombre a los oriundos del Valle de San Millán que triunfaron en Cádiz Un libro del profesor de la Universidad de Comillas Roberto Rodríguez pone nombre a los oriundos del Valle de San Millán que triunfaron en Cádiz
Si hubiera que destacar la procedencia de personas llegadas a Cádiz desde otras tierras españolas en busca de una cierta prosperidad personal y familiar, lo lógico es que situemos en la cúspide a montañeses y gallegos. Sin embargo, una investigación del profesor de la Universidad de Comillas Roberto Rodríguez Andrés revela un interesante listado de personajes ilustres que llegaron a Cádiz, buscando una vida mejor, desde el riojano Valle de San Millán. Toda una sorpresa geográfica que toma cuerpo en el libro Retratos del Valle de San Millán, un volumen de casi 450 páginas que incluye hasta 174 biografías de ilustres e históricos riojanos nacidos en el entorno de la cuna de las primeras palabras escritas en castellano. Algunos de ellos, por distintas razones, llegaron hasta Cádiz y aquí destacaron en múltiples facetas.
Relata a este periódico el profesor Roberto Rodríguez que este libro tiene su origen en una tesis doctoral que realizó sobre Domingo Peña Villarejo, significativo comerciante y político del siglo XIX nacido en Berceo. Mientras investigaba, comprobó que en el Valle de San Millán, al abrigo de los históricos monasterios de Suso y Yuso, habían visto la primera luz una extensa nómina de personalidades ilustres que sobresalieron con el tiempo en campos tan dispares como la iglesia, el comercio, la política o la literatura, entre otros oficios y disciplinas.
Acabada la tesis, Rodríguez Andrés se sumergió en distintos archivos para dar forma a este elenco de sobresalientes riojanos que, desde el siglo V hasta el XX, dejaron su impronta en la historia de su región y, también, en otras de España. Uno de los hilos de la investigación de los que se propuso tirar el autor de este libro fue el de los riojanos que decidieron hacer las Américas, lo que inevitablemente le llevó al Archivo de Indias y a un grupo de personajes que, embarcados o no finalmente hacia el nuevo mundo, dejaron su huella en Cádiz: “Una de las claves para la vinculación con Cádiz fue el Archivo de Indias de Sevilla. Me entró la curiosidad por saber quiénes habían sido los primeros habitantes del valle en partir para América. Y encontré que prácticamente desde el origen, desde el momento en que Cristóbal Colón va para allá, pues hay personajes del valle que deciden ir para América. Algunos lo hacen y otros se quedan en Cádiz y empiezan a desarrollar una actividad comercial bastante importante. Ahí empecé a investigar a esos personajes y algunos de ellos me fueron remitiendo a personajes muy anteriores”.
Antepasado riojano, su tatarabuelo, tuvo por ejemplo el escritor gaditano Ramón Solís. El profesor Rodríguez señala que en su libro Génesis de una novela histórica, Solís cita a su tatarabuelo, Agapito Llorente Contreras, y a sus orígenes en la villa riojana de Berceo. Este hombre fue comerciante y llegó a ser regidor del Ayuntamiento de Sevilla.
Otro riojano con influencia posterior en Cádiz fue Simón de Larrazábal, capitán del ejército y mercader en México que, como se destaca en el libro, fue abuelo de Antonio Larrazábal, presidente de las Cortes de Cádiz, firmante de la Constitución de 1812 y uno de los promotores de la independencia de Guatemala, donde precisamente había nacido en 1769. Su memoria se recuerda en Cádiz mediante una placa situada en la casa en la que vivió durante su condición de diputado.
Pero uno de los personajes más destacados, por él mismo y por la influencia que tuvieron después algunos de sus descendientes, fue Domingo de Hervías Cadalso, nacido en San Millán de la Cogolla en 1681, militar y rico terrateniente que hizo fortuna en América y que fue cabeza de una extensa saga familiar de prósperos comerciantes en Cádiz y América.
Un sobrino suyo, Tomás de Hervías Eguizábal (San Millán, 1728), se trasladó muy joven a Cádiz, donde se convirtió, como recoge el libro del profesor Rodríguez, en un próspero comerciante y mercader gracias al comercio con América.
Junto a otros nombres, también aparece en la lista Justo Tovía y Reynares, nacido en San Millán en 1848 y que fue, como señala el libro, un “acaudalado comerciante, banquero y empresario”. De hecho, en Cádiz empezó trabajar en los grandes almacenes de su tío Gregorio Tovía, denominados Tovía y Gómez, negocio del que fue heredero a su muerte. Más tarde, en 1900, se hizo con el negocio entero al fallecer también el socio de su tío, y constituyó una nueva empresa con sede en la calle Columela y una sucursal en la calle Colón de San Fernando.
Además de comerciante, Justo Tovía fue un destacado republicano y una de las figuras más representativas en Cádiz. Con un papel destacado en la historia de los astilleros gaditanos, Tovía fue amigo de Fermín Salvochea. Y es que, escribe Roberto Rodríguez, “a pesar de ser uno de los capitalistas más acaudalados de la ciudad, se mostró con frecuencia muy comprometido con los movimientos obreros”. De hecho, cuando murió Salvochea, su madre entregó a Justo Tovía su bastón de mando y un retrato de su hijo. “En las noticias sobre su entierro, Justo aparece como representante de su madre en la organización de todos los actos fúnebres”, se resalta en el libro.
Un sobrino suyo, Santiago Hervías Prado (San Millán, 1878), llegó a Cádiz a principios del siglo XX para estudiar. Muy joven, empezó a trabajar en el negocio de su tío, Justo Tovía, almacenes de los que se hizo cargo a su muerte, junto a otros familiares. El heredado Casa Tovía y La Innovación, en la plaza Topete, fueron algunos de sus negocios más distinguidos. Santiago llegó a ser presidente de la Unión Patronal y del Círculo Mercantil, concejal y teniente de alcalde de los ayuntamientos de Cádiz y San Fernando, uno de los promotores de la plaza de toros de la capital y, también, del Cádiz Club de Fútbol. Poco antes de morir, lo que ocurrió en 1949, pudo asistir a la apertura de los grandes almacenes que su hijo abrió en la plaza del Palillero junto a un socio: Almacenes Hermu fue el nombre de tan histórico y conocido comercio.
Otro de los nombres riojanos relacionado con Cádiz es el de la escritora María de la O Lejárraga, destacada novelista, diputada y feminista que mantuvo una estrecha amistad con el compositor gaditano Manuel de Falla, a quien escribió el libreto de El amor brujo. Lejárraga nació en San Millán de la Cogolla en 1874, aunque su familia se trasladó a Madrid. Muchas veces a la sombra de su marido, que firmaba sus obras, el matrimonio conoce a Falla en París en 1913, y la obra en la que colaboraron se estrenó dos años más tarde. Exiliada tras el golpe de Estado, María de la O es conocida también por presentar una narración infantil a Disney, que la rechazó. Poco después, se estrenó La dama y el vagabundo y la escritora comprobó que se parecía mucho a su relato.
Diario de Cádiz – Cádiz
