Los trabajadores de Moncloa revelan la exigencia diaria de la mujer del ex presidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero: «Verduras y ensaladas». Era la rutina más estricta de Moncloa. «Verduras, verduras y verduras. Y por la noche, ensaladas». Ésa era, según recuerdan antiguos trabajadores del Palacio de la Moncloa, una de las exigencias diarias de Sonsoles Espinosa durante los casi ocho años en los que residió junto a José Luis Rodríguez Zapatero en la residencia oficial del presidente del Gobierno.
Zumo, verduras y pescado en Nueva York
Cuando las hijas de Zapatero estuvieron una temporada en Nueva York alojadas en la residencia del embajador de España ante la ONU, Sonsoles Espinosa diseñó un menú de dieta para una de sus hijas. El menú estaba basado en zumo para desayunar, verduras para comer y pescado por la noche.
La estricta rutina alimentaria de la esposa del ex presidente marcó durante años el trabajo del servicio de cocina del complejo presidencial, donde las verduras y las ensaladas debían formar parte habitual de sus menús diarios.
Esta preferencia formaba parte de unos hábitos especialmente cuidados que, según relatan antiguos empleados, se extendían también a otros aspectos de la vida cotidiana dentro del palacio.
Una vida volcada en proteger su voz
Sonsoles Espinosa siempre mantuvo un perfil extremadamente discreto durante la etapa presidencial de su marido. Alejada del foco mediático, su principal prioridad era conservar su voz en perfecto estado para continuar cantando en un coro, según se ha recogido recientemente en la revista Lecturas.
Esa preocupación llegó hasta tal punto que, según distintas revelaciones publicadas con el paso de los años, evitaba el uso del aire acondicionado en determinadas zonas del complejo para impedir que pudiera afectar a sus cuerdas vocales.
La decisión obligó en más de una ocasión a soportar temperaturas elevadas dentro de algunas estancias del palacio, especialmente durante los meses de verano.
El contraste con Zapatero
Las exigencias de Sonsoles contrastaban con la actitud mucho más relajada de Zapatero en su vida diaria.
Trabajadores del servicio recuerdan que al expresidente apenas le preocupaban pequeños detalles domésticos que sí eran importantes para su esposa.
«A él le daba igual si el café estaba frío o caliente», recuerdan empleados que convivieron con la familia durante aquellos años.
Una diferencia de carácter que, según quienes trabajaron en Moncloa, era evidente en el trato cotidiano y en la forma en la que ambos afrontaban las rutinas del día a día.
Los secretos del interior de Moncloa
Buena parte de estas anécdotas han salido a la luz gracias al testimonio de María Ángeles López de Celis, histórica secretaria de Presidencia durante 32 años. En su libro Los presidentes en zapatillas, López de Celis desvela numerosos detalles sobre la vida privada de los presidentes y las diferencias de carácter entre quienes han ocupado la residencia oficial.
«Los de tendencia progresista son más accesibles. Es más fácil entrar en su despacho o hablar con ellos por teléfono», asegura.
Sin embargo, también señala una característica común a todos ellos: el aislamiento que genera el poder. «Viven rodeados de colaboradores que amortiguan las críticas y de aduladores que ensalzan su comportamiento», explica.
La adaptación a la vida presidencial
Zapatero llegó a Moncloa en 2004 tras imponerse en las elecciones generales y encontró allí el punto culminante de su carrera política.
Sin embargo, él mismo reconoció años después que la adaptación familiar no fue sencilla. «Yo estoy contento porque estoy haciendo lo que he elegido. Pero mi familia…», confesó en una entrevista recogida por Vanity Fair.
Mientras el expresidente asumía con normalidad las exigencias institucionales, su entorno más cercano tuvo que adaptarse a un nuevo ritmo de vida marcado por la vigilancia permanente, la falta de intimidad y una estricta organización interna.
El lado desconocido del poder
Detrás de la solemnidad institucional y de las grandes decisiones de Estado, la vida diaria en Moncloa también está marcada por pequeños gestos, rutinas personales y exigencias domésticas que muestran el lado más desconocido de quienes han habitado el palacio presidencial.
En el caso de la familia Zapatero, aquellas jornadas quedaron marcadas por una norma inalterable que aún recuerdan quienes compartieron aquella etapa: verduras cada día y ensalada por la noche.
Los trabajadores de Moncloa revelan la exigencia diaria de la mujer del ex presidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero: «Verduras y ensaladas». Era la rutina más estricta de Moncloa. «Verduras, verduras y verduras. Y por la noche, ensaladas». Ésa era, según recuerdan antiguos trabajadores del Palacio de la Moncloa, una de las exigencias diarias de … Continuar leyendo «Los trabajadores de Moncloa revelan la exigencia diaria de la mujer de Zapatero: «Verduras y ensaladas»»
Los trabajadores de Moncloa revelan la exigencia diaria de la mujer del ex presidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero: «Verduras y ensaladas». Era la rutina más estricta de Moncloa. «Verduras, verduras y verduras. Y por la noche, ensaladas». Ésa era, según recuerdan antiguos trabajadores del Palacio de la Moncloa, una de las exigencias diarias de Sonsoles Espinosa durante los casi ocho años en los que residió junto a José Luis Rodríguez Zapatero en la residencia oficial del presidente del Gobierno.
Zumo, verduras y pescado en Nueva York
Cuando las hijas de Zapatero estuvieron una temporada en Nueva York alojadas en la residencia del embajador de España ante la ONU, Sonsoles Espinosa diseñó un menú de dieta para una de sus hijas. El menú estaba basado en zumo para desayunar, verduras para comer y pescado por la noche.
La estricta rutina alimentaria de la esposa del ex presidente marcó durante años el trabajo del servicio de cocina del complejo presidencial, donde las verduras y las ensaladas debían formar parte habitual de sus menús diarios.
Esta preferencia formaba parte de unos hábitos especialmente cuidados que, según relatan antiguos empleados, se extendían también a otros aspectos de la vida cotidiana dentro del palacio.
Una vida volcada en proteger su voz
Sonsoles Espinosa siempre mantuvo un perfil extremadamente discreto durante la etapa presidencial de su marido. Alejada del foco mediático, su principal prioridad era conservar su voz en perfecto estado para continuar cantando en un coro, según se ha recogido recientemente en la revista Lecturas.
Esa preocupación llegó hasta tal punto que, según distintas revelaciones publicadas con el paso de los años, evitaba el uso del aire acondicionado en determinadas zonas del complejo para impedir que pudiera afectar a sus cuerdas vocales.
La decisión obligó en más de una ocasión a soportar temperaturas elevadas dentro de algunas estancias del palacio, especialmente durante los meses de verano.
El contraste con Zapatero
Las exigencias de Sonsoles contrastaban con la actitud mucho más relajada de Zapatero en su vida diaria.
Trabajadores del servicio recuerdan que al expresidente apenas le preocupaban pequeños detalles domésticos que sí eran importantes para su esposa.
«A él le daba igual si el café estaba frío o caliente», recuerdan empleados que convivieron con la familia durante aquellos años.
Una diferencia de carácter que, según quienes trabajaron en Moncloa, era evidente en el trato cotidiano y en la forma en la que ambos afrontaban las rutinas del día a día.
Los secretos del interior de Moncloa
Buena parte de estas anécdotas han salido a la luz gracias al testimonio de María Ángeles López de Celis, histórica secretaria de Presidencia durante 32 años. En su libro Los presidentes en zapatillas, López de Celis desvela numerosos detalles sobre la vida privada de los presidentes y las diferencias de carácter entre quienes han ocupado la residencia oficial.
«Los de tendencia progresista son más accesibles. Es más fácil entrar en su despacho o hablar con ellos por teléfono», asegura.
Sin embargo, también señala una característica común a todos ellos: el aislamiento que genera el poder. «Viven rodeados de colaboradores que amortiguan las críticas y de aduladores que ensalzan su comportamiento», explica.
La adaptación a la vida presidencial
Zapatero llegó a Moncloa en 2004 tras imponerse en las elecciones generales y encontró allí el punto culminante de su carrera política.
Sin embargo, él mismo reconoció años después que la adaptación familiar no fue sencilla. «Yo estoy contento porque estoy haciendo lo que he elegido. Pero mi familia…», confesó en una entrevista recogida por Vanity Fair.
Mientras el expresidente asumía con normalidad las exigencias institucionales, su entorno más cercano tuvo que adaptarse a un nuevo ritmo de vida marcado por la vigilancia permanente, la falta de intimidad y una estricta organización interna.
El lado desconocido del poder
Detrás de la solemnidad institucional y de las grandes decisiones de Estado, la vida diaria en Moncloa también está marcada por pequeños gestos, rutinas personales y exigencias domésticas que muestran el lado más desconocido de quienes han habitado el palacio presidencial.
En el caso de la familia Zapatero, aquellas jornadas quedaron marcadas por una norma inalterable que aún recuerdan quienes compartieron aquella etapa: verduras cada día y ensalada por la noche.
Sociedad – okdiario.com
