El gobierno de EEUU decidirá quién accede al próximo modelo de OpenAI

La administración de Donald Trump ha pedido a OpenAI que escalone el lanzamiento de su próximo modelo de inteligencia artificial, GPT-5.6, por preocupaciones relacionadas con la ciberseguridad. Según ha adelantado la publicación The Information y confirmado después medios como CNN o Reuters, Sam Altman, responsable de la compañía, comunicó la decisión a los empleados durante una reunión interna a mediados de esta semana.

 El gobierno de EEUU ha solicitado a la empresa que despliegue GPT-5.6 de forma escalonada por motivos de seguridad. Durante las primeras semanas, será la propia administración quien apruebe quién puede acceder al modelo, cliente a cliente  

La administración de Donald Trump ha pedido a OpenAI que escalone el lanzamiento de su próximo modelo de inteligencia artificial, GPT-5.6, por preocupaciones relacionadas con la ciberseguridad. Según ha adelantado la publicación The Information y confirmado después medios como CNN o Reuters, Sam Altman, responsable de la compañía, comunicó la decisión a los empleados durante una reunión interna a mediados de esta semana.

El detalle más llamativo no es el retraso en sí, sino quién decide. En lugar de abrir el modelo al público, OpenAI lo ofrecerá primero como una vista previa limitada a un grupo reducido de socios. Y durante ese periodo será el gobierno quien apruebe el acceso «cliente a cliente», según las palabras que Altman trasladó a su plantilla. Un lanzamiento más amplio podría llegar un par de semanas después.

La petición partió de dos oficinas concretas de la Casa Blanca: la Oficina del Director Nacional de Ciberseguridad y la Oficina de Política Científica y Tecnológica. Es la primera vez que se vincula públicamente a agencias con nombre y apellidos a la secuencia de lanzamiento de un modelo de IA, lo que da una idea de hasta qué punto el despliegue de la tecnología ha dejado de ser un asunto exclusivamente comercial.

Altman, según las fuentes citadas, ha presentado el acuerdo a sus empleados como «el camino más rápido hacia un lanzamiento amplio», una forma de enmarcar la colaboración como movimiento estratégico.

La solicitud encaja en una orden ejecutiva que Trump firmó el 2 de junio y que establece un marco voluntario para revisar los modelos de IA más avanzados desarrollados en el país. El texto concede a los equipos de ciberseguridad del gobierno hasta 30 días para evaluar un modelo antes de que llegue a los socios y el público, y permite que las agencias federales ayuden a decidir qué compañías reciben acceso anticipado.

El umbral para entrar en ese proceso lo fija un baremo clasificado liderado por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), que mide la capacidad de cada sistema. Lo que queda por encima de esa línea se considera «modelo de frontera cubierto» y entra en el periodo de revisión.

La orden, eso sí, es de cumplimiento voluntario y prohíbe expresamente un régimen de licencias. Fue David Sacks, asesor de IA de la Casa Blanca, quien insistió en ese punto para evitar lo que considera una captura regulatoria por parte de los grandes laboratorios. Un borrador anterior, más estricto, se aparcó en mayo tras la presión del sector.

Para entender por qué OpenAI ha aceptado sin pelea basta mirar a su rival. El 12 de junio, el secretario de Comercio, Howard Lutnick, envió una carta al consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, imponiendo controles de exportación sobre sus modelos más potentes, Claude Mythos 5 y Claude Fable 5, y vetando su uso a cualquier ciudadano extranjero, incluidos los empleados de la propia compañía dentro de Estados Unidos.

Anthropic respondió que la única manera de cumplir esa orden era desconectar ambos modelos para todos sus usuarios en el mundo. Desde entonces, Fable 5 y Mythos 5 son inaccesibles. El detonante, según la publicación Axios, fue que una tercera empresa, Amazon, aseguró haber encontrado una forma de saltarse las protecciones de Fable 5, un modelo capaz de detectar vulnerabilidades en prácticamente cualquier sistema operativo y navegador. Anthropic ha protestado por el castigo y advertido que, aplicado a toda la industria, ese criterio «esencialmente paralizaría» cualquier nuevo despliegue de modelos conocidos como «de frontera» (los más avanzados en un momento dado).

GUION CONOCIDO

OpenAI, en cualquier caso, no es ajena a este tipo de despliegues escalonados. En 2019 retuvo durante unos nueve meses la versión completa de GPT-2 por temor a usos indebidos, y este año lanzó GPT-5.5 primero para los niveles de pago y solo después para los usuarios gratuitos.

Cabe señalar que la compañía no ha confirmado oficialmente ni la existencia de GPT-5.6 ni una fecha oficial de salida, que ahora parece haberse deslizado hacia julio. Tampoco se sabe, de momento, si recibirá la luz verde del gobierno estadounidense y si la actitud de la administración se convierte, modelo a modelo, en la nueva normalidad para la industria.

 Tecnología – Píxel

By info@cadizvibrante.com

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