La nueva alianza de las izquierdas fulmina el plan de Podemos de «dividir» a Sumar con la deserción de IU y Comunes para acabar con Yolanda Díaz

<p>»Somos como una pareja que estamos anunciando que vamos a seguir juntos. Puede sorprender porque nadie sabía que nos podíamos separar, pero había una crisis». Con este símil, fuentes de la nueva alianza de las izquierdas subrayan el significado del <a href=»https://www.elmundo.es/elecciones/2026/02/10/698ae0a4e85ece897f8b45a1.html»>acto del 21 de febrero</a>, en el que <a href=»https://www.elmundo.es/e/iu/iu-izquierda-unida.html»>IU</a>, <a href=»https://www.elmundo.es/espana/sumar.html»>Movimiento Sumar</a>, <a href=»https://www.elmundo.es/e/ma/mas-madrid.html»>Más Madrid</a> y <strong>Comunes</strong> presentarán el compromiso de continuar unidos para las próximas elecciones generales. A simple vista son las mismas organizaciones de Sumar que ya están en el Gobierno, efectivamente, pero que se levante una nueva coalición certifica que se dan por superadas tensiones pasadas y que se quiere construir juntos una nueva etapa aprendiendo de los «errores» anteriores.</p>

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 Un movimiento de Antonio Maíllo para ir con Belarra y Montero habría desencadenado la caída de otros partidos territoriales o de menor tamaño  

«Somos como una pareja que estamos anunciando que vamos a seguir juntos. Puede sorprender porque nadie sabía que nos podíamos separar, pero había una crisis». Con este símil, fuentes de la nueva alianza de las izquierdas subrayan el significado del acto del 21 de febrero, en el que IU, Movimiento Sumar, Más Madrid y Comunes presentarán el compromiso de continuar unidos para las próximas elecciones generales. A simple vista son las mismas organizaciones de Sumar que ya están en el Gobierno, efectivamente, pero que se levante una nueva coalición certifica que se dan por superadas tensiones pasadas y que se quiere construir juntos una nueva etapa aprendiendo de los «errores» anteriores.

Quien conocía muy bien esa crisis de pareja dentro de Sumar era Podemos, que se ha tirado mucho tiempo hurgando en ese descontento y tocando por detrás a dirigentes y figuras de IU y Comunes para que rompieran con Yolanda Díaz y se fueran con ellos. El anuncio de la nueva alianza implica fulminar la estrategia de los morados de «intentar dividir». Ése era su plan: despojar a la vicepresidenta segunda de sus dos grandes pilares para dejar a Sumar agonizando con Más Madrid. Acabar con ella, aislándola.

Por eso, fuentes de una de las organizaciones tanteadas celebran que el anuncio de su pacto significa también acabar con esas maniobras de Podemos. Ahora Ione Belarra e Irene Montero saben perfectamente que no habrá deserciones en Sumar y que tienen dos opciones: unirse a la confluencia -como se les pide- o quedarse solas.

IU era el principal objetivo de Podemos, por ser indispensable para Díaz. Es la formación inmersa en Sumar que tiene más militantes, la única que está implantada en todo el territorio nacional, destacando sobremanera en Andalucía y Asturias, y cuenta con numerosos cuadros con experiencia. Un movimiento de Antonio Maíllo para ir con Podemos hubiera sido como una ficha de dominó que hubiera desencadenado la caída de otros partidos territoriales o de menor tamaño. Hubiera implicado la reconstrucción de Unidas Podemos y hubiera arrastrado con ellos la etiqueta de la «unidad de la izquierda».

Basta con mirar lo que está sucediendo en el actual ciclo electoral para valorar el peso de IU en el espacio de la izquierda alternativa al PSOE. Es quien monta y lidera las candidaturas en Aragón, Castilla y León y Andalucía. Y en Extremadura, donde se dio continuidad a la alianza con Podemos porque estaba consolidada desde hace dos legislaturas, cuatro de los siete diputados que se sacaron en las urnas proceden de IU.

Por primera vez no se construye en torno a un hiperliderazgo

Los Comunes eran también fundamentales para Podemos y su pluralidad interna ofrecía espacios en los que hurgar. Los catalanes llevan en el cuadro de mando de Sumar desde la creación del proyecto y su influencia interna era más relevante que la de IU hasta que se equilibró en el último año. Ahí está Ernest Urtasun, pero no hay que olvidar que Josep Vendrell y otras personas fueron los arquitectos el proyecto de Díaz.

Irene Montero y Ione Belarra, en un acto de Podemos por la campaña electoral en Aragón.
Irene Montero y Ione Belarra, en un acto de Podemos por la campaña electoral en Aragón.Toni GalánEfe

La presentación del pacto el día 21 desmantela por tanto la operación de Podemos con IU y Comunes. A lo largo de los próximos meses y hasta que se convoquen las elecciones se irán uniendo a la nueva alianza más fuerzas políticas territoriales y pequeñas, cada una a su ritmo y bajo su propio relato de entrada. Todo esto obligará al partido morado a abrir una reflexión crucial para su futuro. Ir a la confrontación y jugarse su supervivencia en un espacio electoral fracturado en dos candidaturas, siendo la suya la parte débil, o atender los llamamientos para unirse a la nueva alianza.

La posición que ha defendido esta semana Ione Belarra implica la primera opción: enfrentarse en las urnas a la nueva candidatura, que no se llamará Sumar y que no se sabe si liderará Díaz u otra persona. La secretaria general de los morados justifica que su tarea política es «poner en pie a la izquierda» y que Podemos no puede integrarse en un proyecto sumiso y subyugado a los intereses del PSOE y que acepta sus «límites».

Resultados autonómicos como los de las elecciones de Aragón aumentarán la presión externa sobre Podemos para pactar. Y seguramente también la interna, porque ya está sucediendo. El partido morado tuvo el domingo un 0,9% de los votos. Una de las consecuencias fue que en Andalucía, que votará antes del verano, se desató el pánico. La coordinadora regional del partido, Raquel Martínez, desafío a Belarra y reclamó «la unidad de la izquierda» para esa cita, donde una parte de la formación empuja para pactar con ir con IU y Sumar. «La extrema derecha avanza, juntas somos más fuertes», dijo, reafirmándose en un manifiesto pro unidad que firmó en agosto. También recuperó una declaraciones de Irene de Miguel, la candidata del espacio en Extremadura, donde la noche electoral advirtió: «Quien piense que las elecciones autonómicas son un mero trámite para enfrentarse a unas elecciones estatales, está profundamente equivocado».

No es sólo la líder andaluza. La principal figura al alza de Podemos en Andalucía, el diputado autonómico José Manuel Jurado, dimitió hace meses como portavoz del partido por el rechazo de Belarra al pacto con IU. Esta semana ha aparecido en un vídeo junto Antonio Maíllo, el candidato de Por Andalucía.

Los territorios ganan más peso en las listas electorales

De vuelta a la nueva alianza, distintas fuentes consultadas relatan cómo ha sido el proceso de construcción hasta el anuncio. Las elecciones europeas de 2024 generaron unas fortísimas tensiones internas en Sumar que propiciaron el desmantelamiento del modo en el que estaba funcionando. Qué básicamente era el ordeno y mando de Díaz. Los socios se rebelan, ganan el pulso y ese modelo se da por agotado. Arranca una reinvención de la coalición para ser un espacio más «democrático» e «igualitario» entre los distintos socios. Ahora, por ejemplo, ellos también acuden a las reuniones de seguimiento del pacto con el PSOE o influyen en la toma de las posiciones de Sumar.

Comienzan a partir de ahí las conversaciones. Para arreglar lo que existe bajo el nombre de Sumar y, vinculado a esto, demostrar que con esos cambios se van dando las condiciones para que el futuro siga siendo compartido. Hay que recordar que Podemos anda por detrás enredando. Cuando estalla del caso Cerdán los partidos ya están negociando, no obstante, la vuelta del verano propicia que los trabajos sean más intensos. Hasta culminar ahora.
Por primera vez, la alianza de las izquierdas alternativas al PSOE se construye desde las organizaciones y no en torno a un hiperliderazgo (Pablo Iglesias, 2016 y 2019; Yolanda Díaz, 2023) o un partido (Podemos). Este es un giro que puede parecer menor pero que subrayan los actores implicados como una de las grandes novedades de esta alianza.

Todavía quedan muchos temas por cerrar pero en lo que coinciden varios de los partidos implicados es que se va a consolidar una estructura y unas reglas de funcionamiento que permiten «institucionalizar» el espacio y que, ahora sí, todo el mundo esté a gusto. Habrá una dirección de los partidos al margen del grupo parlamentario del Congreso. Dos espacios diferenciados. En el primero se hablará de listas y cuestiones que tengan que ver con la alianza y en el segundo se dedicarán en exclusiva a la vida parlamentaria.

Precisamente sobre listas electorales, que siempre son un foco de conflicto, hay consenso en que las fuerzas territoriales ganen mucho más peso a la hora de confeccionar las candidaturas en sus comunidades. Tienen su arraigo y en muchos casos son hegemónicas en el espacio político. En todo caso, IU y Movimiento Sumar, que son fuerzas estatales, rechazan entregarlas en exclusiva a estos partidos, porque ellos también existen en esos territorios y quieren verse reflejados, aunque asumirán que lleven la voz cantante.

Este factor va a ser esencial para negociar la incorporación de Compromís, Chunta o Més, entre otros, que pese a presentarse con Sumar no quisieron meterse en el Gobierno de coalición con el PSOE. Por ese motivo no están en el equipo promotor de la alianza. Su entrada, como la de otros partidos como Los Verdes, se establece en un segundo proceso de diálogo que se dará de manera natural a lo largo de los próximos meses.

 España

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