<p>El <strong>MacBook Air </strong>es un ordenador increíblemente fácil de recomendar. Ligero y potente, tiene todo lo que puede necesitar una persona para su día a día. Pero es también un<strong> ordenador de 1.200 euros </strong>y eso lo ha convertido durante mucho tiempo en un equipo aspiracional para muchos, un lujo que contrasta con un mercado de PC que se mueve en puntos de precio muchos más bajos.</p>
Cuesta casi la mitad que un MacBook Air y aunque utiliza un chip de iPhone, tiene potencia suficiente para prácticamente cualquier tarea. Los recortes en prestaciones, no obstante, se notan en lugares inesperados
El MacBook Air es un ordenador increíblemente fácil de recomendar. Ligero y potente, tiene todo lo que puede necesitar una persona para su día a día. Pero es también un ordenador de 1.200 euros y eso lo ha convertido durante mucho tiempo en un equipo aspiracional para muchos, un lujo que contrasta con un mercado de PC que se mueve en puntos de precio muchos más bajos.
Ahora hay, por fin, una alternativa. La semana pasada Apple presentó el MacBook Neo, un portátil equipado con un chip de iPhone que arranca en 699 euros (599 euros con descuento de estudiante) y ofrece todo lo que se espera de un Mac.
He podido probarlo durante los últimos días y no sólo es un excelente equipo en ese punto de precio (ahora ahondaremos en ello), sino que derrocha personalidad con los colores que Apple ha elegido para él: rosa, índigo, cítrico y plata.
Lo primero que llama la atención al sacarlo de la caja, de hecho, es que no parece un portátil de 699 euros. La carcasa es de aluminio reciclado (el 60% del material, según Apple, un récord para la compañía) y el tacto es el mismo que el de cualquier otro Mac. Las esquinas redondeadas hacen que sea cómodo de sujetar con una mano, y los 1,27 centímetros de grosor lo mantienen en territorio de ultraportátil, aunque por los pelos. Es un poco más pequeño que un Air, pero pesa lo mismo.
Por primera vez en un Mac, el teclado adopta también la tonalidad del color elegido, lo que le da un aspecto uniforme que recuerda a aquellos iMac G3 de colores con los que Apple conquistó medio mundo a finales de los noventa.
La decisión más atrevida y polémica del MacBook Neo es que en lugar de un chip de la serie M, Apple ha optado por el A18 Pro, el mismo procesador que estrenaron los iPhone 16 Pro en 2024, un chip fabricado en proceso de 3 nanómetros con seis núcleos de CPU, cinco de GPU y un Neural Engine de 16 núcleos.
Tras unos días de prueba, la potencia ha resultado el menor de los problemas. Aunque hasta ahora se usaba en un móvil, el A18 Pro se acerca al rendimiento de un M1 o M2 y no hay tarea o programa en MacOS (o al menos yo no lo he encontrado) que se le atragante. Puede que tarde más en exportar un vídeo o editar una foto, pero lo hará sin quejarse.
En el uso diario la experiencia es fluida. Las aplicaciones abren rápido, Safari se mueve con soltura con decenas de pestañas, y funciones de Apple Intelligence como los resúmenes de texto o la herramienta de limpieza en Fotos responden sin tirones perceptibles. Otra ventaja es que, como los Air, es completamente silencioso porque no tiene ventiladores. Aunque se calienta, no lo hace a una temperatura excesiva en su cuerpo de aluminio.
Más impacto tiene la limitación de los 8 GB de memoria, aunque a efectos prácticos y con tareas simples como edición sencilla de fotos o vídeo o elaboración de documentos, no he encontrado que sea un problema. El equipo no es tan rápido como un Air (que arranca ahora en 16 GB de memoria) pero la experiencia de uso es aceptable. La duda, aquí, está sobre todo en cómo envejecerá la máquina en los próximos años, conforme el resto de Macs ya asentados en 16 GB ganen funciones y herramientas más avanzadas.
La clave de este equipo es que es posible encontrar PC en este punto de precio con más memoria, pero la experiencia de uso suele ser peor. Está a años luz. En parte por la mala gestión de la memoria, en parte porque el procesador va a ser peor que un A18 Pro, en parte por el sistema operativo y en parte porque el resto de componentes, simplemente, no suele estar a la altura.
La pantalla y el sonido son buenos ejemplos. La pantalla del MacBook Neo 13 pulgadas tiene una resolución de 2.408 x 1.506 píxeles y alcanza unos 500 nits de brillo. Es un panel IPS a 60 Hz pero la reproducción de color es excelente. Para consumir contenido, trabajar con documentos o navegar, cumple con creces. Los textos se leen nítidos y las fotos tienen un colorido natural que supera a la mayoría de portátiles Windows en este rango de precio. Donde se nota la diferencia con un MacBook Air es en la fidelidad de color P3, que el Air tiene. Pero para el público al que va dirigido, no es un problema serio.
Otros recortes sí molestan más. La pantalla, por ejemplo, no tiene sensor de luz ambiente, y por tanto no gradúa el brillo en función de la luz de la estancia.
Los altavoces me han sorprendido. Son dos altavoces laterales con soporte para Audio Espacial y Dolby Atmos, y suenan muchísimo mejor de lo que cabría esperar en un equipo de este precio. No van a sustituir a unos buenos auriculares ni compiten con los del MacBook Pro, pero para poner música de fondo, ver una serie o atender una videollamada, el sonido es claro, con graves contundentes y buena separación estéreo. He escuchado PCs de precios mucho, mucho más altos que tienen peor sonido.
La cámara FaceTime HD a 1080p y un par de micrófonos con beamforming completan un conjunto multimedia competente. Un detalle curioso, aquí, es que es la única cámara de Mac que no tiene un piloto físico que alerta cuando está en funcionamiento, una prestación de privacidad que se agradece en otros modelos.
El Magic Keyboard es otro de los cambios frente al resto de Macs. Mantiene el recorrido y la precisión habituales, aunque no está retroiluminado (otro de los recortes inesperados). Una novedad menor, pero curiosa, es que en el teclado en inglés de EE.UU., las teclas periféricas (tabulador, mayúsculas, borrar, enter…) ahora llevan glifos en lugar de texto, unificando el diseño con iOS. El trackpad Multi-Touch tiene una superficie generosa y un clic mecánico satisfactorio en toda su extensión. Responde con la precisión que se espera de un Mac. Para quien venga de un trackpad de PC de gama baja, la diferencia es notable, aunque no tanto como el trackpad de los Air y los Pro.
El modelo de entrada, el de 699 euros, incluye 256 GB de almacenamiento y no tiene TouchID, el sistema de identificación biométrica por huella dactilar. Lleva una tecla de bloqueo estándar en su lugar. Mi opinión es que para un equipo que Apple posiciona como portátil para estudiantes, profesionales y uso cotidiano, 256 GB se quedan muy justos en 2026. Entre macOS, las aplicaciones básicas y una colección modesta de fotos sincronizadas desde iCloud, el espacio empieza a apretar rápido. De entrada, sólo el sistema operativo se lleva 40 de esos 256 GB.
Mi recomendación es irse a los 799 euros del modelo de 512 GB. No solo por el doble de almacenamiento, sino porque esa versión incluye TouchID integrado en el teclado, lo que permite desbloquear el equipo, autorizar pagos y acceder a aplicaciones con la huella dactilar. Es una diferencia de 100 euros que cambia la experiencia de uso diaria de forma evidente.
Apple promete hasta 16 horas de reproducción de vídeo en streaming y hasta 11 horas de navegación web inalámbrica. Son cifras optimistas pero en uso real la autonomía es generosa, de unas 9 horas en mis pruebas. La carga, eso sí, se realiza a solo 20W a través de USB-C, así que recuperar batería no es precisamente rápido. Lleva unas dos horas.
En conectividad, el Neo ofrece dos puertos USB-C (uno con velocidades USB 3 a 10 Gb/s y otro más lento, USB 2). Sólo el compatible con USB 3 puede usarse para conectar un monitor externo (hasta 4K de resolución). Ambos pueden cargar la máquina pero la carga con el USB 2, aunque posible, es mucho más lenta. Es un puerto pensado para conectar un periférico y poco más.
Completan las conexiones un jack de auriculares de 3,5 mm, Wi-Fi 6E y Bluetooth 6. No hay MagSafe ni Thunderbolt. Es justito pero funcional, y el hecho de mantener el jack de auriculares es un acierto, sobre todo en entornos escolares y de oficina.
MacBook Neo, creo, cumple bien lo que se propone. Es un Mac que ofrece una excelente experiencia de uso para el precio que tiene.
Pero el MacBook Air con M5, presentado el mismo día, arranca en 1.199 euros. Ofrece un chip M5 con una CPU de 10 núcleos, 16 GB de RAM, 512 GB de almacenamiento de serie con SSD más rápido, pantalla de 13,6 pulgadas (ligeramente más grande), cámara de 12 MP con Center Stage, dos puertos Thunderbolt 4, MagSafe, hasta 18 horas de batería y opción de pantalla de 15,3 pulgadas. .
Si vas a usar el portátil de forma intensiva, aunque no seas un profesional. Si vas a realizar edición de fotos, trabajo creativo o cargas más exigentes a diario, el Air es mejor opción. Más cara, pero mejor.
Con la llegada del M5, los MacBook Air con chip M4 o incluso M3 van a tener también descuentos notables. Un Air con M4 se puede encontrar ya por debajo de los 1.000 euros en Amazon y distribuidores, con 16 GB de RAM y 256 GB de almacenamiento. Para quien necesite más potencia que la que da el Neo pero no quiera pagar el precio completo del nuevo Air, buscar un Air de generación anterior en oferta es probablemente la mejor relación calidad-precio del catálogo Mac ahora mismo.
El MacBook Neo tiene un público muy claro. Está diseñado para quien ya tiene un iPhone y quiere un portátil que se integre de forma natural en ese ecosistema. Para una generación que se siente más cómoda con un móvil que con un ordenador. La configuración inicial acercando el iPhone, el uso compartido del portapapeles, las llamadas y mensajes directamente en el Mac… todo eso funciona desde el primer minuto y convierte al Neo en una extensión natural del teléfono.
Es un equipo para estudiantes, para familias que necesitan un segundo ordenador en casa, para pequeñas empresas que quieren equipar puestos de trabajo básicos con un equipo fiable, y para quien viene de un Chromebook o un PC Windows de gama baja y quiere dar el salto a macOS sin un desembolso excesivo.
No es un portátil para todo el mundo. Quien necesite potencia de verdad, pantalla más grande o conectividad avanzada encontrará sus límites rápido. Pero dentro de lo que promete (un Mac completo por menos de 700 euros), cumple con nota.
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