<p>Hace cinco años, <strong>Facebook </strong>desactivó el <strong>sistema de reconocimiento facial</strong> que etiquetaba automáticamente personas en fotos. La decisión se vendió como un acto de responsabilidad. Aunque Facebook veía ventajas en su uso, consideraba que era necesario esperar a que hubiese un reglamento claro sobre la función y mayor aceptación social. Ahora, <strong>Meta </strong>quiere traerlo de vuelta, pero no al muro de Facebook o Instagram, sino a unas gafas que cualquiera puede llevar puestas por la calle.</p>
La compañía prepara una función de reconocimiento facial para sus gafas Ray-Ban y Oakley que podría lanzarse este mismo año. Un documento interno revela que la empresa considera el actual clima político en EE.UU. como el momento idóneo para hacerlo
Hace cinco años, Facebook desactivó el sistema de reconocimiento facial que etiquetaba automáticamente personas en fotos. La decisión se vendió como un acto de responsabilidad. Aunque Facebook veía ventajas en su uso, consideraba que era necesario esperar a que hubiese un reglamento claro sobre la función y mayor aceptación social. Ahora, Meta quiere traerlo de vuelta, pero no al muro de Facebook o Instagram, sino a unas gafas que cualquiera puede llevar puestas por la calle.
Según el The New York Times, Meta trabaja en una función conocida internamente como «Name Tag» que permitiría a los usuarios de sus gafas inteligentes identificar a las personas que tiene delante y obtener información sobre ellas a través del asistente de IA integrado en las gafas. La compañía planea lanzarla a lo largo de 2026, aunque los planes podrían cambiar.
Lo que resulta más llamativo no es la tecnología en sí (el reconocimiento facial lleva años perfeccionándose), sino el razonamiento que Meta ha empleado para decidir cuándo presentarla. Un documento interno de la división Reality Labs de mayo de 2025 revelaba que la empresa busca aprovechar la inestabilidad política en Estados Unidos para minimizar la resistencia al anuncio.
El documento reconoce que los grupos de derechos civiles que habitualmente criticarían esta función tienen sus recursos concentrados en otras batallas debido al año electoral en EE.UU. Una admisión que muestra como Meta considera la distracción pública como una ventaja para el producto.
Meta, según el New York Times, ya consideró integrar reconocimiento facial en la primera versión de sus gafas Ray-Ban en 2021, pero abandonó la idea por razones técnicas y éticas. Desde entonces, las gafas se han convertido en un éxito comercial inesperado. EssilorLuxottica, el socio fabricante, reveló esta semana que ha vendido más de siete millones de unidades en 2025.
Ese volumen ha cambiado la estrategia de Meta, que ahora está intentando desarrollar a gran velocidad su estrategia comercial en realidad aumentada. Con acceso a cuentas en redes sociales y millones de fotos, Name Tag permitiría diferenciar estas gafas frente a modelos de competidores que compañías como Google o Apple están preparando. La función haría más útil al asistente de inteligencia artificial también, pasando de responder preguntas genéricas a ofrecer contexto en tiempo real sobre las personas del entorno.
Meta todavía estudia los límites de la función. Las opciones que baraja incluyen restringir el reconocimiento a contactos que el usuario ya tiene en Facebook o Instagram, o ampliarlo a personas con perfiles públicos en alguna plataforma de Meta. Lo que de momento no permitiría Name Tag es identificar a un desconocido si mantiene su perfil en redes sociales como privado.
Pero esa distinción puede resultar menos tranquilizadora de lo que parece. En 2024, dos estudiantes de Harvard demostraron que ya es posible combinar las gafas de Meta con servicios como PimEyes (un buscador de rostros) para identificar extraños en el metro de Boston en tiempo real.
El lanzamiento, sin finalmente llega a producirse, estaría limitado a EE.UU. en un primer momento. En Europa, el RGPD (el reglamento de protección de datos) clasifica el reconocimiento facial como dato biométrico sensible que requiere consentimiento explícito. Cualquier despliegue necesitaría superar un laberinto regulatorio bastante complejo.
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