<p>Llegarán noruegos, suecos, alemanes, chinos o japoneses a un deporte que hasta ahora desconocen y habrá que explicarles quién manda aquí: el esquí de montaña es de España. En los primeros Juegos Olímpicos de la especialidad, tres medallas como tres soles, un hito. Después del oro de <strong>Oriol Cardona </strong>y del bronce de <strong>Ana Alonso </strong>el jueves en la distancia sprint, este sábado ambos se unieron para conseguir un bronce en el relevo mixto y confirmarse como la referencia en invierno.</p>
Después del oro y el bronce del jueves, la pareja española suma una tercera medalla en el esquí de montaña. Cardona remontó en sus dos turnos después de que Alonso acabara exhausta y cometiera un error en una transición
Llegarán noruegos, suecos, alemanes, chinos o japoneses a un deporte que hasta ahora desconocen y habrá que explicarles quién manda aquí: el esquí de montaña es de España. En los primeros Juegos Olímpicos de la especialidad, tres medallas como tres soles, un hito. Después del oro de Oriol Cardona y del bronce de Ana Alonso el jueves en la distancia sprint, este sábado ambos se unieron para conseguir un bronce en el relevo mixto y confirmarse como la referencia en invierno.
Para su país, son los campeones a cuidar, a reconocer y, por supuesto, a financiar. Hasta esta semana España había sumado sólo cinco medallas olímpicas en toda su historia invernal y ahora ya tiene ocho. Para el resto del mundo son los ejemplos en los que mirarse si quieren crecer en la nueva disciplina. Su preparación, su técnica y su mentalidad sentarán las bases de los campeones que vendrán, sean de donde sean.
En la final de este sábado, la pareja superó numerosos problemas para subir nuevamente al podio. Alonso, atropellada hace sólo cinco meses, autora de una recuperación milagro, pagó el desgaste de la prueba al sprint y se desfondó en sus dos turnos. En la primera, de menos a más, entregó el relevo a Cardona en cuarto puesto por culpa de una mala última transición. Y en la segundo, cayó hasta la quinta posición, completamente exhausta, y se colocó las últimas pieles de foca fuera de la zona correspondiente. A Cardona le tocó remontar en ambas ocasiones.
Con la pareja francesa formada por Thibault Anselmet y Emily Harrop en cabeza con mucha ventaja, el español se fue a por el conjunto suizo de Marianne Fatton y Jon Kistler para tratar de asaltar la plata, pero las fuerzas no le llegaron para más. Mucho hizo con alejarse del conjunto estadounidense, cuarto, y salvar los tres segundos de sanción por el error de Alonso. De hecho en sus dos turnos hizo el mejor tiempo.
«Hemos luchado mucho. Hemos salido a por el oro, lo hemos intentado con todas nuestras fuerzas y hemos conseguido una medalla que es historia de nuestro deporte», asumía Alonso en la meta en los micrófonos de Televisión Española, quien en los momentos críticos nunca dejó de creer en Cardona, su compañero. «Estoy abrumado por todo, tengo dolor de cabeza y todo», añadía el ya doble medallista olímpico. Durante la prueba, Cardona creyó que la sanción podría ser mayor, pero en cuanto se confirmó que se quedaba en tres segundos, se abrazó a su compañera y ambos rompieron a llorar. Una pareja para la historia.
Ella de Granada, entrenando en Sierra Nevada y él de Banyoles, entrenando en los Pirineos franceses, su unión parecía extraña cuando empezaron a competir juntos, en el Europeo de 2022, pero con los años se hizo más y más lógica. Los dos tienen 31 años, los dos vienen de familias amantes del esquí y los dos comparten un temperamento tranquilo.
Después del accidente de Alonso el pasado septiembre, Cardona pudo buscar otra compañera para encarar el último tramo de la preparación olímpica, pero ni tan siquiera lo pensó. «Hubiera entendido perfectamente que Oriol buscara otra opción. Era lo normal viendo cómo estaba yo. Nuestro éxito siempre se ha basado en la confianza mutua, el uno con el otro», confesaba Alonso en la previa. Esa confianza les ha llevado al éxito; el esquí de montaña es de España.
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