<p>»Hace unos meses estuve en España. Me parece un país muy interesante, quiero aprender más cosas de él». Los estudiantes de la Escuela de Economía y Gestión, de Ciencias Sociales, de Relaciones Internacionales y del Departamento de Lenguas de la <strong>Universidad de Tsinghua</strong>, una de las más prestigiosas y selectas de China, matan la espera chequeando sus fotos, hablando por las redes sociales o, algunos, buscando en sus móviles información de <strong>España</strong>. Otros miran recetas o planes para la semana. En las últimas filas del auditorio, dos alumnos comprueban cuál es la bandera de nuestro país. <strong>Pedro Sánchez</strong> ha comenzado su agenda oficial en China, en su cuarta visista en los últimos años a este país, con una conferencia ante universitarios. Allí ha lanzado un alegato para el entendimiento entre la <strong>Unión Europea </strong>y <strong>China</strong>: «Estamos llamados a entendernos y a cooperar».</p>
El presidente del Gobierno pide al país asiático que haga más para exigir que el derecho internacional se cumpla en Gaza, Irán o Ucrania.
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«Hace unos meses estuve en España. Me parece un país muy interesante, quiero aprender más cosas de él». Los estudiantes de la Escuela de Economía y Gestión, de Ciencias Sociales, de Relaciones Internacionales y del Departamento de Lenguas de la Universidad de Tsinghua, una de las más prestigiosas y selectas de China, matan la espera chequeando sus fotos, hablando por las redes sociales o, algunos, buscando en sus móviles información de España. Otros miran recetas o planes para la semana. En las últimas filas del auditorio, dos alumnos comprueban cuál es la bandera de nuestro país. Pedro Sánchez ha comenzado su agenda oficial en China, en su cuarta visista en los últimos años a este país, con una conferencia ante universitarios. Allí ha lanzado un alegato para el entendimiento entre la Unión Europea y China: «Estamos llamados a entendernos y a cooperar».
La relación con China no genera una posición unitaria en el seno de la UE. Hay distintas sensibilidades. La Moncloa abandera una posición firme: acercarse al gigante asiático, ser punta de lanza de la apertura y el entendimiento, en un momento en que otro gran mercado como EEUU se está cerrando, con Donald Trump primando el proteccionismo. Sánchez tiene claro que Asia es una ventana de oportunidad y de ahí que en los últimos años esté desplegando en esta zona una intensa agenda internacional, con el foco puesto en intensificar las relaciones comerciales con La India y China. España abandera la apuesta por la diversificación de mercardos –Asia, América Latina-, una filosofía que también impera en la acción de la UE.
La economía es la clave. El déficit comercial que la UE y España tienen con el país asiático. Sánchez no ha puesto paños calientes a la realidad: la balanza desequilibrada y la dependencia. El jefe del Ejecutivo ha pedido a China que los ayude a «corregir el actual déficit comercial, que creció un 18% el año pasado y que resulta insostenible para nuestras sociedades en el medio y largo plazo». En el caso concreto de España, ha señalado que el déficit comercial con China supone el 74% del déficit total de nuestro país.
Los datos son preocupantes para España, porque a pesar de que los lazos económicos y la relación con China va dando frutos, sobre todo en lo relativo a la presencia de empresas y productos españoles, el déficit comercial no para de crecer. El défcit comercial con China creció en 2025 a 42.278 millones de euros, frente a los 37.706,6 millones de 2024, a pesar de que las exportaciones al país asiático repuntaron un 6,8 %, después de tres años consecutivos de caídas. En total, el déficit comercial de España aumentó un 41,6 % en 2025, hasta los 57.054 millones. De ahí que el peso de China sea el 74% del total.
Ante las reticencias que genera China en Europa, y con EEUU en una posición de choque y distancia con Europa, Sánchez lanza un mensaje claro y directo. «Necesitamos que China se abra para que Europa no se tenga que cerrar». El presidente del Gobierno ha alertado del peligro de los «movimientos aislacionistas». Europa quiere emprender un camino hacia la autonomía estratégica abierta, pero mientras da pasos en sectores claves como la tecnología, la seguridad o la defensa, necesita que potencias como China no le cierren sus puertas. Sánchez ha pedido que como sucedió hace cuatro siglos, Europa y China avancen en su entendimiento y cooperación.
Aunque Sánchez encabeza una visita oficial como líder de España, ha ejercido un rol de punta de lanza de la UE, aprovechar la ocasión para desbrozar el difícil camino de las relaciones con el gigante asiático. Buscar el interés nacional sin olvidar la mirada europea. «Europa es un actor clave. Sin una Europa unida no puede haber un orden internacional estable ni un futuro próspero, como tampoco puede haberlo sin la participación de China. Estamos llamados a entendernos».
Sánchez ha protagonizado una intervención trabajada, con una mirada profunda al contexto geopolítico internacional y en español. Ha acudido a la universidad junto a Begoña Gómez, que lo acompaña en este viaje.
En ella además de un mensaje de aperturismo, ha lanzado una segunda petición a China: un mayor implicación en la paz en el mundo. El gigante asiático juega un rol clave en conflictos como el de Irán o Ucrania por sus alianzas y posición política con Rusia e Irán.
El presidente del Gobierno, ante los planteamientos de EEUU, cree que China debe asumir mayor protagonismo y ejercer una función estabilizadora. «China puede hacer más exigiendo, como está haciendo, que el derecho internacional se cumpla en conflictos como el del Líbano, Irán, Gaza, Cisjordania, también Ucrania, porque el derecho internacional es la base de todo».
Precisamente, en las últimas horas, Donald Trump ha amenazado a China con aranceles del 50% si envía material militar a Irán.
En su visita en 2023, Sánchez ya pidió a Xi que hablara con Volodímir Zelenski y defendió el plan de la paz de la UE.
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