Autobús urbano en Cádiz: Frenazo y marcha atrás del gobierno municipal

Tras la polémica: En apenas 48 horas el gobierno municipal ha cambiado de opinión y lo que era muy costoso, mantener el actual trayecto de la línea 2, ahora ya no es problema para su continuidad
La línea 2 del autobús de Cádiz se mantendrá con su rec Tras la polémica: En apenas 48 horas el gobierno municipal ha cambiado de opinión y lo que era muy costoso, mantener el actual trayecto de la línea 2, ahora ya no es problema para su continuidad
La línea 2 del autobús de Cádiz se mantendrá con su rec  


EL gobierno municipal del PP en Cádiz ha agotado casi los cuatro años de su primer mandato en adelantar el pliego para el nuevo servicio del transporte urbano. Un proceso administrativo que se inició unos años antes, en la etapa de gobierno de la coalición de izquierdas.


Es decir, tiempo ha habido para redactar un documento bien pensando, consultado entre la ciudadanía, y vistos los pros y los contra de las propuestas. Y más en una ciudad como Cádiz, con una configuración urbanística muy sencilla a la hora de poner sobre el plano la reordenación de las líneas de los autobuses.


Por lo pronto, hay que tener en cuenta la importancia que el transporte urbano ha tenido siempre en Cádiz, con un uso del autobús sustancialmente mayor, en base a la población que tenemos, respecto a otras capitales andaluzas y muy por encima de ciudades de la provincia con más habitantes, como Jerez y Algeciras. La previsión es superar este año los 13 millones de pasajeros. Una cifra que se mantiene más o menos estable desde hace años a pesar de la pérdida de habitantes que soporta la capital.


Un buen servicio de autobuses es también esencial para la obligada apuesta de todas las ciudades por la movilidad urbana, y la reducción de la presencia del vehículo privado. Más en Cádiz, que sufre la presión de este tipo de tráfico especialmente en el casco antiguo.


Aquí entramos de lleno en el desarrollo de la Zona de Bajas Emisiones. Asumiendo que esta importante apuesta por la movilidad ha quedado muy mermada respecto al proyecto planteado en la etapa del anterior gobierno de izquierdas, pues los vehículos censados en Cádiz podrán circular sin problemas por intramuros, la mejora del autobús municipal se presenta como algo todavía más esencial.


El gobierno del PP se ha apoyado, para el pliego del transporte urbano, en parte en el trabajo que dejó medio listo la coalición de izquierda, que fue incapaz de terminar el documento en sus ocho años de mandato. De la misma forma, se ha apoyado en un informe encargado a la Universidad de Cádiz, con un análisis de las líneas actuales y unas propuestas sobre los cambios necesarios en el servicio.


El concepto es claro. O por lo menos debería de serlo. Cádiz es una ciudad en línea recta con tres grandes arterías: la Avenida, la avenida de la Sanidad Pública y el cruce por la barriada de La Paz. Tres vías para dar servicio a todo extramuros y conectar con el fondo de saco que es el casco antiguo.


El cruce interior del mismo es inviable, lógicamente, aunque en tiempos de Carlos Díaz ya se probó el paso de un microbús por sus calles, lo que se descartó con rapidez.


La circunvalación se plantea, de este forma, como esencial para el propósito del actual Ayuntamiento. Un servicio que facilita después el cruce transversal de forma peatonal aprovechando la escasa distancia que hay de punta a punta. Hay que tener claro, en una cuestión que se extiende a toda la ciudad, que el autobús no nos puede dejar a todos en la puerta de nuestras casas. Es decir, que siempre hay que cubrir una distancia a pie.


La precariedad final de la Zona de Bajas Emisiones aprobada por el gobierno del PP, va en contra de este concepto: se mantienen calles con una importante presión del coche privado, a la vez que se hace necesario completar la reforma del viario para facilitar su paseo. El modelo de circunvalación por el que va el nuevo pliego elaborado por el equipo de Bruno García, está directamente relacionado con la inicial eliminación del paso de la Línea-2 por el Campo del Sur y una clara apuesta por el trasbordo con una nueva línea circular. Y es aquí donde ha surgido toda la polémica.


Por lo pronto, es llamativa por cuanto se supone que el Ayuntamiento ya había hablado con las asociaciones y colectivos ciudadanos en la fase de elaboración del pliego del autobús (aunque, al final, lo que decide es el modelo que tiene cada gobierno). A la vez, sorpresa que tras conocerse las primeras quejas vecinales, desde la oposición se diese marcha atrás en sus posiciones. El PSOE había aprobado el pliego, y Adelante se había abstenido, en el debate plenario. ¿Acaso no habían leído el documento?


Defiende el Ayuntamiento el papel fundamental que va a tener la nueva línea circular y, con ello, el trasbordo, afirmando que, con el aumento de la flota y el incremento en los tiempos de pasos de los autobuses, la espera para hacer este cambio de líneas será mínimo.


Lo cierto es que la línea circular como complemento a las restantes líneas que terminarán en la plaza de España es un riesgo evidente para la nueva gestión del transporte urbano.


El mismo informe de la UCA sobre el que se han apoyado los dos ayuntamientos ya alertaba del riesgo de la línea circular y del trasbordo. En el primer caso, se advertía que “no sabemos si la demanda del mismo para viajes interiores será la suficiente para garantizar la continuidad de dicha línea”. En el segundo, se advertía “la percepción del usuario sobre qué significa calidad del servicio de autobuses en una ciudad de las dimensiones de Cádiz. Existe la probabilidad de que se valore el trasbordo como algo incómodo (actualmente las cifras son muy bajas)”, reclamando el cuidado de estas paradas para que sean cómodas para el usuario, algo que hoy tampoco ocurre”.


En esa estábamos cuando, en apenas dos días, del viernes pasado (cuando se reafirmó a este diario desde San Juan de Dios la continuidad de la propuesta original) a hoy lunes, el gobierno municipal ha cambiado radicalmente de opinión, anunciando ahora la continuidad de la línea 2 por su antiguo trayecto. Lo que antes era un sobrecoste ahora parece que ya no lo es.


Vale que la presión vecinal corrija actuaciones municipales claramente erróneas, pero a la vez el gobierno municipal debería de reflexionar si, al final, no reflexiona todo lo necesario en este tipo de cuestiones. O no tiene a nadie junto a ellos que reflexione y le evite hacer el ridículo.

 Diario de Cádiz – Cádiz

De info@cadizvibrante.com

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