“Cádiz empieza a despertar su arraigo a las hermandades de Gloria”

El hermano mayor del Rocío de Cádiz analiza el estado y actividad de las hermandades que cobran protagonismo estos meses y a las que pregonará este domingo en el Teatro del Títere
Los nuevos escenarios cofrades de la Pascua en Cádiz El hermano mayor del Rocío de Cádiz analiza el estado y actividad de las hermandades que cobran protagonismo estos meses y a las que pregonará este domingo en el Teatro del Títere
Los nuevos escenarios cofrades de la Pascua en Cádiz  

Este domingo abrirá sus puertas el Teatro del Titere para acoger, por primera vez, el pregón de las Glorias, que este año estará a cargo del hermano mayor del Rocío, Jesús Montaño. Así percibe este cofrade gaditano el anuncio de este tiempo cofradiero y el anuncio que el Consejo le ha encomendado este año.

Pregunta.–¿Cómo recibe la llamada y cómo se ha tomado el anunciar las Glorias de Cádiz?

Respuesta.–Más que llamada, el ofrecimiento y prácticamente la confirmación fue cuando el Nazareno visitó la parroquia de San José con motivo de la peregrinación jubilar. Ahí, esperando corporativamente a que llegara la imagen del Nazareno, el presidente me susurró al oído que le gustaría que diera el pregón de las glorias. Y le dije, “vale, pues cuenta conmigo”.

P.– ¿Qué está suponiendo el hecho de dar este pregón?

R.–Bueno, pues hay dos sentimientos: orgullo y responsabilidad. Orgullo por el hecho de que el pregón de las glorias lo vaya a dar un miembro activo de las hermandades de gloria, que lo he sido siempre, primero como hermano raso y actualmente como hermano mayor del Rocío. Siempre es motivo de orgullo de que se acuerden de los que estamos ahí peleando día tras día e intentando dignificar la importancia que tienen que tener estas hermandades. Y al mismo tiempo, responsabilidad porque, claro, también sé que por parte de los hermanos de las glorias se espera mucho porque esperan que se haga una exaltación como corresponde de las glorias de María.

P.–¿Qué quiere contar el pregonero el domingo?

R.–He intentado trasladar no la visión de las glorias desde las propias hermandades como tal, sino interiorizar un poco más la importancia que ha tenido y que tiene la Virgen María para nosotros. Es cierto que las hermandades de gloria tienen su parte, evidentemente, dentro del pregón; pero he intentado hacer una exaltación al tiempo de gloria, a María como intermediaria en nuestro camino hacia Cristo; profundizar un poco también en lo que supone María para nosotros los cristianos e intentar que calara el mensaje de que, al menos como yo lo veo, María es faro, guía, puerto al que acudir cuando nos vemos sin fuerza y el ejemplo a seguir.

P.–¿Qué radiografía hace el pregonero de las glorias de Cádiz?

R.–Yo creo que estamos en una situación ahora de muy buena salud. Parece que, aunque tarde, empieza a despertar en la ciudad este arraigo a nuestras hermandad de Gloria. Yo siempre digo que en las hermandades de gloria tenemos muchas imágenes coronadas, más que las de Semana Santa, que además son más recientes. Pero en Cádiz parece que no se lleva tanto eso de tener tu hermandad de penitencia y la de gloria. Los de gloria sí lo tenemos, sí nos integramos más en las de penitencia; pero los cofrades que son de hermandades de penitencia a lo mejor no son tanto a la inversa, no se integran tanto en las glorias.

R.Dicho esto, ahora estamos al frente de las hermandades jóvenes que estamos poniendo en práctica muchos de los buenos hábitos que hemos adquirido de los mayores, adaptándolos a la realidad de la época en la que vivimos. Entonces, yo diría que estamos ante una efervescencia, sumada evidentemente a lo que desde la administración local se está haciendo con las hermandades y a la lucha también del Consejo.

P.–¿Le falta algo a las glorias de la ciudad de Cádiz? ¿Pecan, quizás, de demasiada soledad al no coincidir temporalmente en sus salidas como sí ocurre en la Semana Santa?

R.–Claro, estamos hablando de que los cultos y las fiestas de las hermandades de Gloria se suceden a lo largo de prácticamente medio año, desde primeros de mayo hasta noviembre. Son 7 meses, y como no se vive con la intensidad continuada de lo que pueden ser los cuarenta días de la Cuaresma y la Semana Santa completa, sí se puede perder un poco lo que es la conjunción, el que todas las hermandades estén un poco en la misma línea. Pero bueno, es cierto que cada una en su parcela o en su período y fecha, ofrecen también una agenda bastante amplia. Podemos decir que el seguidor de las hermandades de gloria no se aburre nunca, en ningún mes.

P.–¿Qué le falta entonces a las hermandades de Gloria?

R.–A lo mejor lo que ocurre es que al comenzar el ciclo tan pegado a la Semana Santa, parece como que se queda un limbo. Parece que hasta que no llega el pregón o la semana previa con la presentación del cartel, está la cosa un poco adormecida, cuando llevamos ya dos semanas y pico de Pascua.

P.–Va a estrenar escenario del pregón en el Teatro del Títere. ¿Qué le parece la decisión del Consejo de cambiar Santo Domingo por este teatro?

R.–Es una decisión muy acertada, que en el pleno de las hermandades de gloria se venía reclamando ya desde hace prácticamente casi dos años y que este año vamos a tener la suerte y el privilegio de estrenar el escenario. Yo creo que el pregón de las glorias, como prácticamente la gran mayoría de los pregones, donde mejor tienen un desarrollo es en un teatro; y en este caso creo que el Teatro del Títere le viene como anillo al dedo. Una sala de casi 300 personas, un escenario que permite también una escenografía que puede ir acorde con lo que supone un pregón. Ahí está la muestra del pregón de la coronación de la Virgen de las Penas. Te da la posibilidad de que esté la banda presente, el aforo es bastante considerable y sobre todo la solemnidad que le da a un teatro que es mucho más acorde quizás a una iglesia, en la que muchas veces hay que respetar el culto y la actividad principal propia.

P.– ¿Cómo disfruta el pregonero las Glorias de la ciudad? ¿Cuáles son sus momentos o vivencias?

R.–De entrada debo reconocer que por los caprichos del calendario y más ahora como hermano mayor, aunque me ha pasado siempre, prácticamente desde que termina el Domingo de Resurrección hasta que no pasa Pentecostés, solamente ha habido una vivencia posible, el Rocío. Una vez que uno vuelve del Rocío y pasa la festividad de Corpus, es cuando empiezo a saborear las glorias, porque una vez que uno termina con lo que le toca como obligación, pues disfruta.

P.–¿Y con qué y cómo disfruta a partir de entonces?

R.–Una cita que intento en la medida de lo posible no perderme es el 16 de julio, que para mí es una cosa muy importante porque aunque es cierto que no existe en casa precedente, por mis inicios cofrades en Piedad y pertenecer al grupo de acólitos que durante muchísimos años acompañó a la Virgen del Carmen, creó una unión o una conexión con la Virgen, e intento los 16 de julio estar en Cádiz y al menos poder contemplar el paso de la Virgen. He sido también cargador con Manuel Ruiz Gené y estando en Sevilla he venido a Cádiz por la noche para el ensayo, volviéndome de madrugada, o venir el mismo día de la salida, salir cargando y regresar a las tantas de la madrugada. Estando en Madrid también he hecho eso de venir expresamente el 16 de julio para estar con la Virgen y luego volverme. Así que en la medida de lo posible procuro estar ese día.

R.Evidentemente, la Patrona es también para mí muy especial. Tengo muy buenos recuerdos de esos años en los que la patrona subía por la escalera de la fachada principal, con los fuegos artificiales siendo yo muy pequeño, cuando mi padre era mayordomo en la década de los noventa; y recuerdo esa vivencia en el patio del convento, la organización del cortejo, y la vinculación que existe también entre la hermandad del Rocío y la patrona por esa peculiaridad de que antes de iniciar nuestra peregrinación hacemos la visita corporativa y porque la carreta del Simpecado está presidida por la Virgen del Rosario.

R.Y, bueno, el otro pilar ineludible de las Glorias es la Chiquitita, la Virgen de la Palma, que he tenido la oportunidad de vivirlo como miembro de la archicofradía y como miembro de junta que fui los dos últimos años del mandato de Francisco Javier Lucero, coincidiendo con la coronación de la Virgen de las Penas. En aquel momento vivimos esa histórica procesión tras la pandemia, en la que volvimos a recuperar la normalidad. Diremos que las glorias la podríamos estructurar en esos cuatro pilares fundamentales en mi vida: Rocío, Carmen, Rosar’io y Palma.

 Diario de Cádiz – Cádiz

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