Los mensajes entre Delcy Rodríguez y Víctor de Aldama, intervenidos por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, no sólo acreditan la enorme penetración del empresario en el Gobierno de Maduro para conseguir millonarios negocios de petróleo que según su versión sirvieron para financiar al PSOE sino que la presidenta encargada de Venezuela recibía puntualmente información privilegiada sobre el Ejecutivo que preside Pedro Sánchez: mantenía contacto directo con José Luis Ábalos a través del empresario; sondeaba el grado de influencia de su amigo José Luis Rodríguez Zapatero en el Ejecutivo español; y era avisada de algunos cambios de ministros con antelación.
Los mensajes aportados por Aldama reflejan cómo la presidenta encargada de Venezuela accedía puntualmente a información privilegiada del Ejecutivo.
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Los mensajes entre Delcy Rodríguez y Víctor de Aldama, intervenidos por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, no sólo acreditan la enorme penetración del empresario en el Gobierno de Maduro para conseguir millonarios negocios de petróleo que según su versión sirvieron para financiar al PSOE sino que la presidenta encargada de Venezuela recibía puntualmente información privilegiada sobre el Ejecutivo que preside Pedro Sánchez: mantenía contacto directo con José Luis Ábalos a través del empresario; sondeaba el grado de influencia de su amigo José Luis Rodríguez Zapatero en el Ejecutivo español; y era avisada de algunos cambios de ministros con antelación.
Así, Aldama anticipó en junio de 2021 que iba a ser relevada semanas después la ministra de Exteriores Arancha González Laya. «Va a haber un cambio de Gobierno y se van a cambiar ministros, uno de ellos seguramente Exteriores». Y, efectivamente, así ocurrió.
Apenas 48 horas después de que Sánchez destituyera a Ábalos como ministro de Transportes, el 10 de julio, la entonces mano derecha de Nicolás Maduro se puso en contacto con Aldama a través de la aplicación de mensajería Threema para interesarse por lo que le había ocurrido al dirigente socialista, con quien mantenía en esa época una estrecha relación vía Aldama.
«Hola Vic! Leí lo del partido. No sé qué pasa pero envía saludos al jefe», le dijo en referencia a Ábalos, a quien ambos se referían siempre con ese apelativo. Las comunicaciones, a cuyo contenido ha tenido acceso EL MUNDO y que están siendo analizadas por el Juzgado de Instrucción número 2 de la Audiencia Nacional en el marco de una pieza secreta sobre la supuesta financiación irregular del PSOE, revelan además que concertaron una llamada. El objetivo de la misma era que Ábalos le contara de primera mano a Delcy lo que había ocurrido ese mismo fin de semana de julio de 2021, cuando Sánchez llamó a su hombre de máxima confianza a La Moncloa y le comunicó que prescindía de él, sin mediar explicación alguna. El presidente adoptó esa decisión tras tener conocimiento de que su ministro y secretario de Organización llevaba una vida desordenada y su asesor Koldo García estaba siendo investigado por cobrar comisiones.
«Esta semana te llamaré con él y voy a intentar ir la semana que viene a verte. Ya le comenté nuestra conversación de este fin de semana hoy y está más que agradecido por tu apoyo». A lo que Delcy Rodríguez le contestó: «Perfecto, Vic». Quien fuera la persona de máxima confianza de Maduro ya conocía a Ábalos desde hacía al menos un año, cuando viajó a Madrid en enero de 2020 en el conocido como Delcygate y el ex ministro acudió al aeropuerto de Barajas para impedir su entrada en España al descubrir que tenía prohibida la entrada en el espacio Schengen por las sanciones impuestas por la Unión Europea por violar los derechos humanos en Venezuela.
Las comunicaciones conocidas por este periódico desvelan que sólo dos días después, el 14 de julio, Aldama escribió a la entonces vicepresidenta venezolana, estando con Ábalos, y coordinaron una llamada. «Me aparto para que el embajador no escuche», le dijo Delcy, pidiendo unos minutos antes de ponerse al teléfono con el ex secretario de Organización del PSOE.
Según las pesquisas judiciales, la llamada finalmente se produjo y tanto la jerarca chavista como el empresario quedaron emplazados para verse en persona en sólo unos días. El motivo pasaba por trasladarle a la actual presidenta venezolana un mensaje de parte del ya ex ministro de Transportes español.
«Así te cuento todo bien que me ha dicho que te cuente (sic) y te pongo al día. A ver si puedes tener un hueco para cenar o comer tú y yo». «Chévere», le contestó Delcy, que acabó recibiendo a un Aldama que le anunció que le llevaba, entre otras «cosas», una «máquina para ver los anticuerpos de la gente cuando los vacunáis o han pasado el Covid». Y es que el empresario se había convertido ya entonces en uno de los grandes proveedores de material sanitario procedente de China para el Gobierno español y varias comunidades autónomas gobernadas por los socialistas.
Pasados los meses, Aldama rompió definitivamente con Ábalos y Koldo por negarse, según él mismo ha relatado con detalle ante el Tribunal Supremo, a seguir pagándoles comisiones, y abordó también los motivos de este abrupto distanciamiento con Delcy.
Compartió con ella información de primera mano que había obtenido gracias a su privilegiada relación con el ex ministro de Transportes y su asesor personal. Así, contó a la dirigente venezolana que tras la caída política de Ábalos, se había afianzado la relación de José Luis Rodríguez Zapatero con Pedro Sánchez.
El propio Ábalos siempre atribuyó su destitución al interés del ex presidente del Gobierno por apartarle de los jerarcas chavistas para, así, monopolizar la relación comercial con ellos. «La relación de Z con el 1 es mucho mejor que antes», le dijo Aldama a Delcy en octubre de 2021. Al tiempo que aseguró que le constaba que Sánchez había confesado a Zapatero los motivos de la destitución de Ábalos: «El 1 le habló sobre A en Lanzarote sobre por qué decidió tomar esa decisión en julio […] y Z no le puso muy bien a A». A lo que Delcy contestó con un enigmático: «Uhmmm».
Advirtió también Aldama a Delcy de que Ábalos y Koldo intentarían entonces torpedear la relación que ambos tenían. Y ese fue el motivo por el cual, alertó el empresario, Koldo García acudió a Venezuela a verse con la ex vicepresidenta ese mismo mes. «Lo importante es tu opinión, no lo que ellos cuenten ahora […] Me encantaría que le digas, primero, que yo no he hecho negocio todavía en Venezuela, sí (que) lo hemos intentado mucho y, segundo, cómo he hablado yo siempre del jefe allí». «Sólo espero que no vayan a meterte mierda de mí».
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