Una serie de grabaciones recientemente reveladas han puesto al descubierto las intensas maniobras de Leire Díez, exmilitante socialista conocida como la «fontanera del PSOE», en sus encuentros secretos con Francisco Martínez, ex secretario de Estado de Seguridad. En estos audios, Díez se presenta como una enviada directa de Ferraz con el mandato imperativo de «limpiar» las cloacas del Estado y desarticular la llamada «policía patriótica».
Una serie de grabaciones recientemente reveladas han puesto al descubierto las intensas maniobras de Leire Díez, exmilitante socialista conocida como la «fontan
Una serie de grabaciones recientemente reveladas han puesto al descubierto las intensas maniobras de Leire Díez, exmilitante socialista conocida como la «fontanera del PSOE», en sus encuentros secretos con Francisco Martínez, ex secretario de Estado de Seguridad. En estos audios, Díez se presenta como una enviada directa de Ferraz con el mandato imperativo de «limpiar» las cloacas del Estado y desarticular la llamada «policía patriótica».
Durante las reuniones, Díez propuso a Martínez —quien enfrenta una petición de 15 años de cárcel por el caso Kitchen— que se pusiera en el «lado adecuado de la historia». La oferta era clara: Martínez debía proporcionar información sensible de su etapa como número dos de Interior a cambio de gestionar beneficios procesales o pactos con la Fiscalía que evitaran su ingreso en prisión. «Yo no estoy aquí para otra cosa que no sea limpiar», llegó a asegurar Díez, subrayando que le resultaba indiferente si las irregularidades afectaban a nombres como Begoña Gómez o Patxi López.
Por su parte, Francisco Martínez colaboró aportando una lista de operaciones policiales, muchas de ellas relacionadas con tramas de corrupción en Andalucía, como el caso Astapa. El ex alto cargo admitió la existencia de «clanes policiales» y reconoció que en su momento se «forzó la máquina» para obtener información sobre la familia Pujol. Además, Martínez llegó a mencionar que el excomisario Villarejo le había hablado sobre las saunas propiedad del suegro de Pedro Sánchez.
Díez insistió en que su labor estaba coordinada desde la calle Ferraz en comunicación con el Palacio de la Moncloa, una afirmación que parece ganar peso tras comprobarse que los metadatos de su móvil la situaron a 300 metros de la sede socialista tras sus encuentros. La supuesta trama operaba bajo un patrón definido: contactar con personajes con causas abiertas para ofrecerles impunidad a cambio de información que permitiera «desenmarañar» las estructuras de poder paralelas en la policía y la fiscalía.
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