Distintos perfiles y espacios deportivos reflejan cómo Cádiz amplía su oferta y cómo el ejercicio deja de estar ligado a un único objetivo
El antiguo mercado de San José de Cádiz se convertirá en un gimnasio Distintos perfiles y espacios deportivos reflejan cómo Cádiz amplía su oferta y cómo el ejercicio deja de estar ligado a un único objetivo
El antiguo mercado de San José de Cádiz se convertirá en un gimnasio
A media mañana, dos corredores salen a sprint y recorren unos cincuenta metros antes de frenar. Recuperan el aliento, miran el reloj y vuelven a colocarse para empezar otra serie. Unos metros más atrás, un grupo de personas mayores camina tranquilamente mientras charla. En el Paseo Marítimo, unos entrenan para superar unas pruebas físicas y otros simplemente han salido a moverse un rato.
Durante años, hacer deporte parecía estar ligado a un objetivo concreto: perder peso, ganar masa muscular, mejorar una marca o preparar una competición. Hoy, esa relación parece haberse ampliado. Para algunos sigue existiendo una meta específica, pero para otros la actividad física tiene más que ver con mantenerse activos, cuidar la salud, desconectar o encontrar una rutina que puedan mantener en el tiempo. El objetivo puede cambiar, pero la actividad acaba encontrando su lugar en el día a día.
Jorge, de 69 años, camina prácticamente todos los días. Lleva un teléfono que registra sus pasos, aunque reconoce que no está especialmente pendiente de las cifras. Para él, salir y mantenerse activo es suficiente. «A mi edad ya no estoy pendiente de hacer los pasos en un tiempo determinado, lo que me importa es salir, andar un rato y volver a casa habiéndome movido», cuenta mientras continúa su recorrido.
María, de 54 años, comenzó a caminar con un objetivo concreto. «Me puse un objetivo de 10.000 pasos y al principio tenía que salir expresamente a caminar para conseguirlo. Ahora ya ni me lo planteo, salgo y sé que los voy a hacer», cuenta. Al principio, la cifra era el motivo para salir. Ahora, caminar forma parte de su rutina sin necesidad de proponérselo.
En ambos casos, el ejercicio ha terminado ocupando un espacio estable en el día a día. No hace falta que exista una competición o una cifra que alcanzar para que salir a caminar se convierta en una costumbre. A veces basta con encontrar una actividad que encaje en la rutina y que, con el tiempo, deje de sentirse como una obligación.
Ese cambio también puede producirse cuando el punto de partida es mucho más concreto. Unos metros más adelante, el ritmo cambia. Dos corredores de alrededor de treinta años repiten series mientras consultan el reloj y controlan las distancias. Preparan las pruebas físicas de una oposición y cada entrenamiento responde a un objetivo concreto. «Estamos preparando las pruebas físicas de la oposición y las series son una de las partes que más tenemos que trabajar», explica uno de ellos.
Sin embargo, ese objetivo empieza a dar paso a una rutina que va más allá de las propias pruebas. Aunque el examen sigue siendo el principal motivo para entrenar, las sesiones ya forman parte de su día a día: entrenan juntos, controlan sus tiempos y han convertido esos encuentros en una costumbre. «Ahora mismo seguimos viniendo por la oposición, pero ya tenemos la rutina hecha y nos hemos acostumbrado. Cuando terminemos, seguramente seguiremos porque además es una excusa para vernos todos los días», cuenta uno de ellos.
La compañía puede ser también el motivo que mantenga esa actividad. Un grupo de amigos queda para caminar y reconoce que, sin ese compromiso, algunos días probablemente no saldrían. «Nosotros quedamos para andar. Si no fuera por eso, seguramente algunos días no saldríamos de casa», explica una mujer de 61 años.
Son situaciones diferentes, pero en todas aparece una misma idea: el motivo para empezar no tiene por qué ser el que termine manteniendo la actividad. Una oposición, un objetivo de pasos o simplemente el compromiso con otras personas pueden ser el primer impulso. Después, la repetición y la rutina hacen que el ejercicio encuentre su sitio.
El cambio en la forma de entender el ejercicio también se hace visible en los gimnasios de Cádiz. La ciudad cuenta con alrededor de 35 establecimientos vinculados a la actividad física y el bienestar, desde grandes centros hasta espacios especializados. Gimnasios como 360 y Forus conviven con estudios de entrenamiento personal, centros de yoga y otros establecimientos que amplían las posibilidades para quienes buscan hacer del ejercicio una parte de su rutina.
La propia oferta de los gimnasios también se ha diversificado. Ya no se trata únicamente de una sala de máquinas: las clases dirigidas, los entrenamientos personalizados y otros servicios complementarios conviven con las zonas tradicionales de musculación y cardio. Una variedad que permite que el perfil de quienes acuden sea cada vez más amplio y que los objetivos no sean siempre los mismos.
Víctor, de 23 años, empezó precisamente con un objetivo físico. Quería ganar masa muscular y mejorar su aspecto, pero con el tiempo su relación con el gimnasio cambió. «Yo empecé sobre todo por ganar masa muscular, por mejorar físicamente, pero al final te acaba enganchando. Hay días que vienes sin muchas ganas y luego sales pensando que ha merecido la pena», explica.
También cambió la manera de vivir ese tiempo. «Al principio vienes pensando en entrenar y poco más, pero luego conoces gente, compartes momentos y acabas estando a gusto. Ya no es solo venir, hacer tu rutina y marcharte», cuenta. El gimnasio dejó de ser únicamente el lugar donde perseguía un objetivo físico y pasó a formar parte de su día a día.
Aurelio, de 53 años, llegó al gimnasio desde un punto diferente. No buscaba ganar masa muscular ni preparar una competición. Quería empezar a cuidarse y, sobre todo, conseguir mantener la actividad en el tiempo. «Lo más complicado es empezar y coger el hábito. Al principio cuesta sacar tiempo, pero cuando llevas un tiempo notas que te encuentras mejor y que merece la pena», explica.
Los propios centros también perciben que ya no existe un único perfil de usuario. Uno de los encargados señala que «antes parecía que había un perfil más concreto de persona que venía a entrenar, pero ahora tienes de todo. Hay gente que viene por estética, otros por salud, otros porque necesitan preparar unas pruebas y otros porque quieren despejarse después del trabajo».
Según la Encuesta de Hábitos Deportivos 2024-2025, publicada en enero de 2026 y elaborada por el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes junto al Consejo Superior de Deportes, el 62,7% de la población española de 15 años en adelante practicó deporte durante el último año, 5,4 puntos más que en 2022. Entre quienes practican deporte, el 25,5% lo hace diariamente y el 53,9% al menos una vez por semana. Estar en forma es el principal motivo para practicarlo, aunque también aparecen razones como relajarse, cuidar la salud o divertirse.
La oposición tiene una fecha, el objetivo físico puede cambiar y los 10.000 pasos pueden dejar de ser una meta. Lo que permanece es ese momento reservado para moverse, ya sea en el paseo marítimo, en un gimnasio o en cualquiera de los espacios deportivos que han ido ganando presencia en la ciudad.
Diario de Cádiz – Cádiz
