«Que el jefe del Estado haya querido transmitir un mensaje de ánimo, apoyo y cariño a Ceuta es especialmente relevante», ensalzó ayer el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, tras mantener una reunión con Felipe VI en Marivent (Palma) que se extendió más de hora y media. Y, agradeciéndoselo «de manera pública», reveló también que el Monarca «está comprometido con la visita a Ceuta y la hará, porque el Rey cumple con sus compromisos. Lo que no puedo decir es cuándo».
El Rey recibe en Marivent a Juan Jesús Vivas y le traslada su deseo de visitar la ciudad autónoma. Fuentes del Ejecutivo se limitan a afirmar que «no opinan ni sobre los compromisos ni sobre los viajes» del Monarca
«Que el jefe del Estado haya querido transmitir un mensaje de ánimo, apoyo y cariño a Ceuta es especialmente relevante», ensalzó ayer el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, tras mantener una reunión con Felipe VI en Marivent (Palma) que se extendió más de hora y media. Y, agradeciéndoselo «de manera pública», reveló también que el Monarca «está comprometido con la visita a Ceuta y la hará, porque el Rey cumple con sus compromisos. Lo que no puedo decir es cuándo».
Esa incógnita que dejó abierta el presidente ceutí responde a que la visita de Felipe VI a la ciudad autónoma no está en manos del Monarca, sino del Gobierno. El Rey requiere un refrendo del jefe del Ejecutivo y sus ministros para realizar cualquier desplazamiento oficial, tal y como queda estipulado en la Constitución, que en su artículo 64 recoge también que ese refrendo convierte a quienes lo firmen en «responsables» de los actos del jefe del Estado.
Precisamente, ayer Felipe VI recibió en audiencia a Vivas en Marivent, residencia oficial de verano de la Familia Real, por la falta de refrendo del Gobierno para trasladarse a Ceuta. El encuentro en Palma constituía en todo caso un gesto extraordinario, pues es el primer presidente autonómico no balear recibido por el Monarca en Marivent, que respondía al deseo de Felipe VI de mostrar a los ceutíes el respaldo de la jefatura del Estado tras la crisis migratoria provocada por Marruecos el pasado 30 de julio, cuando 72.000 migrantes cruzaron a nado por el paso de El Tarajal.
En el Ejecutivo rehuyeron ayer pronunciarse sobre el compromiso que adquirió Felipe VI con Vivas durante su audiencia en Marivent. «El Gobierno no opina ni sobre los compromisos del Rey ni sobre sus viajes», se limitaron a trasladar fuentes de Moncloa, sin entrar en valoraciones. Solo si el Ejecutivo considera oportuna una visita del jefe del Estado a Ceuta se producirá, pues, un pronunciamiento mayor, en forma de refrendo.
«No me cabe la menor duda de que el Rey nos va a visitar, manteniendo el papel constitucional que al Rey le corresponde», incidió Vivas al término de la reunión con Felipe VI, que le recibió poco antes de las seis de la tarde en las escaleras del palacio de Marivent. Se saludaron de manera afectuosa, tras haber mantenido un contacto permanente desde que comenzó la crisis, pero mostrando semblante serio, prueba de que el contenido de la reunión era arduo. Vivas definió el actual como «uno de los momentos más críticos y difíciles de la historia de [su] ciudad» y sostuvo que su población «no se ha recuperado de ese trauma».
«Ceuta está con el alma en vilo, la población se siente amenazada y vulnerable. Los ceutíes se preguntan si volverá a ocurrir y se ha puesto de manifiesto que nuestra frontera está en manos de un país tercero», afirmó también el presidente de la ciudad autónoma en declaraciones a los medios. Lo dijo en alusión a Marruecos, «que no reconoce la soberanía de Ceuta y eso genera angustia en la población», ahondó.
Lo cierto es que las reservas del Gobierno para refrendar una visita del Monarca a la ciudad autónoma residen, precisamente, en la lectura que podría hacer Rabat de ese viaje. En sus 12 años de reinado, Felipe VI no ha visitado nunca Ceuta ni Melilla -son las únicas ciudades españolas en las que no han estado nunca-. Sí lo hizo su padre, Juan Carlos I, pero solo en una ocasión: en noviembre de 2007, con José Luis Rodríguez Zapatero como presidente. Más recientemente la princesa Leonor, a bordo de la fragata Blas de Lezo, hizo una parada técnica en la ciudad. Pedro Sánchez, por su parte, ha sido el presidente del Gobierno que más veces ha viajado a Ceuta y Melilla.
Pese a que el Ejecutivo se ha esforzado en los últimos días en no responsabilizar a Marruecos de lo ocurrido el pasado 30 de julio, que pudiera existir cierta dejadez de funciones en el control de su frontera no parece invitar a que se produzca próximamente la visita del Monarca a las ciudades autónomas.
Además, paralelamente en estos días, Rabat ha desplegado su poder de propaganda instrumentalizando precisamente a Felipe VI. Una de las agencias de noticias oficiales del Gobierno marroquí lanzó un comunicado en el que hizo pública la felicitación que el Rey de España realizó a Mohamed VI con motivo del 27º aniversario de su proclamación. Una festividad conocida como el Día del Trono que en Rabat se festejó el 30 de julio, mientras miles de personas cruzaban la frontera del Tarajal y otras tantas llegaban a Castillejos para hacer lo propio. Según la citada agencia, el Monarca expresó en el mensaje, «en su propio nombre y en del Gobierno y el pueblo español», sus «más cálidas felicitaciones y mejores deseos de felicidad y salud a su hermano» Mohamed VI. También deseó «prosperidad y bienestar al pueblo marroquí». Un formalismo que, según explicó Zarzuela a este diario, fue redactado días antes del cruce masivo a petición del Ministerio de Asuntos Exteriores, que es quien coordina este tipo de comunicaciones.
A este intento de mostrar el apoyo de Felipe VI al régimen marroquí respondió ayer el Rey con la audiencia con el presidente ceutí, en la que selló ese compromiso de visitar la ciudad, después de que, en un escrito remitido a través del departamento de comunicación de Zarzuela, reconociese haber seguido «con gran preocupación e indignación» los «graves acontecimientos» de la pasada semana. Término similar, este último, al que empleó ayer Vivas: «Es una situación extraordinariamente grave, no es una crisis migratoria al uso».
Ante esta coyuntura, Vivas pidió volver cuanto antes «a la normalidad» y reclamó «garantías en la seguridad de la frontera, que es la frontera de España y de Europa». «Ceuta necesita un rearme anímico a través de una serie de actuaciones para estimular la confianza en el futuro de nuestra ciudad», sostuvo el presidente autónomo, que quiso dejar un mensaje: «Ceuta tiene problemas, pero quiero decir que Ceuta no es un problema para el resto de España».
Noticias de España
