El riesgo de una segunda riada amenaza Nepal y Tíbet tras una catástrofe que deja ya al menos 494 muertos

La emergencia en el Himalaya ha entrado este viernes en una fase especialmente delicada, en la que China y Nepal afrontan una auténtica carrera contra el agua. El gigantesco desprendimiento que el miércoles desencadenó una violentísima riada en esos valles dejó a su paso toneladas de barro y sedimentos encajados en varios cauces a ambos lados de la frontera. Esos tapones naturales han formado un gran lago de barrera cuya evolución mantienen bajo estrecha vigilancia Pekín y Katmandú. Los medios estatales chinos habían confirmado a primera hora de la tarde que el embalse está lleno y ha comenzado a desbordarse, pero poco después comunicaron que el agua dejó de rebasar la barrera. No obstante, el peligro vuelve a estar río arriba: las lluvias previstas para las próximas horas y días elevan la presión sobre el dique natural y amenazan con provocar nuevas inundaciones en unas zonas que ya quedaron devastadas hace dos días en una catástrofe que se ha cobrado al menos 494 vidas y ha dejado 1.535 desaparecidos, 977 en Nepal y 558 en Tíbet.

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 Las lluvias alimentan varios represamientos naturales, mientras más de 1.500 personas continúan desaparecidas. Exteriores rebaja a tres el número de españoles desaparecidos en la riada de Nepal  

Equipos de rescate ayudan a una mujer a entrar en su casa dañada por la riada, en Trishuli, distrito de Nuwakot (Nepal).
Navesh Chitrakar (REUTERS)

La emergencia en el Himalaya ha entrado este viernes en una fase especialmente delicada, en la que China y Nepal afrontan una carrera contra el agua. El gigantesco desprendimiento que el miércoles desencadenó una violentísima riada en esos valles dejó a su paso toneladas de barro y sedimentos encajados en varios cauces a ambos lados de la frontera. Esos tapones naturales han formado dos lagos de barrera que Pekín y Katmandú mantienen bajo estrecha vigilancia. Con más lluvias previstas, las autoridades de los dos países asiáticos advierten de que el peligro vuelve a estar río arriba: si esas presas naturales cedieran, podrían provocar nuevas inundaciones en unas zonas que ya quedaron devastadas hace dos días en una catástrofe que se ha cobrado al menos 478 vidas y ha dejado 1.535 desaparecidos (977 en Nepal y 558 en Tíbet).

El balance de víctimas publicado por la policía de Nepal este viernes por la mañana asciende a 475. Además, las autoridades nepalíes han asegurado que han rescatado a 3.253 personas con vida. China, de momento, solo ha comunicado tres fallecidos en el Tíbet.

“La principal dificultad es que no podemos acercarnos al lago”, explicó a la radiotelevisión estatal china Chen Hanxiao, integrante del equipo de reconocimiento de China Aneng. “Tras el derrumbe se formaron numerosos precipicios y paredes escarpadas; es muy difícil que lleguen las personas y también que la maquinaria, incluidas las excavadoras, alcance la parte superior de la presa natural”, agregó.

El peligro ya ha obligado a frenar el operativo en el lado tibetano. CCTV ha informado este viernes de que los equipos que avanzan hacia el principal sector de búsqueda han detenido temporalmente la marcha y permanecen concentrados en una zona segura próxima a la aldea de Laojiang. La aparición de una nueva situación de riesgo ha obligado a suspender los trabajos en el núcleo del desastre. El lago, situado a unos 2.950 metros de altitud y más de diez kilómetros río arriba del paso fronterizo de Gyirong, continúa desbordándose. La vigilancia aérea, las evacuaciones y los trabajos alejados del cauce sí siguen activos.

El represamiento que China vigila es, por ahora, el único cuyas dimensiones se conocen. Las mediciones realizadas con drones indican que el dique natural tiene unos 150 metros de longitud y entre 40 y 50 metros de altura. CCTV elevó este viernes al mediodía a más de 2,5 millones de metros cúbicos el volumen de agua acumulada, un 25% más que los dos millones calculado el jueves por la mañana y el equivalente a mil piscinas olímpicas. Su superficie continúa expandiéndose y en las dos laderas que lo rodean se observan masas de terreno inestables. El Ministerio de Recursos Hídricos chino calcula que otros tres millones de metros cúbicos podrían entrar en el lago durante los próximos tres días y considera elevado el riesgo de una rotura, con el máximo caudal previsto hacia el 1 de septiembre.

Un grupo de especialistas de China Aneng ha elaborado un modelo tridimensional del terreno, pero el jueves solo pudo observar el lago desde unos seis kilómetros de distancia. Los precipicios, las laderas reblandecidas por las lluvias y los continuos desprendimientos impiden que personas y maquinaria alcancen la presa natural, de acuerdo con la información divulgada por la cadena estatal china CCTV. El equipo tenía previsto aproximarse este viernes a pie para medir el fondo y la velocidad a la que aumenta el nivel, pero el agravamiento del peligro ha dejado la operación en suspenso.

Por su parte, la autoridad de gestión de desastres de Nepal solo ha precisado que el nivel del otro lago continúa aumentando después de que los materiales arrastrados por la riada obstruyeran un cauce en el área afectada. El organismo ha pedido a habitantes, viajeros y equipos de rescate que se alejen de las orillas y permanezcan en lugares elevados.

Los nuevos datos permiten también medir mejor la violencia de la primera riada. Según CCTV, la corriente alcanzó velocidades de hasta 200 kilómetros por hora y levantó una pared de agua, barro y rocas de hasta 15 metros de altura cuando golpeó el puesto fronterizo. Las imágenes por satélite difundidas por la agencia estatal Xinhua muestran el recinto de Gyirong y las áreas residenciales cercanas sepultados bajo los sedimentos. La riada se llevó el Puente de la Amistad entre Nepal y China y dañó viviendas de funcionarios de aduanas, casas particulares, un aparcamiento, dependencias policiales y el edificio de control migratorio.

A pesar de lo aterradoras que resultan las imágenes y la información difundida por los propios medios estatales chinos, Pekín no ha actualizado los datos de Tíbet desde el jueves por la mañana: de momento, se han contabilizado tres fallecidos y 558 desaparecidos, de los cuales 260 son extranjeros. Los equipos de rescate encontraron a dos personas con vida.

Por su parte, la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal contabiliza por el momento 977 personas en paradero desconocido, entre las que figuran 517 extranjeros, 127 nepalíes residentes en el exterior que se encontraban de visita, además de 85 miembros de las fuerzas de seguridad y aduanas y decenas de habitantes de las localidades afectadas.

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