Éléonore Caroit, ministra francesa: “La ONU está en crisis, sí. Pero si no existiera habría que inventarla”

Recién aterrizada en Nueva York, Éléonore Caroit recibió a EL PAÍS este domingo, antes de participar con la delegación francesa en la Asamblea General de la ONU que se celebra esta semana. Se disculpa por un ligero jet lag, pero eso no impide que esta abogada franco-dominicana de 41 años, ministra de la Francofonía, las asociaciones internaciones y de los franceses en el extranjero, defienda con pasión el legado del presidente Emmanuel Macron, que el martes habló por última vez ante Naciones Unidas. Su gran temor es que el año que viene la persona encargada de representar a Francia en este foro sea la ultraderechista Marine Le Pen, algo que, asegura, tendría graves repercusiones para Francia y el proyecto europeo.

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 La titular de Francofonía teme que una victoria de Le Pen en 2027 acabe con la tradición internacionalista de Francia y suponga una ruptura en la UE  

Recién aterrizada en Nueva York, Éléonore Caroit recibió a EL PAÍS este domingo, antes de participar con la delegación francesa en la Asamblea General de la ONU que se celebra esta semana. Se disculpa por un ligero jet lag, pero eso no impide que esta abogada franco-dominicana de 41 años, ministra de la Francofonía, las asociaciones internaciones y de los franceses en el extranjero, defienda con pasión el legado del presidente Emmanuel Macron, que el martes habló por última vez ante Naciones Unidas. Su gran temor es que el año que viene la persona encargada de representar a Francia en este foro sea la ultraderechista Marine Le Pen, algo que, asegura, tendría graves repercusiones para Francia y el proyecto europeo.

Tal y como hizo el presidente en su discurso del martes, Caroit, miembro de Renaissance, el partido surgido del macronismo que hoy preside el ex primer ministro Gabriel Attal, defiende en un español perfecto fruto de su origen dominicano la importancia de mantener las instituciones multilaterales que defienden un mundo basado en normas y evitan que las relaciones internacionales se rijan por la ley del más fuerte.

Pregunta. Esta Asamblea General de la ONU es la última de Macron. ¿Qué mensaje ha querido traer Francia como punto final a su década en el poder?

Respuesta. Para Francia esta Asamblea General es muy importante porque ocurre en un contexto de multiplicación y cambio de escala de los conflictos internacionales. Desde la II Guerra Mundial no se habían visto tantos conflictos en el mundo y con un impacto tan grande en nuestras economías, como el del estrecho de Ormuz, con un 20% de la producción de hidrocarburos del mundo. Además, ocurre cuando Francia asume la presidencia del Consejo de Seguridad y del G-7. El presidente Macron, cuyo mandato termina en mayo del año que viene, ha estado muy presente en las instancias multilaterales, con un diálogo muy exigente en diplomacia climática y en resolución de crisis. Para él era muy importante insistir en lo que se ha hecho en estos años y fortalecer las instancias multilaterales en un momento en el que se cuestionan.

P. Según las encuestas, el año que viene ese discurso podría darlo Le Pen.

R. [Su victoria] tendría un impacto fuerte en Europa y en el mundo. Francia, junto a países como el Reino Unido y Canadá, ha sido un pilar en el apoyo al sistema multilateral cuestionado por Estados Unidos. Voy a seguir luchando para que el pueblo francés entienda los riesgos reales de que llegue al poder un partido como el de Le Pen.

P. ¿Cuáles son esos riesgos?

R. De ruptura con la tradición internacionalista de Francia. Que el país se cierre sobre sí mismo. Un riesgo también de ruptura de Europa. Los pilares sobre los que se basa la construcción europea son muy criticados por la extrema derecha. Hay que recordar que hace muy poco tiempo Le Pen defendía la salida de Francia de la UE. Obviamente, tendría consecuencias muy fuertes sobre toda la construcción europea. No sería simplemente un cambio de gobierno más.

P. La ONU se enfrenta a una crisis de identidad. ¿Qué puede hacer para no caer en la irrelevancia en la resolución de conflictos?

R. Es cierto que la ONU tiene varias crisis: financiera y de gobernanza, con la necesidad de reformar las instituciones. Francia aboga por que se lleven a cabo reformas de la gobernanza de la institución. También pasa por una crisis de confianza y de legitimidad, con países miembros que cuestionan la utilidad y el funcionamiento de la ONU. No negamos que haya problemas y que estas crisis existen, pero consideramos que si la ONU no existiera habría que inventarla. Necesitamos instancias donde podamos encontrarnos, discutir, debatir e incluso expresar opiniones divergentes. Y también resolver conflictos. El presidente Donald Trump expresó numerosas críticas hacia Naciones Unidas. Pese a ello, vemos que Estados Unidos sigue presente en el organismo y con una importante delegación. Todos los países que critican la ONU siguen viniendo a este encuentro anual, porque necesitamos instancias y lugares donde se debatan no solo los conflictos, sino también desafíos globales, como el cambio climático y la inteligencia artificial.

P. Estados Unidos entró en la guerra de Irán, pero ahora no sabe cómo salir de ese conflicto. ¿Cuál es el mensaje de Francia?

R. No fue la comunidad internacional quien se metió en este conflicto. Por eso es tan importante el multilateralismo y el derecho internacional, porque permite hacer las cosas de otra manera. Francia no es parte beligerante del conflicto en Oriente Próximo, pero sí intenta desescalar la crisis por sus repercusiones globales. Se habla mucho de hidrocarburos, pero también tiene un impacto sobre la seguridad alimentaria de millones de personas. 45 millones de personas están en riesgo de desnutrición aguda por el cierre del estrecho de Ormuz.

P. Parece que, tras cuatro años de guerra en Ucrania, ya nos hemos acostumbrado. ¿Hemos asumido que va a continuar como un conflicto, con momento de mayor tensión y otros de menor?

R. No podemos acostumbrarnos a esta situación. Hay una tentación de algunos partidos políticos en Francia y otros países europeos de pedir que se haga menos por Ucrania. El Gobierno francés dice todo lo contrario, porque consideramos que la seguridad en nuestro continente depende de la resolución duradera y justa de este conflicto. Una solución que tenga en cuenta los intereses a largo plazo de Ucrania y, sobre todo, las garantías de seguridad que está pidiendo.

P. Otros grandes conflictos, como el de Sudán, pasan más desapercibidos.

R. Es cierto. Y por eso es tan importante encuentros como estos, donde se ponga en el foco todos los conflictos olvidados. Francia está muy movilizada respecto a Sudán. También lo que ocurre en la región de los Grandes Lagos, en la República Democrática del Congo, merece toda nuestra atención. Y más aún en plena epidemia de ébola.

P. La inteligencia artificial está en el centro de todas las conversaciones. ¿Cuál debe ser la respuesta de la comunidad internacional ante unas empresas ante las que muchas veces parece que tanto ciudadanos como gobiernos están inermes?

R. Siempre tenemos un arma muy potente: la regulación. Para regular eficientemente un tema global se necesita coordinación internacional. Los países tienen posiciones diferentes sobre la inteligencia artificial. Algunos de ellos tienen visiones de muy corto plazo, puramente mercantiles o económicas. El hecho de que en esta Asamblea General la inteligencia artificial sea un tema de debate tan importante y omnipresente es el síntoma de que algunos Estados que no eran muy favorables a regular quizás estén cambiando de perspectivas.

P. La ONU está en pleno proceso para elegir a un secretario o secretaria general. ¿Qué cualidades debe tener la persona que sustituya a António Guterres?

R. Poder hablar con todos y una cierta neutralidad respecto a sus actividades precedentes. Es importante que no se vea como un nombramiento político. Y que se respeten las reglas. Francia, como la mayoría de los Estados miembros, no ha indicado cuál es su candidato. Pero estamos extremadamente atentos a que el proceso se lleve a cabo de la manera más eficiente.

P. Algunas fuentes diplomáticas hablan de un estancamiento y creen que pueden aparecer nombres nuevos o que la situación se encalle durante meses.

R. Creo que es un poco prematuro hablar de riesgo de estancamiento. La elección es muy diferente de la que de hace diez años. El mundo ha cambiado mucho, con varias crisis globales y también las que mencionábamos de las propias Naciones Unidas. En ese contexto, la elección es más compleja. Esta semana en la que los jefes de Estado y de Gobierno se van a encontrar puede ser decisiva. Quizás sea demasiado optimista, pero creo que habrá sustituto en un plazo razonable.

P. Estados Unidos no ha mostrado aún sus cartas.

R. Si, pero Francia tampoco ha dicho quién es su favorito. Y, sin embargo, en algún momento nos pronunciaremos. Hay una tentación de ser excesivamente pesimistas.

P. Francia y México tienen una iniciativa conjunta para reformar el derecho de veto en el Consejo de Seguridad. Pero es muy difícil que salga adelante. ¿Cómo convencer a los países que cedan un poder que no quieren soltar?

R. Cualquier cambio sustancial puede parecer difícil. Pero esta iniciativa ha recibido mucho apoyo por parte de más de 120 países. Eso indica que hay una voluntad de reformar el derecho de veto. Es interesante incluso a nivel simbólico. Y también lo es que se debata durante esta Asamblea.

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