Negativa a que estuviera situado en el baluarte de la Candelaria o en el castillo de Santa Catalina
Primo de Rivera propuso “el bosque” del parque Genovés en 1927 Negativa a que estuviera situado en el baluarte de la Candelaria o en el castillo de Santa Catalina
Primo de Rivera propuso “el bosque” del parque Genovés en 1927
Los años veinte del pasado siglo XX fueron la época en la que comenzaron los viajes entre Europa y América en grandes trasatlánticos. Fueron los años del inicio del turismo y de la construcción de grandes hoteles de lujo. Cádiz no fue ajena a este fenómeno y nuestro puerto fue uno de los elegidos para la partida y llegada de esos grandes buques. Surgió entonces la necesidad de dotar a la ciudad con uno de esos grandes hoteles para los turistas. Hasta ese momento, Cádiz contaba con varias fondas de escasa comodidad y solamente el Hotel de Francia y París podía acoger turistas de cierto poder económico.
La primera idea de ese gran hotel fue lanzada por el alcalde Agustín Blázquez Paúl, en 1925. Este alcalde, designado por Primo de Rivera, había emprendido lo que se llamó en su momento “grandes obras”, para modernizar y embellecer la ciudad, como fue el caso de la Alameda, obra del arquitecto sevillano Talavera.
En febrero de 1925, el alcalde Blázquez escribió una larga carta al presidente del Gobierno, Miguel Primo de Rivera, solicitando la cesión a la ciudad del baluarte de Candelaria, frente al Carmen, utilizado por entonces por la Maestranza de Ingenieros. El alcalde expuso la necesidad de contar con un gran hotel y creía que el citado baluarte era el sitio perfecto, con vistas espectaculares a la bahía y, prácticamente, en el centro de la ciudad. También expresó el alcalde que Cádiz tenía numerosos fuertes y cuarteles para acoger los almacenes situados en la Candelaria sin perjuicio para el Ejército.
Primo rechazó esta ubicación para el hotel y contestó a la carta señalando que el baluarte de Candelaria era absolutamente necesario para la defensa de Cádiz. Pero Blázquez no se dio por vencido y en la siguiente visita que el jefe del Gobierno hizo a nuestra ciudad programó una parada junto a Candelaria. Primo de Rivera se mantuvo inflexible, indicando a Blázquez que situara el Hotel en la Alameda, que también tenía hermosas vistas a la bahía.
No obstante, el jefe del Gobierno consintió en la construcción de una rampa que uniera la Alameda con la parte superior de Candelaria, para que en el futuro pudiera ser lugar de paseo para todos.
Mientras tanto un numeroso grupo de gaditanos seguía buscando un lugar apropiado para ese gran Hotel, entre ellos Guillermo Macpherson, Federico Víctor, César Pemán, Juan García de Sola, Álvaro Picardo y Manuel Grosso. Este grupo pensó en el castillo de Santa Catalina, que servía de prisión militar en aquellos años, y así se propuso a Primo de Rivera en su siguiente visita a la ciudad, en enero de 1927.

/ Archivo
En esa ocasión el jefe del Gobierno visitó diversos lugares de nuestra población, entre ellos el castillo de Santa Catalina. Primo, que conocía perfectamente la ciudad por haber estado destinado en ella en varias ocasiones, habló con el grupo promotor del hotel para decirles “parece que se han empeñado ustedes en utilizar un terreno militar a toda costa y este castillo es necesario para la defensa costera de la bahía”. A continuación invitó al alcalde accidental, por enfermedad de Blázquez, Manuel Nuche, y a los gaditanos anteriormente mencionados a que subieran a la azotea del castillo. Desde allí Primo de Rivera señaló el parque Genovés para indicar que ese era el terreno más adecuado para construir el gran Hotel, con vistas a la bahía, de propiedad municipal y de gran extensión . “Podría ser, si así lo desean, hasta más grande que el Palace de Madrid”, dijo el jefe del Gobierno.
El único inconveniente del parque Genovés era que estaba situado junto al Tiro Nacional, el llamado Campo de las Balas, con numerosos aficionados al tiro con rifles y escopetas provocando un ruido que molestaría a los clientes del Hotel.
Primo de Rivera indicó que el deporte del Tiro estaba en franca decadencia y que esos terrenos eran usados preferentemente para el “foot-ball”. No obstante ofreció la posibilidad de llevar el Tiro Nacional a otro lugar de la ciudad.
A continuación el jefe del Gobierno asistió a un almuerzo en el entonces recientemente inaugurado Balneario de la Palma, donde numerosos gaditanos pudieron conversar y exponer algunos problemas.
En julio de ese mismo año de 1927 Ramón de Carranza releva a Agustín Blázquez en la Alcaldía y se muestra partidario de ceder los terrenos necesarios en el parque Genovés para la construcción del Hotel. Los promotores acuerdan entonces la creación de la Sociedad del Gran Hotel de Cádiz cuyo primer presidente sería Juan García de Sola. También contaron con el apoyo y la participación económica del recientemente creado Patronato Nacional de Turismo, que presidía el conde de Güell.
Para la construcción de la obra fue contratado el prestigioso arquitecto Ricardo Churruca y Dotre que viajó a Francia junto a Guillermo Macpherson para conocer el funcionamiento de los mejores hoteles.
En enero de 1929 tuvo lugar la colocación de la primera piedra del futuro Hotel, en el lugar denominado “El bosque” del parque Genovés, donde previamente se había procedido a la tala de los correspondientes árboles.
La construcción se llevó a cabo con cierta rapidez, ya que las autoridades querían que quedara listo para acoger a los visitantes de la Exposición Universal de Sevilla. Por ello en apenas nueve meses quedaron terminadas las obras con mobiliario incluido de la casa gaditana de Eladio Campe. Contaba con 87 habitaciones distribuidas en cuatro pisos.
La inauguración tuvo lugar el domingo 3 de noviembre con un almuerzo de gala al que siguió un baile amenizado por la orquesta del maestro Eduardo Escobar.
Diario de Cádiz – Cádiz
