Europa exige a Israel que renuncie a construir un asentamiento que hace imposible un futuro Estado palestino

Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Países Bajos, España, Suecia y Noruega se han unido para mostrar su firme rechazo a los planes de Israel de seguir avanzando en la construcción de una colonia en Cisjordania, llamada E1, que partirá este territorio palestino en dos e imposibilitará la creación de un futuro Estado palestino.

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 Las autoridades israelíes aprueban la primera licitación de la estratégica colonia E1, que parte en dos Cisjordania  

Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Países Bajos, España, Suecia y Noruega se han unido para mostrar su firme rechazo a los planes de Israel de seguir avanzando en la construcción de una colonia en Cisjordania, llamada E1, que partirá este territorio palestino en dos e imposibilitará la creación de un futuro Estado palestino.

“La decisión del Gobierno israelí de publicar licitaciones de construcción para el proyecto del asentamiento E1 es inaceptable. El acuerdo E1 socavará la perspectiva de la solución de dos Estados al abrir una brecha en Cisjordania y dañar la contigüidad territorial de los Territorios Palestinos”, dice un comunicado conjunto publicado en las últimas horas, que también está firmado por Canadá, Australia y Nueva Zelanda.

Los países firmantes del comunicado recuerdan además que “el derecho internacional establece claramente que los asentamientos israelíes en Cisjordania son ilegales”. La decisión, añaden, “resulta aún más preocupante en un momento de grave inestabilidad en Cisjordania, con niveles de violencia sin precedentes por parte de los colonos contra la población civil y serias restricciones a la economía palestina”.

La licitación de 1.234 casas aprobada por Israel esta semana no es una licitación más en un asentamiento israelí cualquiera, como las que llenan de grúas y bulldozers el territorio ocupado de Cisjordania desde hace meses por el frenesí expansionista del Gobierno de Benjamín Netanyahu, sino la primera en el denominado E1, un polémico proyecto de colonia judía que data de los años noventa y ningún Ejecutivo lo había aprobado (por presión precisamente de las cancillerías europeas) hasta que lo hizo Netanyahu en agosto de 2025.

Ahí justo reside su importancia. E1, que abarca unos 12 kilómetros cuadrados cerca de Jerusalén, es clave porque separaría Cisjordania de la ciudad, en cuya parte oriental aspiran a establecer los palestinos la capital de su eventual Estado. El propio ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, ha dejado claro la importancia de construir allí para “acabar con la idea de un Estado palestino”.

España se ha sumado este viernes a las críticas. El Ministerio de Exteriores ha emitido un comunicado al respecto y su titular, José Manuel Albarés, ha añadido un mensaje en la red social X en el que “condena firmemente la decisión del Gobierno de Israel de avanzar en los asentamientos en territorio ocupado” y le exhorta a revertirla y a “avanzar en la implementación de la solución de los dos Estados”, que Netanyahu rechaza, igual que han hecho todos los partidos judíos del Parlamento nacional, que totalizan 110 de los 120 escaños.

El Gobierno israelí ha reaccionado con especial virulencia contra Londres, que ha convocado al encargado de negocios israelí. Ed Miliband, el ministro británico de Exteriores, emitió el jueves una declaración que ha escocido particularmente en el Gobierno de Netanyahu, al tratarse de uno de los países europeos que más apoyó prestó a Israel, incluido armamentísticamente, tras el ataque de Hamás en octubre de 2023. Miliband, que tilda la licitación de “inaceptable y destructiva”, dejó claro a su homólogo israelí, Gideon Saar, que debe “detener inmediatamente el plan de E1, retirar la licitación y frenar toda expansión de los asentamientos”.

Saar ha respondido con dureza. Compara los asentamientos judíos en Cisjordania (ilegales según el derecho internacional) con Londres. “El pueblo judío tiene derecho a vivir en toda la Tierra de Israel, al igual que los británicos tienen derecho a vivir en Londres y en todo el Reino Unido”, asegura, antes de cargar contra Londres por “sermonear al pueblo judío sobre dónde puede vivir en su histórica y diminuta patria” mientras “controla aún territorios coloniales a miles de millas de sus costas”.

Smotrich, ultraderechista y con un poder inédito sobre asuntos civiles en Cisjordania, ha recurrido al pasado en su respuesta, al insistir en que el Mandato Británico en Palestina —que duró formalmente desde 1922 hasta la creación de Israel en 1948— “ha terminado”. “Me niego a dejarme impresionar o intimidar por las amenazas de sanciones. No aceptamos imposiciones de países extranjeros. Estamos haciendo lo que es bueno y correcto para el Estado de Israel”, declaró Smotrich, justamente en el acto de reestablecimiento de Kadim, uno de los asentamientos de Cisjordania evacuad en 2005 por el Ejecutivo de Ariel Sharon.

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