La mala calidad del aire en la costa este de EEUU dispara la preocupación de cara a la final

Ni problemas de los jugadores, ni el calor extremo, ni una amenaza terrorista o la agenda del presidente estadounidense. La final del Mundial, prevista para dentro de 48 horas, está en el aire ahora mismo, literalmente, por una amenaza inesperada: la falta de oxígeno. Si durante las últimas semanas la FIFA ha tenido que lidiar con temperaturas extremas en algunas localidades y tormentas eléctricas, ahora los modelos meteorológicos y los expertos en salud pública siguen con atención la evolución del humo procedente de los incendios forestales en Canadá que está golpeando el noreste de Estados Unidos y que podría mantenerse el domingo.

 Las autoridades de Nueva Jersey y Nueva York han recomendado a la población no salir de casa y evitar la exposición después de que el humo de los incendios de Canadá haya cubierto la zona de neblina y partículas peligrosas  

Ni problemas de los jugadores, ni el calor extremo, ni una amenaza terrorista o la agenda del presidente estadounidense. La final del Mundial, prevista para dentro de 48 horas, está en el aire ahora mismo, literalmente, por una amenaza inesperada: la falta de oxígeno. Si durante las últimas semanas la FIFA ha tenido que lidiar con temperaturas extremas en algunas localidades y tormentas eléctricas, ahora los modelos meteorológicos y los expertos en salud pública siguen con atención la evolución del humo procedente de los incendios forestales en Canadá que está golpeando el noreste de Estados Unidos y que podría mantenerse el domingo.

Nueva York amaneció el jueves con un aire pesado, oliendo a quemado. Una neblina incómoda, asfixiante y peligrosa. Lo mismo llegó a Washington anoche y se ha mantenido durante la mañana, llevando a las autoridades a recomendar a los ciudadanos que no salgan a la calle o que la exposición sea breve, que no hagan deporte al aire libre y que se queden en casa con el aire acondicionado y las ventanas cerradas. Incluso que usen las mascarillas quirúrgicas típicas de la pandemia.

La previsión es que para el domingo se haya dispersado, reducido o desaparecido casi completamente, beneficiándose de la lluvia. Pero aunque la FIFA no ha dado muestras de preocupación excesiva, ni hay rumores sobre posibles retrasos o cancelaciones, todo dependerá de las próximas horas. Y puede ser un factor a tener en cuenta para el rendimiento de los jugadores.

Se espera que más de 80.000 personas asistan a la final del Mundial en persona y que al menos otras 50.000 la vean desde Central Park, en Manhattan. Pero ayer la calidad del aire en Nueva Jersey, donde se ubica el estadio, fue calificada como «insalubre para grupos sensibles» por varias plataformas de medición de la calidad del aire. «Las zonas con mayor densidad de humo pueden causar problemas respiratorios. Por lo tanto, quienes sean más sensibles o tengan problemas respiratorios deberían permanecer en interiores el mayor tiempo posible», declaró el meteorólogo de AccuWeather, Alex DaSilva, a Reuters en una entrevista.

La buena noticia es que los modelos auguran muchas lluvias en toda la región y la costa durante el sábado, al menos durante unas cuantas horas, lo que podría contribuir a mejorar la calidad y rebajar la amenaza.

No se trata de un escenario inédito en absoluto. En los últimos veranos, las grandes ciudades de la costa este estadounidense han sufrido repetidos episodios de contaminación por partículas finas arrastradas desde Quebec y Ontario. Nueva York llegó a registrar en 2023 algunos de los peores índices de calidad del aire del mundo, con una densa neblina anaranjada que obligó a suspender fiestas al aire libre y competiciones deportivas.

Para los futbolistas, el problema va mucho más allá de la visibilidad y la sensación de incomodidad. Las partículas pueden penetrar en los pulmones y lastran la capacidad de esfuerzo, especialmente en deportes de resistencia como el fútbol. «No solo la calidad del aire será pésima, sino que además hará calor, lo que puede provocar un estrés extremo en el corazón», le ha dicho el doctor Vin Gupta, neumólogo y miembro de la junta directiva de la Asociación Americana del Pulmón, a la agencia Reuters. «Es un doble golpe muy potente y peligroso para el cuerpo humano. Será fundamental mantener la temperatura corporal lo más baja posible». Gupta, quien señaló la necesidad de más pausas para hidratación en cada partido para garantizar la seguridad de los jugadores, también sugirió que los aficionados con problemas de salud usen mascarillas en el estadio o incluso consideren vender sus entradas.

La FIFA dispone de protocolos médicos para situaciones de calor extremo, tormentas eléctricas o riesgo por rayos, pero la contaminación atmosférica plantea un desafío mucho más delicado. A diferencia de una tormenta, cuyos efectos suelen ser inmediatos y evidentes, la calidad del aire puede empeorar de forma gradual y depende de factores cambiantes como el viento o la evolución de los incendios a cientos e incluso miles de kilómetros de distancia. Además, no existe un umbral universalmente aceptado para suspender un partido, lo que deja un amplio margen de interpretación a los organizadores, los árbitros y a los servicios médicos.

Las autoridades estadounidenses monitorizan de forma permanente los índices de calidad del aire y, por el momento, no hay ninguna alerta que haga pensar en un aplazamiento de la final. Pero todo dependerá de la evolución. La gobernadora de Nueva York de momento ha recomendado limitar al máximo la exposición en el exterior.

«Se trata de atletas de alto nivel que mueven grandes cantidades de aire a través de sus pulmones durante cada entrenamiento y cada partido, y realmente no deberían entrenar al aire libre si los niveles de calidad del aire son peligrosos debido a la contaminación atmosférica relacionada con los incendios forestales», le ha dicho la doctora Courtney Howard, médica de urgencias y funcionaria de la Alianza Global para el Clima y la Salud a AP sobre los entrenamientos del jueves de la selección española en Nueva Jersey (Argentina seguía en Atlanta).

«En ese caso, lo mejor es programar el entrenamiento en interiores. Se les podría poner una mascarilla N95, pero asegurarme de que todas las mascarillas estén bien ajustadas no es lo más recomendable. Yo buscaría una instalación cubierta con aire acondicionado y un refugio con aire limpio», añadió sugiriendo lo imposible.

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