La provocación de Armstrong y la respuesta de Pogacar: «No puedo decir nada. No busco récords»

El desahuciado Lance Armstrong quedó para esto, para hacer ruido desde la distancia de su podcast, para provocar a los que ahora hacen lícitamente lo que él consiguió con la trampa del dopaje. Hace unos días reflexionó sobre lo que Tadej Pogacar está en camino de conseguir, la entrada al Olimpo de los cinco Tours, del que el norteamericano fue expulsado. «Vamos a escuchar que igualó el récord histórico de victorias. Que se unió a ese club. Pues resulta que él no se cree eso. No se lo cree para nada. Sabe cuál es el récord», proclamó, sobre su cifra, manchada, de siete.

 El esloveno, extrañado por la ambición de sus rivales («si sólo te conformas con el segundo puesto, es una lástima») afronta con ambición el durísimo fin de semana con finales en Le Markstein y Plateau de Solaison  

El desahuciado Lance Armstrong quedó para esto, para hacer ruido desde la distancia de su podcast, para provocar a los que ahora hacen lícitamente lo que él consiguió con la trampa del dopaje. Hace unos días reflexionó sobre lo que Tadej Pogacar está en camino de conseguir, la entrada al Olimpo de los cinco Tours, del que el norteamericano fue expulsado. «Vamos a escuchar que igualó el récord histórico de victorias. Que se unió a ese club. Pues resulta que él no se cree eso. No se lo cree para nada. Sabe cuál es el récord», proclamó, sobre su cifra, manchada, de siete.

Antes de dos de las etapas más apetecibles de esta edición, las que el sábado finaliza en Le Markstein -«montañas grandes, montañas realmente bonitas. Para nuestro equipo es un buen recorrido. Tengo muchas ganas», avisó de un día que incluye, además, otros dos puertos de primera y otro de segunda- y la que el domingo culmina en el durísimo Plateau de Solaison (11, kilómetros al 9% de media), a Pogacar le preguntaron sobre el comentario. Primero soltó unas carcajadas y luego no quiso entrar al trapo. «Me hicieron esta misma pregunta esta mañana. No lo sé. No puedo decir nada. No busco récords. Sólo quiero terminar este Tour con el maillot amarillo en París. Ese es mi principal objetivo», zanjó educado.

Fue una jornada calmada para él (hasta se le vio bajando a por bidones de refresco para sus compañeros) y, especialmente, para el UAE, que tuvo a McNulty y Wellens en la escapada y apenas tuvo que trabajar detrás. Vio como Tom Pidcock se le coló en el grupo de perseguidores, pero a Tadej no pareció importarle mucho. De hecho, hizo algún comentario que vino a poner de manifiesto la falta de ambición de quienes parecen pelear sólo por las migajas.

«Si sólo te conformas con el segundo puesto, es una lástima. Creo que en el Tour, en las Grandes Vueltas, sobre todo cuando tienes un equipo fuerte a tu alrededor, hay muchísimas posibilidades. Siempre hay que aspirar a lo mejor y esperar la victoria. Es solo mi opinión», razonó quien hoy regresa a Le Markstein, donde alzó los brazos hace tres años, una victoria amarga, pues de amarillo se encaminó a París el día después Jonas Vingegaard. «Será interesante verlo mañana por televisión», auguró.

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