Las cuentas pendientes de Campazzo

El Facundo Campazzo actual no reconocería al Facundo Campazzo que aterrizó en Madrid hace 12 años, desde Peñarol de Mar del Plata. Se cruzaría con él en las entrañas del Palacio de los Deportes y le pasaría inadvertido, como a tantos entonces. Un chico bajito y más bien rellenito en un mundo de gigantes. 12 años más, un par de idas y vueltas, y ni uno más de sus 179 centímetros, el Facu transformó su cuerpo, disparó su baloncesto y descubrió su liderazgo. Ganó títulos y acumuló MVP’s (Copa, Liga Endesa…). Estuvo presente en dos de las tres Euroligas que el Real Madrid levantó desde 2015 y, sin embargo, eso, la Final Four, sigue siendo su cuenta pendiente, su ballena blanca.

 El base argentino, que no pudo ser protagonista en los títulos europeos de 2015 y 2018 y en el de Kaunas no estaba, eleva su rendimiento en el tramo decisivo. Este miércoles, primer partido de cuartos contra el Hapoel  

El Facundo Campazzo actual no reconocería al Facundo Campazzo que aterrizó en Madrid hace 12 años, desde Peñarol de Mar del Plata. Se cruzaría con él en las entrañas del Palacio de los Deportes y le pasaría inadvertido, como a tantos entonces. Un chico bajito y más bien rellenito en un mundo de gigantes. 12 años más, un par de idas y vueltas, y ni uno más de sus 179 centímetros, el Facu transformó su cuerpo, disparó su baloncesto y descubrió su liderazgo. Ganó títulos y acumuló MVP’s (Copa, Liga Endesa…). Estuvo presente en dos de las tres Euroligas que el Real Madrid levantó desde 2015 y, sin embargo, eso, la Final Four, sigue siendo su cuenta pendiente, su ballena blanca.

Tampoco tiene mucho que ver el Campazzo de los primeros meses con Sergio Scariolo con el actual. Le costó cinco partidos en Europa superar la decena de puntos, por ejemplo. Incluso se deslizaron supuestos desencuentros. Como adaptándose al exigente libreto táctico del italiano que él tiene que interpretar en la pista e incluso aprendiendo a encajar en la medida repartición de minutos y cargas que el equipo técnico elabora de la mano del área biomédica -una de las claves finalmente de una temporada con tan pocos problemas físicos, apenas Gaby Deck llega con molestias en el hombro a este Rubicón-, el base ha elevado sus prestaciones en este momento de la verdad europeo. En las seis últimas noches (cuatro victorias), donde los blancos se jugaban ser cabezas de serie, se lució, anotando 15 de sus 27 triples (55,5%), promediando 14,5 puntos, seis asistencias y un 18,1 de valoración.

El Real Madrid acabó meritoriamente tercero y hoy (20.45 h., Movistar) arranca la eliminatoria -marcada por la presencia en las tribunas del Palacio únicamente de los socios abonados, 8.000 si acuden todos- contra el Hapoel de Tel Aviv, un rival que presume del base mejor pagado de Europa (Vasilje Micic), entre otros lujos –Elijah Bryant es el segundo mejor jugador estadísticamente de la competición- de la plantilla que dirige Dimitros Itoudis. «Con el talento anotador que tiene y su capacidad en el uno contra uno y el bloqueo y continuación, probablemente no tengas posibilidades de ganar. La defensa debe ser sobresaliente ante situaciones en las que son extremadamente buenos. Y tienen muchos jugadores que lo son, puedes centrarte en un emparejamiento y hay tres más que son letales. La clave defensiva es no descubrir demasiado la manta para tapar sus fortalezas en el perímetro», admitió ayer el técnico.

Campazzo, contra el Valencia, en un partido de la presente Euroliga.
Campazzo, contra el Valencia, en un partido de la presente Euroliga.EFE

A pesar de eso, el paso el previo de la temporada regular se antoja enorme hacia Atenas. Desde que se instauraron los playoffs de cuartos, el equipo con ventaja de campo se clasificó en el 81,25% de los casos. El Madrid tendría que perder contra el Hapoel al menos los mismos partidos que ha perdido en casa en todo el curso (histórico el 18-1). Y eso no se le escapa al Facu que, además, es el jugador que más ha utilizado Scariolo, el único por encima de los 24 minutos de promedio. Es decir, es su jugador de confianza, su extensión en la cancha. Quiere estar en el OAKA. Con 35 años recién cumplidos, quizá una de sus últimas oportunidades de acudir en plenitud. Más allá de un posible MVP, una Euroliga de la que presumir al completo.

Porque la primera que luce en su palmarés es la de 2015, su curso inicial en España, el previo a salir cedido al UCAM Murcia, donde también aconteció su asombrosa transformación física de la mano de Paulo Maccari. En la Final Four del Palacio, la de su compatriota Nocioni, la de Carroll y compañía, no disputó ningún minuto. A la de 2018 en Belgrado, llegó justo físicamente. Tuvo que pasar por el quirófano a causa de una lesión condral en su rodilla izquierda, no estuvo en los playoffs contra el Panathinaikos y la Final Four, apenas apareció cinco minutos en semifinales y nueve en la final, la de Doncic, Causeur y Thompkins. Para más regates del destino, cuando el equipo de Chus Mateo alzó la de Kaunas, él estaba ultimando su regreso tras su paso por la NBA y su final de temporada en el Estrella Roja. Y en 2024, la última del Madrid, su empeño no sirvió en la final ante el Panathinaikos del gran Sloukas.

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