Las disculpas de Mbappé y Tebas no aplacan la ira de China

Una broma sobre Mao Zedong sigue estirando la crisis comercial, deportiva y diplomática entre China y el fútbol español. Ni siquiera una rápida disculpa en tres idiomas han sido suficientes para apaciguar la indignación en la superpotencia asiática.

 Tebas trata de salvar sus acuerdos comerciales mientras el boicot se extiende entre marcas, medios y aficionados  

Una broma sobre Mao Zedong sigue estirando la crisis comercial, deportiva y diplomática entre China y el fútbol español. Ni siquiera una rápida disculpa en tres idiomas han sido suficientes para apaciguar la indignación en la superpotencia asiática.

Kylian Mbappé pidió perdón el martes en chino, francés e inglés. Javier Tebas, presidente de LaLiga, hizo lo propio en nombre del fútbol español y acabó reuniéndose en Madrid con el embajador chino, Yao Jing, para tratar de contener una crisis que amenaza importantes negocios deportivos.

Pero en Pekín, donde una broma del delantero francés sobre el «dictador» Mao Zedong ha desatado una tormenta política y comercial, las autoridades no parecen dispuestas a dar el asunto por zanjado. La prensa oficial sigue arremetiendo contra la estrella del Real Madrid y la televisión estatal, que ha suspendido las retransmisiones de LaLiga, mantiene la presión: «Escucharemos sus palabras, pero, sobre todo, observaremos sus actos».

La advertencia procede de la Corporación Central de Radio y Televisión de China (CMG), el gigante audiovisual estatal que controla la cadena CCTV. Tras recibir las disculpas del futbolista, sus responsables reclamaron a LaLiga, al Real Madrid y al propio Mbappé que aprendieran de lo sucedido, «reconocieran sinceramente sus errores» y los corrigieran. Por ahora, no han anunciado cuándo volverán los partidos del campeonato español a su programación.

La reacción de los principales medios oficiales permite comprender por qué la controversia difícilmente desaparecerá con un simple comunicado. Este miércoles, el Diario del Pueblo, el periódico oficial del Partido Comunista, publicó editorial que convierte el caso Mbappé en una advertencia para todas las celebridades extranjeras. El texto sostiene que la fama y el talento deportivo no conceden inmunidad cuando se cruzan determinadas líneas relacionadas con la historia y la identidad nacional.

Según este periódico, el prestigio de una estrella puede transformarse rápidamente en un lastre para las marcas que la patrocinan. Los contratos millonarios, argumenta, dependen también de la confianza y del respeto de los consumidores.

El editorial recupera una expresión muy utilizada en la propaganda nacionalista china: chi Zhongguo fan, za Zhongguo guo, que podría traducirse como «comer del plato chino y después romper su olla». Se utiliza para reprochar a quienes obtienen beneficios económicos en China mientras mantienen posiciones consideradas ofensivas hacia el país. Para el medio, las empresas que han roto con Mbappé no sólo defienden sus principios, sino que actúan siguiendo una lógica comercial.

Mucho más contundente fue el Global Times, un diario nacionalista con edición en inglés. Su editorial llevaba un título directo: «Mbappé ha caído, y se lo merece». El texto defendía que ningún personaje internacional que falte al respeto a China debería seguir obteniendo beneficios económicos en su mercado. También reclamaba endurecer las cláusulas de comportamiento de los contratos publicitarios firmados con celebridades extranjeras.

El China Daily, otro periódico oficial con mucha tirada, ha tratado de extraer una lección más amplia: compara la velocidad del delantero francés sobre el césped con la rapidez con la que se ha propagado la indignación. El rotativo sostiene que «las celebridades globales deben comprender las sensibilidades históricas de los países donde desarrollan sus negocios». Al mismo tiempo, advierte del peligro de convertir cualquier controversia de este tipo en un enfrentamiento ideológico entre China y Occidente.

La columna recuerda, además, otro desencuentro reciente del Real Madrid con el nacionalismo chino. En agosto, el club recibió críticas por un mensaje de solidaridad con las víctimas de unas inundaciones y deslizamientos de tierra en «Nepal y Tíbet». El diario reprochó que esa formulación colocara a Nepal, un Estado independiente, y al Tíbet, bajo soberanía china, en un mismo plano. El mensaje acabó siendo retirado.

Las consecuencias económicas también centran los análisis de la prensa china. Zhu Meng, comentarista deportivo de Pekín consultado por el Global Times, considera que Mbappé reaccionó relativamente rápido al publicar sus disculpas, pero duda de que eso sea suficiente para recuperar la confianza de sus antiguos patrocinadores. El analista advierte de que reconstruir una reputación dañada en el mercado chino puede llevar mucho tiempo, incluso aunque el futbolista mantenga su rendimiento deportivo.

En las redes sociales, donde la polémica llegó a ocupar varios de los primeros puestos de tendencias de Weibo (el hermano chino de X), numerosos usuarios han rechazado las disculpas. Pero la controversia ha puesto de manifiesto otra paradoja de la censura que impera en el régimen chino: muchos internatutas se enteraron del boicot sin poder acceder al vídeo original ni enterarse muy bien qué había dicho exactamente Mbappé de Mao. La plataforma deportiva Dongqiudi llegó a anunciar que no traduciría las declaraciones por considerarlas ofensivas.

Mientras la controversia ha seguido creciendo en Pekín, Javier Tebas ha intentado desesperadamente calmar las tensiones desde Madrid. El presidente de LaLiga mantuvo el martes por la tarde un encuentro con el embajador chino en España para buscar soluciones que permitieran superar el conflicto.

La fotografía de la reunión acompañó un mensaje en el que el dirigente español recordó los años de cooperación con las instituciones deportivas, empresas y operadores audiovisuales chinos. «China es y seguirá siendo un socio estratégico para LaLiga», aseguró Tebas, preocupado por el riesgo de que un episodio individual perjudique acuerdos construidos durante años.

Entre los compromisos que destacó figura la alianza estratégica con la Liga Profesional China de Fútbol, vigente hasta 2029, además de los acuerdos con el conglomerado audiovisual estatal CMG.

A diferencia del futbolista francés y de LaLiga, el Real Madrid todavía no había presentado una disculpa pública propia en las informaciones consultadas. La Federación China de Fútbol sigue reclamando al club blanco que se pronuncie.

La polémica comenzó con la difusión en las redes chinas de un fragmento de una entrevista del delantero francés en el programa The Bridge. Preguntado por su meme favorito, Mbappé recordó entre risas un montaje que colocaba su rostro sobre el cuerpo de Mao Zedong, fundador de la República Popular China, al que se refirió como un «dictador chino». Aseguró que solía compartir aquella imagen con sus amigos cuando jugaban a videojuegos. Era una broma relacionada con los memes que caricaturizan su supuesto poder dentro del vestuario, pero en China se interpretó como una ofensa a una de las figuras más veneradas del relato histórico oficial.

La reacción fue fulminante. Tres grandes compañías chinas, la fabricante de bebidas Dongpeng, el gigante lácteo Mengniu y la empresa de quesos Milkground, anunciaron la ruptura de sus contratos comerciales con el futbolista. Plataformas deportivas retiraron vídeos, noticias y material promocional relacionado con él.

La red social Xiaohongshu restringió su cuenta, que acumulaba más de un millón de seguidores, mientras la Federación China de Fútbol exigía disculpas formales tanto al jugador como al Real Madrid. El Ministerio de Exteriores también intervino defendiendo que las declaraciones que hieren los sentimientos nacionales encuentran inevitablemente el rechazo de la sociedad china.

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