José Luis Neira, uno de los dos propietarios, se remonta a 1894 para encontrar los orígenes familiares del negocio que recibirá el premio Turismo 2026
“Estamos desbordados con los turistas”, admite
Un premio gordo para el ‘pescao’ frito de la Freidur José Luis Neira, uno de los dos propietarios, se remonta a 1894 para encontrar los orígenes familiares del negocio que recibirá el premio Turismo 2026
“Estamos desbordados con los turistas”, admite
Un premio gordo para el ‘pescao’ frito de la Freidur
Dice José Luis Neira que el freidor de Las Flores, en la plaza del mismo nombre, puede tener su origen en 1894. “Es la fecha hasta donde nosotros llegamos. La que se ha publicado, 1932, no es cierta. Puede ser un dato de la IA”, aclara uno de los dos propietarios, junto a su hermano, de este señero negocio que acaba de ser reconocido por el Ayuntamiento gaditano como Premio Turismo 2026. Y si la historia de este freidor se remonta a finales del siglo XIX, la autenticidad del mismo aumenta, todo lo contrario a lo que pueda derivarse de la Inteligencia Artificial.
Cuenta José Luis -que no ha perdido el acento gallego- que su bisabuelo por parte de madre, José Luis García García, llegó a tener por esa época tres freidurías, “una en la Cruz Verde, una en la zona del Falla y otra en la plaza de la Flores”.
En 1962 se incorporó al negocio su padre, Luis Neira Bernal, que vive en Galicia y que vendrá personalmente a recoger el premio, pues dice José Luis que el galardón “es para él”. “Mi padre cuenta que por aquella época había en Cádiz al menos 17 freidores. Todos regentados por gallegos. No se conocía freidor que no estuviera dirigido por un paisano. Y lo más increíble es que eran todos del mismo pueblo, La Estrada (A Estrada), en Pontevedra, todos vecinos. Yo soy el último gallego de freidores clásicos de La Estrada”, relata.
Su padre vino de Galicia a hacerse cargo “de la parte del negocio que le correspondía a la familia García, un pequeño localito alquilado en la plaza de Las Flores. El negocio siempre fue de dos familias: los Villar y nosotros. Los Villar nos vendieron su parte hace unos siete años, pero por historia no quisimos quitarle el nombre a la empresa, que se sigue llamando Villar y Neira S.L.”.
El freidor de Las Flores fue cantera de otros reconocidos hosteleros en Cádiz. Uno de ellos, Pepiño Ferradans, también de La Estrada, “un dependiente extraordinario”, se asoció con un Villar para abrir el restaurante El Anteojo. En el siglo XX hubo una “fuerte emigración” de gallegos hacia América. “Mi padre contaba que desde Vigo había que ir primero en barco a Cádiz, que es de donde salían los barcos para Cuba. Y, claro, no todos los que llegaban se iban, algunos no tenían hueco en los pasajes o por lo que sea decidían quedarse en Cádiz”, explica Neira.
“Esto no es una mina, como dice mucha gente. Hay mucha merma en el procesado”
Poco a poco el freidor de Las Flores se labró una gran fama en la ciudad. “Mi padre fue muy inteligente e innovador. Por entonces, no había mesas en el freidor y la gente se comía el pescao frito en el bar de al lado, Los Gallegos Chicos”. Y es que la primera freiduría Las Flores con bar fue la de la calle Brasil, fundada en los años 80 del siglo pasado. “Fue un éxito rotundo. En dos años se gastó el suelo. Se conoce que estaba hecho con malo materiales. Y en 1999 ya se abrió en la plaza de Las Flores también como bar comprando primero la finca de Los Gallegos Chicos y luego un trozo del Horno de Compañía”, expone.
Hubo un tiempo en el que “el freidor de la plaza de las Flores no funcionaba tanto como el de la calle Brasil, pero ahora el turismo nos ha desbordado en los dos sitios. Estamos sobrepasados”.
El éxito radica en ofrecer “un producto leal, sin añadidos y con un precio justo”. En una buena fritura, claro está. “La forma de freír tampoco es especial, pero sí es un trabajo muy intuitivo y hay que tener mucha experiencia. Por lo demás, usamos el mismo proveedor de harina desde hace tiempo, una harina que la puede comprar cualquiera. Por lo tanto, no hay una fórmula secreta”, argumenta.
Las Flores procesa al año casi 100.000 kilos de pescado, “pero cada vez hay menos género en Cádiz, cuando en tiempos de mi padre no se cabía en el muelle y había hasta dos subastas diarias. Tenemos que acudir al mercado internacional, con proveedores de buques factoría, de Galicia y algunos de Cádiz”.
La empresa necesita espacio para procesar tanto género, labor que actualmente se realiza en un pequeño local del Arco de Garaicoechea. “Vamos a montar un centro de procesado del pescado en el polígono a la salida del puente nuevo, principalmente para el choco, que se lleva la mayor parte del trabajo, y el corte del cazón, que son nuestros productos estrella. El procesado del choco desde que llega del barco tiene un trabajo tremendo. Limpiamos tonelada y media de chocos a la semana y se aprovecha la mitad”.
Choco, cazón en adobo, chipirones, puntillitas, pescadilla, croquetas. Sota, caballo y rey. La clientela es de ideas fijas y manda la tradición. “Introducir un producto nuevo no funciona incluso si está muy bueno. Hace poco un proveedor de Galicia me ofreció ala de raya, que eso está de muerte. Lo probamos, pero no resultó”.
Las Flores proyecta abrir a la salida del puente nuevo un centro de procesado
Sobre este último asunto, y teniendo “pequeños márgenes de ventas”, José Luis Neira remarca que “esto no es una mina como dice mucha gente, porque no se tienen en cuenta las mermas en el procesado. Somos los únicos freidores que procesan el pescado y eso requiere mano de obra”
Las Flores mantiene a 46 trabajadores entre los dos locales y la idea es seguir avanzando cuando el centro de procesado esté funcionando con solvencia. “Primero nos vamos a estabilizar, que estamos sobrepasados, y luego pensaremos en abrir otros locales. Ahora vienen turistas a todas horas y es complicado encontrar personal”, defiende.
De momento, Cádiz reconoce la aportación de Las Flores al turismo. Y no deja de ser una paradoja que el negocio esté desbordado por los turistas. “Mi padre ha recibido el premio con mucha ilusión. Esta tierra para él es muy especial”, concluye José Luis Neira. Tan especial como Las Flores, un regalo para los sentidos en la historia de la ciudad.
Diario de Cádiz – Cádiz
