Los estudios del pecio del XVII extraído en Cádiz revelan que fueron surtidos de alimentos antes de hundirse

El hallazgo de semillas de melón, sandía y uva ofrece la dieta de la tripulación y demuestra un tiempo de estancia en el puerto gaditano y el abastecimiento de productos frescos desde la ciudad antes de su fatal desenlace
Primer capítulo del enorme p El hallazgo de semillas de melón, sandía y uva ofrece la dieta de la tripulación y demuestra un tiempo de estancia en el puerto gaditano y el abastecimiento de productos frescos desde la ciudad antes de su fatal desenlace
Primer capítulo del enorme p  

La investigación desarrollada por el Centro de Arqueología Subacuática (CAS) del IAPH (Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico) de los datos del pecio que de forma inédita a nivel nacional fue extraído para su estudio sigue aportando datos sobre el sistema constructivo del denominado Delta 1 y curiosidades acerca de la dieta de la tripulación de a bordo. El IAPH confirma en una nota lo que ya avanzaron en septiembre de 2024 durante la rueda de prensa ofrecida ante los enormes tablones de madera de roble que todavía permanecían en tierra, antes de su devolución al mar: «Que su sistema de construcción fue atlántica, y que respondía para la navegación oceánica». Es decir, que se trataba de una embarcación sólida en su estructura, pensada para soportar largas travesías, grandes cargas y condiciones de mar exigentes, añaden. En aquella comparecencia ya especificaron que se trataba de «un grandioso barco de construcción atlántica, robusta, que parece que alcanzaba unos 50 metros de eslora, de los 20 que han sido rescatados bajo el mar y que hoy nos avanza el prólogo y primer capítulo de su gran historia».

Esta investigación también arroja interesante información sobre la vida a bordo. El hallazgo de semillas de frutos perecederos -como melón, sandía y uva- ha esultado revelador al aportar indicios concretos de la dieta de la tripulación que demuestran que hubo un tiempo de espera o estancia en el puerto, así como abastecimiento de productos frescos desde la ciudad antes del hundimiento.

La investigación también avanza nuevos datos sobre la reconstrucción en detalle de cómo fue elaborado el barco, que empezó a levantarse a partir de la quilla, la pieza principal sobre la que se organizaba toda la estructura, y a continuación se colocaron las cuadernas maestras, formadas por varias piezas de madera que daban forma y solidez al casco. Después se fue añadiendo el resto de elementos estructurales, que se sujetaban de manera provisional mientras el armazón del barco iba tomando forma. A continuación, se colocó la primera tabla del forro exterior, concebida para facilitar el desagüe en la parte baja de la embarcación. Con posterioridad se dispuso el revestimiento interior del navío, fijado inicialmente con clavos de hierro. Finalmente, se procedió a colocar el resto del forro exterior del casco, que se ensambló desde fuera mediante cabillas de madera y pernos de hierro.

Numerosas marcas localizadas en las piezas de madera han sido interpretadas como marcas de maestros carpinteros en un contexto de trabajo especializado, desarrollado en un astillero. Se relacionan con señales utilizadas para el control técnico de las piezas y organizar el proceso de fabricación. Su presencia humaniza, en cierto modo, la construcción del barco, pues permite entrever la mano de los carpinteros de ribera y la dimensión práctica de un saber altamente cualificado.

Si bien los estudios y análisis del pecio aún siguen abiertos, ya se puede avanzar el descubrimiento de estopa de origen animal y vegetal, a modo de sellado entre las juntas y uniones de las maderas, con el fin de impermeabilizar partes de la embarcación y asegurar la estanqueidad del barco.

Unos trabajos que para la consejera de Cultura, Patricia del Pozo Para «están resultando de enorme valor para categorizar las etapas constructivas de las embarcaciones atlánticas, sus técnicas y materiales, así como para acercarnos a la vida cotidiana que se desarrollaba a bordo durante las navegaciones a ultramar, ofreciendo una perspectiva integral de este momento fundamental de la historia andaluza”.

“La investigación aplicada en patrimonio subacuático, utilizando las metodologías y técnicas científicas más avanzadas, ofrece resultados que permiten avanzar en el conocimiento de nuestro pasado, además de garantizar su conservación, accesibilidad y valorización”, ha añadido.

La investigación sobre Delta I continúa abierta y sigue poniendo en valor este pecio arqueológico de Cádiz como una fuente excepcional para el conocimiento del pasado marítimo y subacuático.

 Diario de Cádiz – Cádiz

By info@cadizvibrante.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Related Posts