Explorando los resultados del informe PISA con Jaime Martínez, uno de los asesores que lo trajo a Andalucía: “Nos da una parte de la foto, pero no la foto completa” Explorando los resultados del informe PISA con Jaime Martínez, uno de los asesores que lo trajo a Andalucía: “Nos da una parte de la foto, pero no la foto completa”
JAIME Martínez (Valdepeñas, 1949) es un pionero en la evaluación de los sistemas educativos. Sus estudios se remontan a los años 80. Fue asesor de la Consejería de Educación en el año 2000 cuando se realizó la primera prueba PISA en Andalucía. Su preocupación por el bajo nivel de competencia matemática de los niños le empujó hace veinte años a crear un nuevo método de enseñanza de la asignatura, el ABN, que hoy se practica con éxito en cientos de escuelas de España. Además, como inspector de Educación, conoció de primera mano las aulas de la provincia. En definitiva, algo sabe de ese informe PISA que nos ha sumido en la depresión: campeones del mundo de fútbol y cuchara de madera en educación.
–La reacción a los resultados del informe PISA ha sido alarmante: catástrofe, desastre, vamos a morir todos.
–Va a ser peor que lo de la Inteligencia Artificial.
–Tienes razón. Para lo que nos queda no deberíamos preocuparnos tanto.
–Se exagera mucho todo. ¿Cuánto ha bajado España? Pues como todos los demás. Por ejemplo, Japón, que lo encabeza todo, en comprensión lectora tiene poco más que la media. Ha sido un desastre para todo el mundo y nosotros no hemos sido ajenos a la caída general. Pero primero habría que explicar lo que son las notas de PISA.
–Adelante.
–PISA no tiene nada que ver con las notas que les ponen a los chicos en los institutos. Lo que se hace es que se halla una media general y lo que se mide son las desviaciones, la distancia que tiene cada sujeto con respecto a la media. A quien está justo en la media se le dan 500 puntos. España, por ejemplo, en matemáticas ha sacado una desviación negativa de 457…
–Eso es mucho.
–Depende. En realidad esos valores son decimales. España siempre se ha movido entre el cuatro y medio y el cinco y sigue moviéndose entre el cuatro y medio y el cinco, que es donde están metidos la mayoría de los países de nuestro entorno. Los que tienen mejores resultados están entre el cinco y el cinco y medio, alguno el seis.
–Entonces son variaciones pequeñas, pero se habla de pérdidas de hasta dos cursos con respecto a otros países.
–Eso es mentira. Es contrafactual, cómo se puede volver atrás y valorar a la población que se está juzgando si está en su curso o no. Dicen que veinte puntos es un curso. En una puntuación excelente de 600 y una pésima de 400 ¿cuántos cursos nos saldrían?, ¿a dónde nos llevan a los chavales, a parvulitos? Eso es imposible.
–Se puede inferir que chicos de cuarto de la ESO tienen conocimientos de segundo de la ESO.
–Pero es que PISA no mide conocimientos. PISA lo organiza la OCDE, que es una organización basada en la economía de mercado, con el fin de ver qué nivel de preparación tienen las nuevas generaciones de cara a la empleabilidad o productividad que pudieran tener de adultos. Pero es que las cosas que los chicos están haciendo en la escuela no las van a tener que hacer en el trabajo. Tú estudias la regla de Ruffini pero va a ser muy raro que tengas un empleo en el que tengas que aplicar la regla de Ruffini. PISA quiere saber si esa habilidad que estás adquiriendo se puede transformar en competencias profesionales. No lo que sabes, sino lo que puedes hacer con lo que sabes.
–¿Cuando en el año 2000 te tienes que empapar de PISA consideraste que era una herramienta útil?
–Yo me manejaba desde los años 80 con paquetes estadísticos observando diferencias entre los centros desde muchos puntos de vista pero basándome en las calificaciones. Lo hacía con recursos muy rudimentarios. PISA nos ofrecía herramientas a las que nosotros no teníamos acceso para hacer una fotografía de la realidad. No era una fotografía completa, pero sí complementaria a lo que hacíamos nosotros. Es evidente que quien tiene una puntuación de 550 sabe más que quien saca 450 y te permite ver la trayectoria cada cuatro años. Eso vale un dinero enorme y hay un montón de gente en todo el mundo muy preparada trabajando en ello.
–Ya que se trata de observar distancias, vamos a lo concreto. ¿Por qué Estonia tiene tan buenos resultados y nosotros tan malos?
–Conozco mucha gente de los países bálticos, son muy bailarines, muy majos y muy profesionales. Ellos pusieron en marcha un programa temprano de digitalización de las aulas. Además, es una población pequeña. Estonia es más pequeña que Andalucía y entonces es un sistema más manejable, más fácil de cambiar que el nuestro. Y tienen una disciplina eslava que no tenemos nosotros. Allí dicen hay que cocer patatas y rápidamente se ponen a cocer patatas, uno las pela, otro las corta, otro pone el fuego…. Aquí decimos vamos a cocer patatas y ya nos ponemos con y por qué vamos a cocer patatas, y otro pues yo desde luego no pienso pelarlas, y otro dice pues yo no cortaría así las patatas…
–Lo de los países asiáticos también es admirable.
–Allí tienen a los niños derechitos, les hacen trabajar por encima de lo deseable. Y la escuela tiene un gran valor para la población, es la que va a construir el futuro de sus hijos. ¿Eso sabes quién lo tiene también en España?
–No sabría decirte. Andalucía, no.
–Castilla y León. Castilla y León tiene siempre los mejores resultados en PISA porque de toda la vida han tenido una gran cocnciencia de la utilidad de la escuela. Sobre todo en esas provincias de la España vacía, Soria, Zamora, Burgos… Cuando yo empezaba en la pedagogía hice un viaje por España y ya me interesaba por las comparativas. Te estoy hablando del año 68. Por entonces el analfabetismo en Andalucía era del 20%; en esas provincias castellanas no llegaba al 5%. Gente con una cultura comunal muy fuerte, un enorme aprecio por la figura del docente, lo que diga el docente va a misa… Eso se traduce en rendimiento escolar. Los colegios están muy bien cuidados, los niños son muy disciplinados. Tienen una cultura escolar superior.
–Cuéntame la cultura escolar de Andalucía.
–Yo siempre he dicho que los niños de Andalucía son los niños más listos del mundo porque los resultados que sacan con la relajación que hay aquí es para reconocérselo. Aquí hay tres meses escolares de calor infernal. Yo, antes de ser inspector, he sido maestro y sé lo que es dar clase en aulas a cuarenta grados. Y eso sucede en mayo, junio y septiembre, tres meses de escaso aprovechamiento escolar. Luego somos muy dados a los festejos, cuando se aproxima el Carnaval, la Semana Santa, las Navidades… Para los pocos días de provecho que sacan en un curso bastante hacen. Si se les metiera el turbo durante todo el año, se salían.
–¿Y dentro de la provincia hay diferencias?
–Claro que las hay.Yo estuve siete años de inspector en Olvera. Allí tienen un poco ese espíritu castellano. Los niños salen muy bien. En siete años no tuve ninguna denuncia contra ningún maestro. Lo contrario era en un sitio cuyo nombre no voy a decir, aquí en la Bahía. Estaba el padre esperando a ver en qué fallaba el maestro para elevar una queja por cualquier tontería. Eso hace que los niños sean menos disciplinados y avancen menos.
–Los chicos que han hecho PISA en esta ronda pasaron quinto de Primaria encerrados por el covid. ¿Puede ser eso un factor de la caída mundial de resultados?
–Sin lugar a dudas. En una prueba de estas características una variable tan acusada como ésa tiene que reflejarse.
“Los niños no saben poesías, la poesía ha desaparecido y es un arma de la memoria”
–Lo que más se ha subrayado es el mal resultado en comprensión lectora, ya sabes, que los niños se han atontao con las pantallas y el tiktok.
–Esos resultados están estrechamente relacionados con la reducción de lectura en la escuela. Si los niños leen menos, tardan más en dominar los textos. Es la velocidad lectora. Uno cuanto más comprende más rápido lee. Es como en los idiomas, cuando lo estás aprendiendo pides hábleme usted despacio para que le pueda entender. Ocurre lo mismo. Si estás centrado en los signos no te puedes concentrar en lo que significan. Una cosa que ha desaparecido en la escuela desde primero de primaria es la poesía. No hay poesías, no recitan, no se aprenden las poesías. La poesía te da un plus porque es más difícil leer poesía que leer prosa, tiene otra cadencia.
–Es verdad que nosotros aprendíamos poesías, cien cañones por banda y todo eso.
–Era bueno para la memoria y para mejorar el vocabulario. Pues, misteriosamente, no se hace nada. Ahora los chicos no se saben ninguna poesía.
–En comprensión lectora los ingleses nos sacan bastante ventaja.
–Y eso que nosotros tenemos una ventaja sobre ellos, porque nosotros hablamos como se escribe. Los ingleses tardan más en aprender a leer que los españoles. No te digo ya los chinos, que tienen un dibujo por palabra. Los chinos están aprendiendo a leer toda la vida. Pero, volviendo a los ingleses, es que son un país donde se lee mucho y es porque tienen esa tradición de gran literatura y de gran dramaturgia. Los actores ingleses son maravillosos. La cultura inglesa es muy sólida.
–Nosotros tenemos el Siglo de Oro.
–No compares. Tenemos grandes artistas pero no se puede comparar ni en la cantidad ni en la calidad. Es como si ponemos a comparar los músicos españoles con los alemanes. Por cada Falla nuestro ellos tienen diez fallas.
–Otro factor del que se habla es de la inmigración.
–Bueno, mira lo que ha pasado en Cataluña.
–Cataluña ha renunciado a PISA.
–No ha renunciado, ha hecho trampas manipulando los criterios de la población de la prueba y excluyendo precisamente a inmigrantes, rellenando los niveles inferiores con niveles superiores. No me creo que un currito se atreva a hacer eso sin autorización de las más altas instancias.
–Puro nacionalismo.
–Cataluña tiene un problema con la inmersión lingüística en la escuela. Lo mismo le ha pasado a los vascos, que se han despeñado en el último informe. Si tú te empeñas en enseñar en una lengua que no todos entienden del todo, baja mucho el rendimiento. Es como los institutos bilingües, donde algunas asignaturas se enseñan en inglés, francés o alemán. Ni el profesor domina a la perfección el idioma ni, por supuesto, lo dominan los alumnos.Yo he visto en un instituto a una profesora dando una clase de astronomía en francés. Tenía verdaderos problemas para explicar el nombre de los planetas, por lo que se ceñía a conocimientos elementales, lo que suponía empobrecimiento de la materia.
–Pero en Europa también hay muchísimos centros bilingües
–Tienen otra actitud.
–Seguramente la actitud es que los profesores sí dominan el idioma.
–Ahí está. Primero que hablen y escriban correctamente el idioma unos y otros y luego aportamos los conocimientos. Es que además la situación de España no es la de Holanda. En Holanda viajas doscientos kilómetros y ya nadie habla tu idioma. O los daneses, que son cinco millones. Nadie habla danés. Si eres danés, desde niño tienes que hablar inglés.
–Bueno, nosotros mucho meternos con las nuevas generaciones, pero en idiomas nos dan un baño. Difícil es encontrar un adolescente que no se maneje más o menos en inglés.
–Se ha mejorado mucho, sin duda. En mi generación lo estudiaban cuatro excéntricos y teníamos profesores de inglés que no sabían inglés. Los profesores se presentaban a la oposición de inglés porque era el que menos temas tenía.
–¿Qué crees que hubiera salido si hubiera habido un informe PISA en 1975?
–Hay quien añora esos tiempos porque dicen que había más nivel. Una de las grandes apuestas que tuvo la EGB, que es algo que hay que agradecérselo a Villar Palasí en 1971, es que dijo que la broma de la educación en España se había acabado. Todos los padres, les guste o no, tienen que llevar a los niños a la escuela. Antes de la EGB, la educación era obligatoria pero no pasaba nada si el padre no llevaba al niño al cole. El sistema era muy selectivo. A partir de los diez años hacías el ingreso en el bachillerato elemental y, si no lo pasabas, te quedabas en la escuela hasta los doce años y luego a trabajar. ¡Siendo un niño! En Valdepeñas, donde estudié, habría unos 800 nacimientos al año. Una séptima parte eran los que estudiaban. Si tú quitas las seis partes peores y dejas la única parte que tiene interés por los estudios, tanto por la familia como los alumnos, pues entonces te queda una elite escolar. Es como aquel millonario de Texas al que le preguntaban cómo había llegado a alcanzar riquezas y él dijo que por tres razones: la primera es porque soy muy inteligente, la segunda es porque soy muy trabajador y la tercera porque mi padre me dejó diez pozos de petróleo. Así que mejor que tengamos unos cuantos puntos menos, pero que estén todos.
–Tú has evaluado colegios de barrios con rentas muy bajas y los resultados eran muy buenos. La clave era el profesorado.
–Hubo un colegio aquí en Cádiz que era el que tenía los peores estándares socioculturales de las familias de toda la Bahía. Obtuvo hace unos años casi 580 puntos en las pruebas de diagnóstico. Quedó por delante de todos los colegios del Opus, del San Felipe Neri, de todos los colegios de Jerez de señoritingos. ¿Cuál fue el elemento? Un grupo de profesores absolutamente implicado. El problema es que con un mal sistema de enseñanza y con una baja preparación de los profesores las distancias, que son inevitables entre los distintos niveles socioculturales, se agrandan más. Porque no por nacer pobre naces tonto y no por nacer rico naces listo. Y es en el aula donde los profesores tienen que batirse el cobre para reducir esas distancias.
–Cada vez que sale el informe PISA se promete un plan de choque en Educación. Si metes toneladas de dinero, ¿vas a estar, yo qué sé, por encima de Italia?
–No hay una relación directa. Cambiar la mentalidad es muy complicado. Pero si además no haces un control de ese cambio, qué vas a cambiar si no sabes lo que ocurre dentro del aula, el aula es una caja negra.
Diario de Cádiz – Cádiz
