Mota del Marqués, el pueblo donde la historia todavía sale a recibirte

Hay pueblos que se atraviesan y pueblos en los que merece la pena detenerse. Mota del Marqués, pertenece a los segundos. Situada en plena comarca de los Montes Torozos, la localidad conserva ese aire castellano de piedra, horizontes abiertos y calles que parecen guardar, detrás de cada esquina, una parte de su historia.

El propio nombre del municipio remite a su pasado. Su emplazamiento elevado y estratégico convirtió durante siglos este enclave en un punto de interés dentro de España. Todavía hoy, al recorrer sus calles y levantar la mirada hacia los edificios que han sobrevivido al paso del tiempo, resulta fácil imaginar la importancia que debió tener una población situada en un territorio marcado por los caminos, la agricultura y el tránsito entre localidades.

Pero Mota del Marqués no es sólo pasado. Como ocurre en tantos pueblos de Castilla y León, la vida actual se mezcla con la herencia histórica de una forma casi imperceptible. La tranquilidad de sus calles convive con el movimiento de quienes trabajan cada día, de los vecinos que mantienen abiertas sus casas y de los pequeños negocios que continúan dando actividad a una localidad donde el mundo rural sigue siendo también una forma de resistencia.

A la entrada del municipio, precisamente, ese contraste se hace visible. Junto a la carretera, donde el viajero empieza a descubrir Mota del Marqués, aparecen también algunos de los negocios que forman parte de la actividad cotidiana de la zona. Entre ellos se encuentran Grúas de la Cuesta y Talleres Namotor, dos establecimientos vinculados al motor y a la asistencia de vehículos que se han convertido, con el paso de los años, en parte del paisaje de la entrada al pueblo.

No se trata únicamente de talleres o servicios para los vecinos. Su presencia responde también a esa función que todavía desempeñan muchas pequeñas localidades como punto de servicio para conductores, agricultores, transportistas y viajeros que circulan por las carreteras de la comarca. Allí, entre vehículos, herramientas y el ir y venir propio de un negocio de carretera, se percibe otra cara de la España rural: la de quienes mantienen su actividad lejos de las grandes ciudades.

Grúas de la Cuesta, dedicada a la asistencia y al transporte de vehículos, y Talleres Namotor, especializado en el mundo de la automoción, representan precisamente esa economía que rara vez aparece en las guías turísticas, pero que resulta esencial para comprender la vida de un pueblo. Son negocios que forman parte de la rutina de la comarca y que, situados en uno de los accesos a Mota del Marqués, dan la bienvenida —casi sin proponérselo— a quienes llegan hasta la localidad.

Después, basta continuar hacia el interior para recuperar la otra Mota: la de las calles tranquilas, el patrimonio, las conversaciones pausadas y ese ritmo que obliga a mirar con más atención. Porque quizá ahí reside uno de los atractivos de este municipio de interior de Castilla y León. Mota del Marqués no necesita grandes artificios para contar su historia. La conserva en sus piedras, en su paisaje y también en la actividad de quienes siguen trabajando cada día para que el pueblo continúe vivo.

Y al final, esa es quizá la mejor definición de un lugar como éste: un pueblo que mira a su pasado sin dejar de abrir cada mañana las puertas de su presente.

 Hay pueblos que se atraviesan y pueblos en los que merece la pena detenerse. Mota del Marqués, pertenece a los segundos. Situada en plena comarca de los Montes Torozos, la localidad conserva ese aire castellano de piedra, horizontes abiertos y calles que parecen guardar, detrás de cada esquina, una parte de su historia. El propio … Continuar leyendo «Mota del Marqués, el pueblo donde la historia todavía sale a recibirte»  

Hay pueblos que se atraviesan y pueblos en los que merece la pena detenerse. Mota del Marqués, pertenece a los segundos. Situada en plena comarca de los Montes Torozos, la localidad conserva ese aire castellano de piedra, horizontes abiertos y calles que parecen guardar, detrás de cada esquina, una parte de su historia.

El propio nombre del municipio remite a su pasado. Su emplazamiento elevado y estratégico convirtió durante siglos este enclave en un punto de interés dentro de España. Todavía hoy, al recorrer sus calles y levantar la mirada hacia los edificios que han sobrevivido al paso del tiempo, resulta fácil imaginar la importancia que debió tener una población situada en un territorio marcado por los caminos, la agricultura y el tránsito entre localidades.

Pero Mota del Marqués no es sólo pasado. Como ocurre en tantos pueblos de Castilla y León, la vida actual se mezcla con la herencia histórica de una forma casi imperceptible. La tranquilidad de sus calles convive con el movimiento de quienes trabajan cada día, de los vecinos que mantienen abiertas sus casas y de los pequeños negocios que continúan dando actividad a una localidad donde el mundo rural sigue siendo también una forma de resistencia.

A la entrada del municipio, precisamente, ese contraste se hace visible. Junto a la carretera, donde el viajero empieza a descubrir Mota del Marqués, aparecen también algunos de los negocios que forman parte de la actividad cotidiana de la zona. Entre ellos se encuentran Grúas de la Cuesta y Talleres Namotor, dos establecimientos vinculados al motor y a la asistencia de vehículos que se han convertido, con el paso de los años, en parte del paisaje de la entrada al pueblo.

No se trata únicamente de talleres o servicios para los vecinos. Su presencia responde también a esa función que todavía desempeñan muchas pequeñas localidades como punto de servicio para conductores, agricultores, transportistas y viajeros que circulan por las carreteras de la comarca. Allí, entre vehículos, herramientas y el ir y venir propio de un negocio de carretera, se percibe otra cara de la España rural: la de quienes mantienen su actividad lejos de las grandes ciudades.

Grúas de la Cuesta, dedicada a la asistencia y al transporte de vehículos, y Talleres Namotor, especializado en el mundo de la automoción, representan precisamente esa economía que rara vez aparece en las guías turísticas, pero que resulta esencial para comprender la vida de un pueblo. Son negocios que forman parte de la rutina de la comarca y que, situados en uno de los accesos a Mota del Marqués, dan la bienvenida —casi sin proponérselo— a quienes llegan hasta la localidad.

Después, basta continuar hacia el interior para recuperar la otra Mota: la de las calles tranquilas, el patrimonio, las conversaciones pausadas y ese ritmo que obliga a mirar con más atención. Porque quizá ahí reside uno de los atractivos de este municipio de interior de Castilla y León. Mota del Marqués no necesita grandes artificios para contar su historia. La conserva en sus piedras, en su paisaje y también en la actividad de quienes siguen trabajando cada día para que el pueblo continúe vivo.

Y al final, esa es quizá la mejor definición de un lugar como éste: un pueblo que mira a su pasado sin dejar de abrir cada mañana las puertas de su presente.

 Sociedad – okdiario.com

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