Olise inventa y Mbappé liquida a Suecia en otra exhibición de Francia

Olise escribe la partitura, Mbappé la toca y Francia es la gran orquesta de este Mundial. Un equipo que pasó por encima de Suecia, un juguete en sus manos, y que asusta a todos sus rivales camino de octavos de final. El delantero del Madrid marcó el tanto que rompió las tablas iniciales y el del Bayern se inventó dos maravillosa asistencias a Barcola y a Kylian para sentenciar un duelo demasiado desequilibrado. Son la pareja de este Mundial. [Narración y estadísticas (3-0)]

 El del Bayern da dos asistencias y el del Madrid anota dos goles en la contundente victoria de los galos, muy superiores todo el partido. Barcola marcó el otro tanto. El 4 de julio, ante Paraguay en octavos.  

Olise escribe la partitura, Mbappé la toca y Francia es la gran orquesta de este Mundial. Un equipo que pasó por encima de Suecia, un juguete en sus manos, y que asusta a todos sus rivales camino de octavos de final. El delantero del Madrid marcó el tanto que rompió las tablas iniciales y el del Bayern se inventó dos maravillosa asistencias a Barcola y a Kylian para sentenciar un duelo demasiado desequilibrado. Son la pareja de este Mundial. [Narración y estadísticas (3-0)]

Deschamps, de vuelta tras el doloroso fallecimiento de su madre, ha encontrado el encaje a su galaxia. Olise por dentro, estelar, es el cable que lo conecta todo. Dembélé a una banda, eléctrico. Barcola en la otra, vertical. Y Mbappé, en punta y en todas partes, fluyendo como pocas veces le hemos visto en los últimos meses y entendiéndose a la perfección con el del Bayern. Una delicia.

Es una Francia de pensamiento líquido, capaz de adaptarse a todo. Contra Suecia aguantó el sesteo nórdico inicial, pero a partir de los 20 minutos cuajó el mejor rato del Mundial. Isak había probado a Maignan y entre Bergvall y Ayari le había robado el balón a los galos durante los primeros compases, pero en cuanto la galaxia francesa se adaptó al sofocante calor de la tarde neoyorquina, fundió a los suecos.

A Deschamps, que acumula un Mundial ganado y dos finales perdidas (una de la Copa del Mundo y otra de la Eurocopa), siempre se le ha achacado que sus equipos no jugaban bien. Bueno, ahórrense las críticas este verano. Quizás sea porque es su último torneo y eso le ha dado libertad al grupo o por la paz mental de haber ganado ya, pero esta Francia es otra. Con un ‘Factor X’ que lo ha cambiado todo: Olise.

Francia llevaba años buscando a alguien que encajara la pieza final, que fuera capaz de conectar el bloque sólido que forman los cuatro defensas y el doble pivote de Tchouaméni y Rabiot con las estrellas de su ataque. Antes era Griezmann, pero en su ocaso los galos sufrían para construir. Eso ya no pasa gracias al galáctico del Bayern.

Deschamps le ha centrado en la mediapunta dejando a Dembélé en la derecha y ante Suecia realizó uno de los mejores partidos de su carrera para una Francia que arrasó a su rival. El descanso llegó con 1-0 pero con la sensación de que podíamos haber visto una goleada. Puro rock and roll.

Zetterström recoge el balón de la red tras el 1-0 de Mbappé.
Zetterström recoge el balón de la red tras el 1-0 de Mbappé.AFP

En el 20, el árbitro anuló un gol a Mbappé por fuera de juego, pero fue el inicio del cambio de marcha francés. Zetterström salvó un disparo de Rabiot desde dentro del área tras una combinación con Mbappé y el madridista, minutos después, se encontró con el palo tras un pase de la muerte de Koundé. En esas, Olise, que ya estaba apareciendo para darle ritmo al ataque, se inventó una chilena maravillosa que también se tropezó con el palo en lo que era el gol del Mundial. Zetterström voló a los cinco minutos para evitar el tanto del del Bayern en otro gran lanzamiento desde la frontal. Era un asedio sin fín, hasta que Mbappé, en el 43, sentó a Gÿokeres con un quiebro dentro del área a la salida de un córner y definió con calma ante el portero.

La catarata ofensiva de Francia siguió tras el descanso, con Olise de nuevo como maestro de ceremonias. La estrella del Bayern, con tiempo para pensar en la frontal, se inventó otro pase extraordinario por debajo de las piernas del defensor para dejar solo a Barcola contra Zetterström. Golazo del jugador del PSG y sentencia de los de Deschamps.

No se detuvo ahí. En el 74 y tras una serie de avisos sobre la portería sueca, Olise volvió a encontrar a Mbappé cuando nadie se lo esperaba. De nuevo en la frontal, perseguido por un rival y mirando hacia un lateral, dibujó un pase horizontal, milimétrico, hacia el desmarque de Mbappé, que batió a Zetterström en el mano a mano.

Los dos goles del madridista llegaron desde el lado izquierdo del área, territorio de Vinicius en el Bernabéu y de Kylian en Francia para que siga la conversación en las oficinas de Valdebebas. Mientras, Francia asusta y el 4 de julio, en el 250º aniversario de Estados Unidos, se medirá a Paraguay en Philadelphia por un puesto en los cuartos del Mundial.

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