Radiografía del futbolista indescifrable: «Entiende todo lo que pasa en el campo»

El jueves, un día antes del partido contra Bélgica, Marco, el hijo de Mikel Merino, cumplió dos meses. Ya con un viaje transoceánico en su diminuto cuerpo, recibía, en el cuco, las carantoñas del resto de familiares de los jugadores de la selección. Era una especie de bienvenida al último en llegar al grupo. Su padre, horas después, volvía a convertirse en el héroe nacional con un gol en el epílogo del partido contra Bélgica que impulsa a España hacia una semifinal histórica contra Francia. Se supone que algún día Marco le preguntará a su padre: «Papá, ¿tú qué tipo de futbolista eras?». Y no le será fácil responder, como no les resulta sencillo a varios técnicos de élite consultados por este periódico para trazar un perfil futbolístico de un tipo tocado por una varita mágica en este campeonato.

 Bordalás, Davide Ancelotti y otros técnicos de élite analizan el fútbol del centrocampista, clave en los dos últimos partidos de España  

El jueves, un día antes del partido contra Bélgica, Marco, el hijo de Mikel Merino, cumplió dos meses. Ya con un viaje transoceánico en su diminuto cuerpo, recibía, en el cuco, las carantoñas del resto de familiares de los jugadores de la selección. Era una especie de bienvenida al último en llegar al grupo. Su padre, horas después, volvía a convertirse en el héroe nacional con un gol en el epílogo del partido contra Bélgica que impulsa a España hacia una semifinal histórica contra Francia. Se supone que algún día Marco le preguntará a su padre: «Papá, ¿tú qué tipo de futbolista eras?». Y no le será fácil responder, como no les resulta sencillo a varios técnicos de élite consultados por este periódico para trazar un perfil futbolístico de un tipo tocado por una varita mágica en este campeonato.

No está de más recordar que el 25 de enero se lesionó en un pie y que estuvo casi dos meses sin poder apoyarlo en el suelo a las puertas de este Mundial. Pero la fe de Luis de la Fuente en él le trajo hasta aquí y… Y los números son brutales: en los últimos dos partidos, Merino ha jugado la friolera de 9 minutos. Ha ganado los 9 duelos que ha tenido con un rival. Ha tocado dos balones dentro del área, sobra decir el resultado de ambos toques. Contra Bélgica, tocó en total 16 veces la pelota, siempre con éxito en la búsqueda de un compañero. Increíble. Dueño de 12 goles, todos con De la Fuente, en 49 partidos con la selección desde su debut en 2020, es quien mejor representa a este equipo en fútbol y valores. Pero, volviendo a Marco y a sus futuras preguntas, ¿qué tipo de futbolista es Mikel Merino?

«El fútbol va cada vez más hacia jugadores capaces de interpretar distintos espacios y aportar soluciones en diferentes zonas del campo. Él entiende muy bien el juego», avanza José Bordalás, técnico del Getafe, un especialista en sacar rendimiento de jugadores que, a priori, no tienen demasiado. Prosigue Davide Ancelotti, que ha estado en este Mundial con Brasil y prepara ya su estancia en el Lille. «Hoy en día, para mí, la posición ideal de Mikel es la de falso 9. Es donde ha demostrado ser más eficaz, ya no lo veo como un 6, que es la posición donde yo le conocí», cuenta el italiano, que recuerda cómo se midió por primera vez a Merino cuando ayudaba a su padre en el Bayern y el futbolista se formaba en el Dortmund (temporada 16/17) a las órdenes de Thomas Tuchel, hoy seleccionador inglés. De aquella época recuerda cosas también Albert Celades, que tuvo al chico en la sub’21 en esos mismos años. «A nosotros nos venía muy bien que lo pusiese ahí porque íbamos sobrados en el centro del campo con Rodri, Ceballos, Fornals, Soler, etc… De centrales íbamos más justos, y un tío con juego aéreo y buena salida de balón nos venía muy bien», recuerda el ex jugador de Barça y Madrid.

Merino, en un momento del partido de cuartos de final.
Merino, en un momento del partido de cuartos de final.EFE

Escuchando a los profesionales se puede concluir que Mikel Merino es un futbolista indescifrable. «No hace falta ponerle una etiqueta o una posición concreta. Sabe cuándo aparecer, cuándo dar equilibrio, cuándo llegar al área y cuándo ayudar al equipo desde una posición más retrasada. Interpreta muy bien lo que necesita cada partido. Más que un jugador sin posición, es un futbolista que mejora cualquier posición en la que juegue. Eso, en el fútbol de hoy, tiene un valor enorme», dice Bordalás.

Otra voz autorizada es la de César Azpilicueta, ex internacional español y hoy comentarista de la BBC. «Yo le veo más de centrocampista con llegada. Tiene unas cualidades en el área innatas. Sabe leer la jugada y llegar en el momento justo para ser determinante. Además de la calidad de definición, tanto con el pie como de cabeza», explica a EL MUNDO. El propio Luis de la Fuente intentaba desentrañar al futbolista en la sala de prensa del Sofi Stadium, iniciando su explicación con una broma. «Yo miro hacia atrás, veo a Mikel y pienso: ‘estoy tranquilísmo’». Pero profundiza también hablando de fútbol.

«Es un futbolista completísimo, versátil. Ha jugado de 6, de 8, de 10 y de 9, y lo hace todo bien», inicia, pero hay que parar, por si hay despistados. Hay que traducir esos números en posiciones en el campo. El 6 es el mediocentro clásico, por delante de la defensa. El 8 es el centrocampista o interior, que juega un poco por delante del 6. El 10 es el mediapunta, justo por detrás del delantero, que es el 9. Sigamos. «Tiene un entendimiento del juego excepcional, visión para interpretar los momentos del equipo, y luego su actitud ante la vida y el fútbol, una actitud de compromiso, de solidaridad sabiendo que es un súper mega jugador», cuenta el seleccionador, que confesó haber pensado incluso sacar a Merino contra Bélgica como delantero centro.

Vuelve Ancelotti. «A mí me gustaba mucho como interior, como 8, cuando me enfrenté a él estando él en la Real Sociedad, porque ahí ya era un jugador de recorrido, con fuerza física en el duelo, con calidad técnica, pero con los números que está haciendo, hoy día su posición es de falso 9, porque tiene esa intuición, ese sentido de dónde va a acabar el balón. Entiende todo lo que pasa en el campo. El gol que le mete a Bélgica es precisamente por eso, por tener cualidades de área, de saber leer la situación. ¡Ah! Y el juego aéreo, que lo tiene y es importantísimo también», concluye.

Mikel Merino.
Mikel Merino.EFE

En realidad, no es tan difícil, y le ponía voz a este pensamiento el seleccionador belga, Rudi García, justo después de ver cómo Merino lo enviaba a casa con el gol en el 88. «No puedo opinar mucho porque no sé mucho más que lo que ven ustedes por televisión. No puedo opinar porque no le he tenido, no le he entrenado, y no conoces a un jugador completamente hasta que no lo entrenas, pero lo que se ve es obvio. Y ahí está De la Fuente, que conoce a Merino y al resto de jugadores, y es él quien les saca un rendimiento altísimo desde hace muchos años», explicó.

Casi tan bien como De la Fuente le conoce Celades, que interviene de nuevo: «Puede jugar en muchas posiciones, en todas las líneas, porque es muy inteligente», dice. Eso mismo vio Mikel Arteta, que es quien completó la transición de Merino desde la posición de central hasta la de delantero centro, o falso delantero, o como se le quiera llamar. Ante una plaga de lesiones, el año pasado, el técnico español puso a Mikel como delantero centro y el resultado fue llamativo. Marcó 9 goles, la mayoría de ellos entre febrero, que es cuando empieza a jugar ahí, y junio. Este curso, hasta la lesión, en enero, llevaba ya media docena de goles.

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