Paraguay necesitaba una noche grande para mantenerse con vida en el torneo y la encontró desde el primer instante. Apenas se había disputado un minuto de juego cuando Matías Galarza sorprendió a todos con un potente disparo de zurda desde fuera del área que se coló en la portería turca. El 0-1, uno de los goles más rápidos en la historia de los Mundiales, condicionó por completo el desarrollo del encuentro y obligó a Turquía a modificar su planteamiento desde el inicio. El equipo dirigido por Vincenzo Montella se vio obligado a asumir el control del balón y a buscar soluciones rápidas, con Arda Güler como principal generador de juego. Sin embargo, Paraguay respondió con un bloque sólido, intenso y bien organizado, capaz de resistir centros laterales, disparos lejanos y la presión constante de su rival. El duelo se volvió físico desde los primeros compases, con interrupciones, tarjetas y mucha tensión en el centro del campo. Turquía intentó reaccionar con llegadas peligrosas, especialmente a través de Çalhanoglu y Güler, pero se encontró con una defensa paraguaya firme y un arquero seguro.
Paraguay necesitaba una noche grande para mantenerse con vida en el torneo y la encontró desde el primer instante. Apenas se había disputado un minuto de juego cuando Matías Gal
Paraguay necesitaba una noche grande para mantenerse con vida en el torneo y la encontró desde el primer instante. Apenas se había disputado un minuto de juego cuando Matías Galarza sorprendió a todos con un potente disparo de zurda desde fuera del área que se coló en la portería turca. El 0-1, uno de los goles más rápidos en la historia de los Mundiales, condicionó por completo el desarrollo del encuentro y obligó a Turquía a modificar su planteamiento desde el inicio. El equipo dirigido por Vincenzo Montella se vio obligado a asumir el control del balón y a buscar soluciones rápidas, con Arda Güler como principal generador de juego. Sin embargo, Paraguay respondió con un bloque sólido, intenso y bien organizado, capaz de resistir centros laterales, disparos lejanos y la presión constante de su rival. El duelo se volvió físico desde los primeros compases, con interrupciones, tarjetas y mucha tensión en el centro del campo. Turquía intentó reaccionar con llegadas peligrosas, especialmente a través de Çalhanoglu y Güler, pero se encontró con una defensa paraguaya firme y un arquero seguro.
A medida que avanzaba el primer tiempo, la presión turca aumentaba, aunque sin precisión en el último pase. Paraguay también supo responder en ataque, aprovechando transiciones rápidas con Enciso y Almirón, generando ocasiones que mantuvieron vivo el peligro. El partido se volvió aún más intenso con el paso de los minutos, incluyendo una polémica acción revisada por el VAR que terminó con la expulsión de Miguel Almirón, lo que añadió dramatismo al encuentro. A pesar de la inferioridad numérica, Paraguay resistió con enorme sacrificio durante toda la segunda mitad. Turquía volcó sus esfuerzos en ataque, acumulando centros, remates y posesión, pero se topó una y otra vez con una defensa que no cedió. Con el paso del tiempo, la desesperación creció en el conjunto europeo, incapaz de encontrar el empate. Finalmente, Paraguay sostuvo su ventaja hasta el pitido final y firmó una victoria de enorme valor, mientras el resultado dejó a Turquía al borde de la eliminación y cambió por completo el panorama del grupo.
Noticias de Deportes
