La bonanza meteorológica permite contemplar y disfrutar de todas las salidas procesionales, con las que las cofradías muestran su empuje
El crecimiento de la nómina con dos pasos y de prácticamente todos los cortejos, lo más positivo La bonanza meteorológica permite contemplar y disfrutar de todas las salidas procesionales, con las que las cofradías muestran su empuje
El crecimiento de la nómina con dos pasos y de prácticamente todos los cortejos, lo más positivo
No es normal, de hecho no es nada normal, que la Semana Santa se desarrolle sin incidentes en lo que la meteorología se refiere. Cierto es que el último ejemplo es relativamente reciente, el año 2023; pero de algún modo es un año que no sirve, porque entonces la cofradía del Huerto se vio impedida de realizar la salida, por lo que no se puede considerar plena. Para ello, hay que remontarse más de una década atrás. Así que no es nada normal lo que ha ocurrido este año, en el que no ha habido que consultar partes ni mirar al cielo; un factor positivo que ha permitido vivir una Semana Santa mayúscula, completa, con pleno de procesiones. Algo que ha permitido ver con todo lujo de detalles el momento actual de la Semana Santa y el empuje de las hermandades penitenciales.
Ciertamente, la procesión del Resucitado en este mediodía redondeará un balance que puede resolverse de manera muy positiva. Muchos son los factores a destacar y que invitan al optimismo. Posiblemente el que más es el crecimiento experimentado este año en la Semana Santa; crecimiento cuantitativo, con los dos nuevos pasos incorporados a la nómina procesional. Resultó brillante la procesión del Señor de la Humillación el Sábado de Pasión, redondeando el estreno esa túnica bordada por José Muñoz que lució la imagen, muy elegantemente dispuesta en la calle con el buen hacer de la cuadrilla de Ruiz Gené y el acertado acompañamiento de la banda de cornetas y tambores Esencia. Y no pudo el viento deslucir la primera salida procesional de la Reina de Todos los Santos, cuyo palio ha logrado empaque y elegancia, redondeado por un destacado acompañamiento municipal con un cuidado repertorio.

/ Lourdes de Vicente
Esta incorporación de nuevos pasos invita a pensar que la Semana Santa seguirá creciendo en los próximos años. Proyectos hay ya contemplados para ello (como el futuro palio de la Concepción del Despojado o el paso de la Canina con el que ya piensan en Santo Entierro), a los que se sumarán otros a buen seguro. Como lo hiciera en 2023 el Nazareno de la Obediencia que sigue consolidando su salida (a falta de mejorar detalles, como el paso procesional) en vísperas del Domingo de Ramos.
Este crecimiento cuantitativo se ha visto también en los cortejos, con prácticamente todas las cofradías aumentando el número de capirotes; algunas de ellas de manera considerable. Especialmente La Palma, que ha superado este año el medio millar de hermanos vistiendo el hábito, repitiendo como la cofradía más poblada de la Semana Santa gaditana. Este repunte debe ser ahora cuidado y atendido por las cofradías, que tienen en el lado negativo los excesivos horarios que marcan las cofradías, con recorridos a veces alargados de manera incomprensible. Y vinculado a esto, uno de los lunares de esta Semana Santa plena: el cumplimiento horario, que no se ha conseguido ninguno de los días y que ha generado conflictos, molestias y parones eternos que no son de recibo desde el punto de vista de aquel que porta un cirio en la mano.
La Semana Santa crece en cofradías y pasos, crece en integrantes de los cortejos, y crece también en el interés que despierta en la ciudad, entre el público. Basta apuntar al respecto que la Semana Santa sólo tenía libres un 1% de las sillas disponibles a lo largo de la carrera oficial, con todos los palcos ocupados. Una cifra que habla por sí solo del interés por tener un sitio en este recorrido común a todas las hermandades, algo que contrasta con la cantidad de espacios en la carrera donde no se disponen sillas y sí se permite que el público campe a sus anchas. Este respaldo de público es patente también en el acompañamiento que han tenido buena parte de las cofradías en la práctica totalidad de su recorrido, especialmente en jornadas como el Domingo de Ramos y el Jueves o Viernes Santo. Sirva de ejemplo el estado que presentaba la calle Ancha el pasado Jueves Santo, prácticamente repleta de público esperando a una cofradía del Nazareno que a esa hora hacía la estación dentro de la Catedral.
Otro factor destacado de esta Semana Santa que se nos escapa es el de los cambios de escenario que han tenido no pocas cofradías. Empezando por las cinco de Santa Cruz, que han regalado estampas en algunos casos inéditas, como Sanidad, Medinaceli o Santo Entierro saliendo del Oratorio de San Felipe Neri. También se han vivido reencuentros que parecían imposibles, como el de Las Aguas con el templo de Santa Inés; o que se han alargado más de la cuenta, como el del Caído con su capilla y con ese paso por el interior del Parque Genovés, 18 años después, que despertó un excesivo interés que dejó prácticamente sin público al resto del casco histórico en la noche del Martes Santo.

/ Jesús Marín
Estos cambios de escenario han permitido también contemplar pasos y cortejos como no se conocían antes; sirva de ejemplo la fotografía que circula estos días de Jesús Patrón al misterio del Perdón cruzando el Campo del Sur de amanecida. Lo habíamos visto de noche, y también con la luz de la tarde, o de plena mañana; pero no se recuerda en esas primeras luces del día. En esto de los recorridos habría que mencionar también el buen resultado del paso del Caminito por Plaza de España y Canalejas camino de la carrera oficial, confirmando que la nueva Plaza de España es uno de los mejores rincones que tiene Cádiz para sus tardes de primavera y verano. En este descubrimiento o reencuentro de rincones hay que señalar también a la cofradía del Huerto, que este año buscó un itinerario poco usual para llegar a carrera oficial, por Regimiento de Infantería, Puerto Chico, Desamparados y Libertad, que ha sido del agrado de la hermandad.
El buen momento de la Semana Santa se comprueba también de manera objetiva en los estrenos materiales que se siguen sucediendo para la mejora de pasos y cortejos. Entre los que se han visto este año, se puede destacar la nueva imagen del misterio de Siete Palabras, los nuevos hábitos para el cortejo que antecede al paso de Trinidad, que al fin procesionó con acompañamiento musical (que, a su vez, supuso el estreno de la banda de música que Cádiz lleva tantos años añorando); el canasto completo culminado del paso del Nazareno; la terminación también del bordado exterior del palio de Expiración; o los avances en los procesos de dorado de varios pasos de misterio. Por citar sólo los más relevantes o de mayor volumen. También se pueden mencionar otros como la toca de la Virgen del Patrocinio, la vara del libro de reglas del Perdón, los paños de orfebrería para el canasto del paso de Descendimiento, o los guiones corporativos de Merced y Buena Muerte.

/ Lourdes de Vicente
Todos estos factores hablan por sí solo, en definitiva, del auge de la Semana Santa gaditana. Esa que se despide este Domingo de Resurrección y que tendrá que esperar ahora hasta el día de San José de 2027 (que será Viernes de Dolores) para seguir mostrando su estado de salud.
Sin dejar de lado esos lunares o puntos negativos, que también los hay, y en los que tendrán que trabajar Consejo y hermandades para buscar soluciones y mejorías. Como el cumplimiento horario ya comentado, la distribución de sillas y el adecentamiento de una carrera oficial que sigue siendo muy muy mejorable. O como el problema que va en aumento entre un público que necesita permanecer siempre sentado para ver una cofradía y que ha tomado calles y aceras con sillas de todo tipo, lo que ocasiona graves problemas de movilidad al tiempo que resta espacio para que otras personas puedan disponerse a presenciar un cortejo. Por poner solo tres ejemplos de todos los que tendrán las cofradías en sus agendas para los próximos once meses y medio que hoy se ponen en cuenta atrás.
Diario de Cádiz – Cádiz
