La escena se repite desde el jueves en las aguas ceutíes más próximas a la frontera del Tarajal. Lanchas neumáticas del Servicio Marítimo de la Guardia Civil esperando una señal para izar el cuerpo, sin vida, de alguno de los 60.000 migrantes que entraron en avalancha, la mayoría a nado, y que no lograron llegar a tierra firme.
El Gobierno reconoce 72 muertos en aguas españolas pero la cifra podría llegar al centenar o más sumados los cuerpos en zona marroquí
La escena se repite desde el jueves en las aguas ceutíes más próximas a la frontera del Tarajal. Lanchas neumáticas del Servicio Marítimo de la Guardia Civil esperando una señal para izar el cuerpo, sin vida, de alguno de los 60.000 migrantes que entraron en avalancha, la mayoría a nado, y que no lograron llegar a tierra firme.
Los cadáveres de las víctimas mortales de la peor crisis migratoria en la historia reciente de España -no digamos de Ceuta- son izados a las embarcaciones y trasladados a la orilla con la ayuda de voluntarios de Cruz Roja Española y, de allí, al puerto.
Aunque la última cifra confirmada por la Delegación del Gobierno en la ciudad autónoma es de 72 muertos, los recogidos en aguas españolas, precisan, fuentes del Gobierno ceutí hablan ya de 90 y el número podría ser aún mayor, más de cien incluso según algunas fuentes, pues habría que sumar los cadáveres llegados a zona marroquí de los que las autoridades de aquel país se están desentendiendo.
La oleada migratoria desde Marruecos no solo ha desbordado la capacidad de atención humanitaria de la ciudad, sus servicios y a una población que tuvo, literalmente, que confinarse ante el caos generado por una marabunta de hombres (la mayoría jóvenes), mujeres y niños deambulando por las calles. También han saltado las costuras de los servicios forenses ceutíes, absolutamente saturados por una cantidad de muertos inédita en apenas 48 horas.
Hasta el punto de que el antiguo Hospital Militar de Ceuta, cerrado y sin uso desde 2018, ha tenido que ser reconvertido a la carrera en una macro morgue en la que se están almacenando los cadáveres de los migrantes, hombres y marroquíes en su inmensa mayoría, que están devolviendo las aguas en un goteo incesante.
En un principio, según fuentes próximas al operativo, los muertos se iban depositando en una zona habilitada en el puerto ceutí y en la base del propio Servicio Marítimo de la Guardia Civil, con el apoyo de un camión frigorífico y otros espacios provisionales para la conservación de los cadáveres.
Pero, ante el desbordamiento de las instalaciones, el Gobierno de Ceuta ha puesto a disposición del Instituto de Medicina Legal (IML), encargado de este dispositivo y de las correspondientes autopsias, el antiguo Hospital Militar.
El IML tenía ya allí una cámara de conservación, pero la capacidad se ha multiplicado con cámaras frigoríficas adicionales. Los trabajos en el Militar han sido incesantes en las últimas horas para adaptar, en concreto, su antiguo tanatorio.
Las puertas del Militar, cerradas y custodiadas por vigilantes de seguridad, se abren de cuando en cuando para dejar pasar a las furgonetas negras en las que se trasladan los cuerpos y a vehículos que llevan y traen material necesario para las labores forenses. Un motorista llegaba a primera hora de este domingo con un paquete de batas quirúrgicas para las autopsias.
Con planchas prefabricadas y compresores de frío, transportadas en camiones militares, se han habilitados las cámaras en las que los cuerpos de los desafortunados que han perdido la vida en una travesía desesperada puedan permanecer mientras los forenses, que trabajan a destajo, realizan las autopsias antes de que puedan ser enterrados.
A los dos forenses de plantilla del Instituto de Medicina Legal de Ceuta se han sumado en estos días otros cuatro llegados desde la Península Ibérica. Con refuerzos incluso, no se prevé que las autopsias de todos los cuerpos no estén terminadas hasta dentro de dos o tres días.
La actividad en la macro morgue improvisada en el hospital es frenética y a primera hora de este domingo la prioridad era «organizar los cuerpos», según detallaron a EL MUNDO.
Y ahí viene otro problema porque el cementerio musulmán de Ceuta podría quedar colapsado si tiene que recibir a todos los migrantes muertos. Aunque el pasado diciembre culminó la segunda fase de las obras de ampliación promovidas por el gobierno local, la siguiente no estaba prevista hasta dentro de unos meses y con la capacidad actual, el enterramiento del centenar de víctimas de esta crisis colmataría la necrópolis de Sidi Embarek.
Por eso, señalaron fuentes de la Consejería de Sanidad de Ceuta, se ha aprobado una actuación de urgencia para acometer, de inmediato, las obras de ampliación. Hasta el punto de que la idea es que comiencen este mismo lunes.
Para hacerse una idea de la situación a la que se enfrenta, en un año «normal», señalaron estas fuentes, se registran en Ceuta alrededor de 20 fallecimientos. En 2024 fueron 23 y en 2025, un año ya excepcional, fueron 46. En todo un año. Y estos días, en poco más de 24 horas, han sido casi cien los muertos sobrevenidos.
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