La despedida de Roberto Bautista y aquellas semifinales de Wimbledon en 2019: «Si hubiese tenido otra nacionalidad hubiera sido más valorado»

La fanfarria que rodea al tenis siempre busca la novedad, al próximo adolescente prodigioso, a otro Rafa Jódar, por no decir otro Carlos Alcaraz u otro Jannik Sinner, pero en realidad casos así son excepción: en las pistas abundan otro tipo de jugadores. Treintañeros esforzados que torneo a torneo, temporada a temporada, han construido una carrera y que se retirarán con muchas decepciones, algunas menos celebraciones y, con suerte, una tarde al sol que recordar para toda la vida. En ello está, por ejemplo, Roberto Bautista.

 En la temporada de su adiós, a sus 38 años, ha disputado por última vez su Grand Slam más especial. En conversación con EL MUNDO repasa su carrera, aquel partido contra Djokovic, la victoria en la Copa Davis del mismo 2019, las ATP Finals que rozó y, entre otras cosas, su futuro  

La fanfarria que rodea al tenis siempre busca la novedad, al próximo adolescente prodigioso, a otro Rafa Jódar, por no decir otro Carlos Alcaraz u otro Jannik Sinner, pero en realidad casos así son excepción: en las pistas abundan otro tipo de jugadores. Treintañeros esforzados que torneo a torneo, temporada a temporada, han construido una carrera y que se retirarán con muchas decepciones, algunas menos celebraciones y, con suerte, una tarde al sol que recordar para toda la vida. En ello está, por ejemplo, Roberto Bautista.

A sus 38 años se despedirá del tenis al final de esta temporada después de caer el lunes ante Joao Fonseca -otro talento precoz- en primera ronda de Wimbledon, su último Grand Slam, su Grand Slam. Aquí fue semifinalista en 2019 ante Novak Djokovic, a quien le arrebató un set y le forzó a los intercambios más largos que se recuerdan en el lugar. Aquí rozó el cielo con los dedos, aunque luego le haría famoso su emotivo triunfo con España en la Copa Davis de aquel mismo año junto a Rafa Nadal.

¿Qué recuerda de aquellas semifinales?
Aquel año jugué el mejor tenis de mi carrera. Estaba en el momento más maduro de mi vida, poniendo en práctica todo lo que había aprendido antes. El que se enfrentaba a mí sabía que tenía por delante un partido duro. Novak lo sabía. Sabía que como mínimo iba a estar más de tres horas en la pista.
Al acabar, Djokovic dijo que era uno de los jugadores más infravalorados del circuito. ¿Se le valoró poco?
Si hubiese tenido otra nacionalidad hubiera sido más valorado o valorado de otra manera. Pero también tuve suerte de crecer con deportistas tan buenos a mi alrededor. Si ellos lo habían conseguido, yo también podía. Eso hizo que me enfocara mucho más en mi evolución. Tenía de ejemplo a Nadal, está claro, pero también a Ferrer o a Ferrero. Me ayudaron a llegar donde llegué.
¿Le quedó algo por hacer en el tenis?
Me hubiera gustado jugar un Torneo de Maestros, las ATP Finals. Estuve dos años como reserva, pero es que en 2019 acabé el noveno del ranking y era el primer reserva. Normalmente el noveno siempre juega el torneo porque falla alguno de los ocho mejores, pero ese año no fue así. Me hubiese gustado vivir esa experiencia. También jugar aquella final de Wimbledon, por supuesto, pero Novak estaba a un gran nivel [derrotó en aquella final a Roger Federer en el tie-break del quinto set].
Aquel 2019, la victoria en la Copa Davis, horas después del fallecimiento de su padre, emocionó a todo el mundo.
Fue un triunfo muy emotivo, sin duda. Quedó para la historia, también por cómo se produjo. Mucha gente empatizaba conmigo por la pérdida de mi padre, mucha gente me escribió hablando de familiares que habían perdido. Fue muy especial. Como te puedes imaginar, me costó jugar, pero notaba mucho el apoyo de los aficionados.
¿Se retira porque quiere?
Ya me toca. He tenido un largo camino, con éxitos, con momentos bonitos, y ya he tomado la decisión. La retirada es un momento delicado, es complicado, se juntan muchas emociones, pero sé que he tenido mucha suerte. No espero grandes cosas de mi último partido. Fui el rival de Almagro en su despedida o el de Andy Murray en su primera retirada y sé lo mucho que cuesta. Al fin y al cabo llevamos jugando al tenis toda la vida, luchando desde niño. Lo añoraré.
Maja SmiejkowskaAP Photo/Maja Smiejkowska
¿Deja un tenis distinto del que conoció?
Sí, han cambiado mucho los materiales. Las raquetas son mucho más potentes. Es algo parecido a lo que fue en su día el cambio de las raquetas de madera a las de grafito, aunque ahora quizá más exagerado. Los jugadores jóvenes ya crecen con esas raquetas y les resulta más fácil controlarlas, de modo que ya juegan con una potencia mucho mayor desde el principio.
¿Le gusta el tenis actual?
No especialmente. Antes había cuatro o cinco jugadores que sacaban a 220 kilómetros por hora y eso ya era algo increíble. Ahora sacan todos a 220, 225, 230. Eso no es bueno para el tenis. Lo bueno del tenis es la batalla, el enfrentamiento, el desgaste, el peloteo, las jugadas. Eso no se debería perder.
Estuvo entrenando en Roma con Rafa Jódar. ¿Qué le parece lo que está haciendo?
Es un claro ejemplo de potencia, de juventud, de velocidad, de tenis directo y moderno. Tiene un futuro muy bonito por delante. Yo creo que puede ser un ganador de Grand Slam si hace las cosas bien y sigue evolucionando. Y lo que están logrando su padre y él juntos es algo digno de admirar, para quitarse el sombrero. Para alguien que es padre, como yo, conseguir eso con tu hijo debe de ser algo impresionante. Dicho esto, cuanta más ayuda tenga a su alrededor, más completo será. Cuantas más cosas añada a su juego, más posibilidades tendrá.
¿Tiene pensado seguir vinculado al tenis como entrenador?
Me gustaría, sí. Al tenis le he dedicado toda mi vida, llevo jugando desde los cinco años, y está claro que es lo que mejor sé hacer. Pero también tengo familia y estoy muy cansado de las giras largas, de tanto viajar. Me gustaría seguir vinculado al tenis, pero viajando bastante menos.
Siempre ha hablado de su vida en el campo, de los caballos, de la agricultura. ¿Eso pesa también en la decisión?
Aun siendo profesional, tengo una empresa de agricultura que he seguido llevando. Está claro que ahora voy a tener mucho más tiempo para dedicarme a ella, para estar más presente y seguir mejorando. No creo que esté reñido con ser entrenador. Creo que puedo hacer las dos cosas bien, y las dos me gustan.

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