El Gobierno de Myanmar ha difundido este lunes las primeras imágenes de la exlíder democrática Aung San Suu Kyi, bajo arresto desde el golpe militar de 2021, junto a un representante extranjero desde el golpe de Estado que la apartó del poder en febrero de 2021. Las fotografías fueron distribuidas a través de la aplicación de mensajería Telegram por la Oficina Presidencial de Prensa e Información y muestran a la premio Nobel de la Paz de 1991 reunida con Arnaud de Baecque, representante residente y jefe de la delegación en el país sudasiático del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).
La exlíder birmana, de 81 años, permanece detenida desde el golpe de 2021. Las imágenes coinciden con una campaña gubernamental para tratar de romper el aislamiento internacional impuesto al régimen
El Gobierno de Myanmar ha difundido este lunes las primeras imágenes de la exlíder democrática Aung San Suu Kyi, bajo arresto desde el golpe militar de 2021, junto a un representante extranjero desde el golpe de Estado que la apartó del poder en febrero de 2021. Las fotografías fueron distribuidas a través de la aplicación de mensajería Telegram por la Oficina Presidencial de Prensa e Información y muestran a la premio Nobel de la Paz de 1991 reunida con Arnaud de Baecque, representante residente y jefe de la delegación en el país sudasiático del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).
De acuerdo con el escueto mensaje de la portavoz gubernamental birmana Khine Khine Soe, el encuentro tuvo lugar en Naipyidó, la capital, pero no se ha precisado dónde se celebró exactamente, cuánto duró ni qué asuntos se abordaron. El CICR ha confirmado posteriormente que uno de sus delegados visitó a Suu Kyi este lunes y que pudo hablar con ella en privado.
Según el organismo, la visita se realizó de acuerdo con sus estándares y procedimientos para asistir a personas privadas de libertad, y añade que este tipo de encuentros les ofrecen la posibilidad de intercambiar noticias con sus familiares. Pero no aclara si Suu Kyi ha podido hacerlo. Tampoco ofrece información sobre su estado de salud ni sobre las condiciones en las que permanece recluida.
El CICR explica en su misiva que las observaciones y recomendaciones derivadas de este tipo de visitas se trasladan “exclusivamente y de manera confidencial” a las autoridades responsables de la detención y asegura que mantiene contactos con “todos los actores pertinentes” para observar y ampliar su acceso a los centros de detención de Myanmar.
En dos de las imágenes publicadas, Suu Kyi aparece sonriente, durante el encuentro con De Baecque. En una le estrecha la mano y en otra conversa con él; ambas instantáneas fueron tomadas en una habitación sobria y revestida de madera. En otra de las fotos difundidas, Suu Kyi viste otro atuendo y está cortando un tarta de color rosa. Una fotografía ampliada del pastel muestra la inscripción en inglés “Happy Birthday Aunty Suu″ (Feliz cumpleaños tía Suu), junto con su fecha de cumpleaños, el 19 de junio. Este año, Suu Kyi cumplió 81.

De momento no se han podido verificar de manera independiente el lugar ni la fecha en que fueron tomadas las imágenes. Su difusión llega en medio de una creciente presión regional para obtener acceso a Suu Kyi y comprobar de forma independiente su estado de salud.
En julio, el ministro de Exteriores birmano, Tin Maung Swe, aseguró a sus homólogos de los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) que Suu Kyi se encontraba bien de salud, según relató posteriormente la ministra de Exteriores filipina, Maria Theresa Lazaro. El representante birmano se refirió a Suu Kyi como “una familiar” y “una hermana” y afirmó que cuidarían de ella. El canciller tailandés, Sihasak Phuangketkeow, reclamó entonces que una delegación pudiera visitarla para verificar esas afirmaciones.
La exlíder democrática permanece privada de libertad desde que el Ejército derrocó en 2021 al Gobierno civil que ella encabezaba, después de que su partido, la Liga Nacional para la Democracia (LND), revalidara en los comicios de 2020 una victoria abrumadora. La LND ya se había impuesto con holgura en las elecciones de 2015, las primeras abiertamente disputadas en un cuarto de siglo. Su hijo menor, Kim Aris, aseguró en mayo a EL PAÍS que no ha recibido “ningún tipo de información creíble” sobre el estado de su madre, con quien no ha podido comunicarse directamente desde hace unos tres años.
Hija del héroe de la independencia Aung San, Suu Kyi fue durante décadas el principal símbolo de la resistencia civil birmana frente a los regímenes militares. Entre 2016 y 2021 ejerció como consejera de Estado y líder de facto del Ejecutivo. Tras la asonada, fue acusada de varios cargos, entre ellos, corrupción, incitación a la violencia, fraude electoral y vulneración de la ley de secretos oficiales, y condenada a 33 años de cárcel en una sucesión de juicios a puerta cerrada.
Naciones Unidas y distintas organizaciones de derechos humanos denunciaron la falta de garantías de los procesos, y sus seguidores consideran que se trató de una maniobra para apartarla definitivamente de la política. Varias reducciones han dejado en unos 18 años la pena que aún le queda por cumplir, según los cálculos de su equipo legal, citados por Reuters.
Las autoridades anunciaron a finales de abril su traslado desde prisión a una “residencia designada”, sin revelar su ubicación. La medida se produjo semanas después de que Min Aung Hlaing, el general que encabezó el golpe castrense, se revistiera con el cargo de presidente tras unas elecciones sin oposición representativa y rechazadas por buena parte de la comunidad internacional.
La publicación de las fotografías coincide con los esfuerzos de Min Aung Hlaing por normalizar las relaciones con los países vecinos y romper el aislamiento impuesto al régimen después del golpe. Su Gobierno lleva años reclamando recuperar la participación plena de Myanmar en la ASEAN.
Esos intentos de reapertura diplomática no se han traducido, sin embargo, en una reducción de la violencia en el país. Desde que Ye Win Oo asumió el mando de las Fuerzas Armadas a finales de marzo, el ejército ha intensificado los bombardeos y lanzado nuevas ofensivas para recuperar territorios y rutas comerciales estratégicas en los Estados fronterizos de Kachin, Chin y Karen. El observatorio de conflictos ACLED documentó durante el primer semestre del año más de una docena de matanzas con más de 450 civiles muertos, alrededor del 40% de ellos en el centro del país, informa Reuters. Naciones Unidas estima que cerca de 3,8 millones de personas están desplazadas dentro de Myanmar y que más de 16 millones necesitan asistencia humanitaria.
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