La plantilla del autobús urbano de Cádiz estalla: «La situación está generando un desgaste cada vez mayor»

El malestar ha provocado la creación de una nueva sección sindical que denuncia toda una retahíla de problemas: «jornadas intensas, falta de descansos, presión constante, recorridos cada vez más ajustados y una carga de trabajo que no deja de aumenta El malestar ha provocado la creación de una nueva sección sindical que denuncia toda una retahíla de problemas: «jornadas intensas, falta de descansos, presión constante, recorridos cada vez más ajustados y una carga de trabajo que no deja de aumenta  


El servicio de autobuses urbanos de Cádiz está continuamente en el foco. La antigüedad de la flota de autobuses, y también de las condiciones de un servicio que no se ha actualizado en cuanto a las modalidades de pago o la incorporación a los recursos tecnológicos, provocan la queja constante de los usuarios y el debate también permanente de los políticos. Todo ello a la espera de que en cuestión de semanas -a priori- salga a concurso el nuevo pliego que el Ayuntamiento ha tardado más de una década en redactar. Pero el análisis del servicio de autobuses no siempre se hace desde la óptica del otro lado, la del personal que está delante del volante, la de la plantilla que ejecuta a diario ese servicio tan señalado por usuarios y responsables políticos.


Ha sido una nueva sección sindical de trabajadores de Tranvía, bajo el amparo de la CGT, la que ha querido poner el foco en su trabajo, en la situación que aseguran estar viviendo como consecuencia de esas deficiencias y de la longevidad del servicio. Una situación «que está generando un desgaste cada vez mayor», aseguran en un escrito que han dirigido a la plantilla. El resumen que hacen estos trabajadores es tan demoledor como preocupante: «jornadas intensas, falta de descansos, presión constante, recorridos cada vez más ajustados y una carga de trabajo que no deja de aumentar», enumeran.


Asegura esta sección sindical que la plantilla está soportando «una presión creciente», a base entre otros problemas de «acumulación de jornadas intensas» que incumplen los preceptos de descansos establecidos en el convenio. «El descanso no es un privilegio ni un premio, es un derecho y una necesidad», recuerdan.


Otra crítica que ponen de relieve se refiere a los tiempos de recorrido que tienen fijados para cada trayecto y que según denuncian son «cada vez más ajustados». Y recuerdan que el servicio de autobuses tiene muchas incidencias que afectan al tiempo y «que no se pueden controlar», como «el tráfico, las obras, los accidentes, la subida y bajada de viajeros, las personas con movilidad reducida (que necesitan la activación de la rampa para subir y bajar del vehículo), las incidencias en las paradas, los vehículos que estacionan incorrectamente (dificultando el tráfico del autobús, ya sea en la parada o al estacionar en doble vía) o cualquier otra circunstancia propia de la circulación». Todo eso hace que el conductor «quede atrapado entre el cumplimiento de un horario y una realidad que muchas veces hace imposible cumplirlo»; algo que ellos achacan a la empresa por «planificar un servicio ignorando las circunstancias reales en las que tiene que desarrollarse».


Este problema se une al hecho de aumentar la oferta del servicio «sin aumentar proporcionalmente los medios, los vehículos, los tiempos de recorrido y los recursos humanos», que es lo que está provocando ese aumento de la presión que ellos denuncian.


Los problemas laborales no se limitan a la plantilla de conductores de los autobuses urbanos, sino que esta sección sindical pone el acento y el reconocimiento también en el trabajo que están desarrollando los mecánicos y el personal de taller, «que gracias a sus conocimientos, experiencia y dedicación consiguen mantener operativa una flota de vehículos cada vez más envejecida». «Son ellos quienes tienen que hacer frente a las averías, al desgaste de los vehículos y a las dificultades derivadas del envejecimiento de la flota, poniendo todo su conocimiento y experiencia para conseguir que los autobuses estén disponibles cada día», valoran.


De todas estas críticas no se libra el actual comité de empresa, sobre el que señalan «una preocupante falta de compromiso, información y transparencia». «La plantilla necesita saber qué se está haciendo, qué medidas se están reclamando y qué respuestas se están obteniendo», reclaman, asegurando que hasta el momento actual los trabajadores permanecen «al margen de las decisiones que afectan directamente a sus condiciones laborales».


Todas estas deficiencias que ahora soporta la plantilla están llamadas a solucionarse con el nuevo pliego del servicio que derivará en un nuevo contrato que se firmará en cuestión de meses. Pero en este punto, la sección sindical de la CGT denuncia que ese tiempo de espera hacia el nuevo servicio «está provocando una situación de inacción» que les afecta de lleno, porque «los problemas actuales siguen existiendo».


«El nuevo pliego no puede convertirse en una excusa para paralizar la adopción de medidas necesarias en el servicio actual», demandan estos trabajadores que reconocen que muchas de sus jornadas «se hacen cuesta arriba», con la impresión de que tanto la actual concesionaria como el propio Ayuntamiento «esperan indefinidamente a que llegue un nuevo contrato para solucionar problemas que ya están afectando a trabajadores y usuarios».

 Diario de Cádiz – Cádiz

De info@cadizvibrante.com

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