Los marineros atrapados empiezan a abandonar Ormuz bajo el paraguas de la ONU

Varios buques cargueros han abandonado este miércoles el estrecho de Ormuz como parte del esquema trazado por Naciones Unidas para evitar que la crisis humanitaria en ciernes, con miles de marineros atrapados durante meses, vaya a mayores. Tras varios días ―los transcurridos desde que Estados Unidos e Irán pactaron el memorando de entendimiento que promete poner fin a la guerra― de notable repunte en el tránsito de petroleros y metaneros, ahora les toca el turno a los graneleros y, en general, a los buques de carga que accedieron a la zona antes de que Donald Trump y Benjamín Netanyahu bombardeasen Teherán.

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 Decenas de cargueros aguardan su turno para salir del estrecho tras meses bloqueados por la guerra de Trump y Netanyahu contra la República Islámica  

Varios buques cargueros han abandonado este miércoles el estrecho de Ormuz como parte del esquema trazado por Naciones Unidas para evitar que la crisis humanitaria en ciernes, con miles de marineros atrapados durante meses, vaya a mayores. Tras varios días ―los transcurridos desde que Estados Unidos e Irán pactaron el memorando de entendimiento que promete poner fin a la guerra― de notable repunte en el tránsito de petroleros y metaneros, ahora les toca el turno a los graneleros y, en general, a los buques de carga que accedieron a la zona antes de que Donald Trump y Benjamín Netanyahu bombardeasen Teherán.

A media tarde del miércoles, las plataformas de seguimiento de barcos mostraban cómo al menos dos barcos habitualmente dedicados al transporte de cereales y un carguero estándar habían conseguido franquear este paso marítimo crucial, y navegaban ya por aguas del mar Arábigo. Otra treintena larga de buques esperan hacerlo en las próximas horas, según los datos recopilados por la agencia Reuters.

El plan, en el que la Organización Marítima Internacional (OMI, que forma parte del ecosistema de Naciones Unidas) lleva meses trabajando, tiene como primer objetivo liberar a unos 11.000 de los más de 20.000 que han llegado a estar atrapados en Ormuz desde su cierre por parte de Irán, en los primeros días de marzo. El ente afirma contar con garantías de seguridad de ambos bandos para que centenares de buques puedan dejar atrás esa lengua marítima de poco más de 30 kilómetros de ancho en su parte más angosta.

Mapas de ubicación

La hoja de ruta de la OMI, coordinada con los Estados costeros y las propias navieras, pretende garantizar una salida ordenada de las embarcaciones inmovilizadas en la zona sin poner en peligro a las tripulaciones ni generar un atasco del tráfico marítimo en una zona —como ha quedado patente estos últimos meses— crítica para el flujo de combustibles y fertilizantes. La prioridad es, según el brazo sectorial de la ONU, evitar accidentes en una zona afectada por la presencia de minas marítimas, donde existen limitaciones en las comunicaciones y con una elevada concentración de barcos.

Con el ancla echada y a la espera

Los buques deben permanecer en su posición actual y esperar instrucciones antes de iniciar cualquier maniobra para reducir el riesgo de congestión y evitar incidentes. Solo cuando se les indique, los barcos podrán empezar a desplazarse, siempre de forma escalonada. La OMI coordina el marco general del proceso, pero no dirige el tráfico marítimo en sí, sino que lo harán los Estados ribereños, principalmente Irán y Omán. Serán los encargados de organizar los itinerarios y garantizar la seguridad de las rutas.

Cuando llega su turno, los barcos son contactados por organismos como el UKMTO (el United Kingdom Maritime Trade Operations, un organismo vinculado a la Royal Navy británica que funciona como un centro de emergencias del mar para buques mercantes en zonas peligrosas como el golfo Pérsico, el mar Rojo o el océano Índico) y el MICA (un centro de inteligencia y vigilancia marítima dependiente de la Marina francesa). En algunos casos las autoridades también podrán usar el canal internacional de emergencia VHF 16 para comunicarse con los capitanes.

Una vez recibida la orden, los buques deben dirigirse a una zona de espera designada frente a las costas de Omán. Allí permanecen hasta recibir la autorización definitiva para iniciar la salida del estrecho a través de corredores especiales, ya que el sistema habitual de separación del tráfico marítimo (conocido como TSS), una especie de autopista del mar por la que circulan los buques, estará suspendido.

Dos rutas: Irán y Omán

La OMI contempla dos rutas principales de evacuación: una al norte, bajo coordinación iraní, y otra al sur, gestionada por Omán con apoyo de Estados Unidos. Los capitanes podrán elegir el itinerario en función de su propia evaluación de riesgos, pero deberán coordinarse en todo momento con las autoridades correspondientes. El control del tráfico será total, y a los capitanes se les exige que no hagan ni un movimiento sin autorización. Hasta el punto de que cualquier desviación del plan implicará que el buque quede fuera del sistema de protección.

La OMI advierte, además, de que el éxito del plan depende en gran medida de esa coordinación rigurosa. En caso de deterioro de la situación, las evacuaciones podrían ralentizarse o incluso suspenderse temporalmente.

Las autoridades especifican también que las embarcaciones deben mantener activado el sistema de identificación automática (AIS) durante todo el tránsito, según una nota operativa emitida por el Ministerio de Defensa de Omán.

Normalización de precios

Pese al susto del pasado sábado, cuando Irán anunció el enésimo cierre del estrecho y un escalofrío volvió a recorrer las capitales occidentales y asiáticas, la salida de petroleros y metaneros en los últimos días ha sido lenta pero constante. La Agencia Internacional de la Energía estima que Emiratos Árabes Unidos, gran potencia energética del Golfo junto con Arabia Saudí y Qatar, ya está exportando casi el 85% del crudo que ponía en el mercado antes de la guerra. Y el propio mercado parece creer que el memorando es un texto más serio de lo que en un principio se estimó: el Brent, de referencia en Europa, ronda ya los 73 dólares por barril. Solo uno más que a finales de febrero, cuando el cierre de Ormuz era poco menos que una pesadilla lejana.

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