El Barça llega a Mestalla justo cuando más difícil lo tiene el Valencia. No es que haya sido un campo inexpugnable en los últimos seis años, cuando ha encadenado goleadas históricas, pero siempre cuesta enfrentarse al ambiente del vetusto estadio que se despide. Derrotado salió de la última visita (3-1), ya como campeón y mirando al Mundial, aunque el escenario es a la vez tan igual como distinto: el Valencia vuelve a rondar los puestos de descenso, sólo ha sumado un punto y de partidos de «vergüenza» y apenas se ha reforzado en el mercado con nueve millones de inversión. Ningún jugador decisivo ha llegado.
Los valencianistas, mermados por las bajas y la escasa inversión en el mercado, reciben al equipo de Flick hundidos en la clasificación
El Barça llega a Mestalla justo cuando más difícil lo tiene el Valencia. No es que haya sido un campo inexpugnable en los últimos seis años, cuando ha encadenado goleadas históricas, pero siempre cuesta enfrentarse al ambiente del vetusto estadio que se despide. Derrotado salió de la última visita (3-1), ya como campeón y mirando al Mundial, aunque el escenario es a la vez tan igual como distinto: el Valencia vuelve a rondar los puestos de descenso, sólo ha sumado un punto y de partidos de «vergüenza» y apenas se ha reforzado en el mercado con nueve millones de inversión. Ningún jugador decisivo ha llegado.
Carlos Corberán ya ha escuchado peticiones de dimisión, eso sí, con la renovación hasta 2028, y el diagnóstico del CEO de fútbol, el escocés Ron Gourlay, es que se han tomado «buenas decisiones», que el equipo ha mejorado y que tiene confianza en Corberán. Justo la lectura contraria a la que hacen los aficionados, que cruzan los dedos al menos para no ver una goleada que escueza aún más.
El Valencia se quedó la temporada pasada a un punto de Europa, como alardea Gourlay, que prefiere olvidarse de que no se garantizó la permanencia hasta la penúltima jornada. Sus fichajes han sido, gratis, un central de la segunda portuguesa, De Haas, ahora lesionado, y un medio de 27 años que jugaba en Egipto, Dieng. A ellos se suman Sato, una joven promesa del fútbol japonés, y Arnau Martínez. Por ellos se han pagado esos nueve millones. Los complementan las cesiones de un portero, Van Oevelen, el lateral Pablo Maffeo y el británico del Liverpool, Harvey Elliot. En el último día de mercado, y tras la lesión de larga duración de Sadiq, no llegó un delantero. El nigeriano fue tan importante en el tramo final de la pasada temporada como Guido Rodríguez, incorporación libre pero también lesionado para recibir al Barcelona.
En el once puede que tampoco esté el capitán, José Luis Gayà, a quien Corberán ha convertido en suplente en su último año de contrato y cuando el club le ha puesto una oferta de renovación que roza la ofensa sobre la mesa. En ese vestuario hay una brecha entre algunos jugadores y un entrenador, que no encuentra la fórmula para cerrarla con victorias porque, entre otras razones, apenas tiene piezas con calidad para lograrlo y, además, las lesiones le obligan a buscar remiendos. Si el año pasado costó cerrar una temporada «decente» -palabras de Gourlay-, en esta el circo exige un ‘más difícil todavía’.
Celta, Betis y Deportivo evidenciaron las costuras y encendieron a una afición que, desde algunos sectores, ha sido convocada para quedarse fuera del campo al menos los primeros 19 minutos del partido ante el vigente campeón de Liga. El Barça llega con la duda de Lamine Yamal, que no se entrenó ayer pero Hansi Flick lo hizo viajar junto al resto de convocados. También lo hizo Gabriel Jesús. Aunque el alemán confesó que no está al 100%, avisó de que puede tener minutos «en la segunda parte».
Quien aparecerá en el once, y con el cuchillo entre los dientes, es Raphinha, un 9 que ha demostrado su colmillo goleador en esta nueva posición y al que Flick considera tan vital que lo ha hecho, por elección propia, capitán, seguido de Pedri, Eric García, De Jong y Lamine.
El tropiezo del Real Madrid en Sevilla, y el delicado momento del Valencia convierten la última visita al estadio de Mestalla en una oportunidad de abrir distancias.
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