La navaja suiza de Donald Trump es la seguridad nacional. Le sirve para todo. Que los jueces le bloquean la reforma del ala este de la Casa Blanca para construir un salón de baile que empequeñece la residencia presidencial; esgrime razones de seguridad nacional para continuar las obras. Ante los obstáculos para construir un gigantesco Arco del Triunfo en Washington para homenajearse a sí mismo, dice que hay motivos de seguridad nacional. Si un juez le cuestiona por el despliegue de la Guardia Nacional en ciudades, es por seguridad nacional. Que le demandan por vetar a los medios, la misma respuesta. Y si no encuentra argumentos para aprobar los aranceles, pues eso mismo.
El presidente republicano recurre a este argumento para vetar nuevos parques eólicos, desplegar al ICE, movilizar a la Guardia Nacional o incluso para aprobar los aranceles
La navaja suiza de Donald Trump es la seguridad nacional. Le sirve para todo. Que los jueces le bloquean la reforma del ala este de la Casa Blanca para construir un salón de baile que empequeñece la residencia presidencial; esgrime razones de seguridad nacional para continuar las obras. Ante los obstáculos para construir un gigantesco Arco del Triunfo en Washington para homenajearse a sí mismo, dice que hay motivos de seguridad nacional. Si un juez le cuestiona por el despliegue de la Guardia Nacional en ciudades, es por seguridad nacional. Que le demandan por vetar a los medios, la misma respuesta. Y si no encuentra argumentos para aprobar los aranceles, pues eso mismo.
La seguridad nacional se ha convertido en el argumento favorito del presidente de Estados Unidos para desbloquear los asuntos más polémicos que se topan con desafíos judiciales o no logran el apoyo del Congreso.
La última maniobra de esta estrategia ha sido escudarse en motivos de seguridad nacional para justificar el veto a los periodistas de CNN, Politico y MS NOW. El presidente les ha prohibido el acceso a las instalaciones de la Casa Blanca para que puedan desarrollar su labor en la cobertura de asuntos de Estado.
Tras ser demandado por las organizaciones de noticias por vulnerar la Primera Enmienda de la Constitución, que consagra la libertad de prensa, el Departamento de Justicia ha registrado un documento en el juzgado con sus argumentos para rechazar la demanda de los medios.
“El presidente determinó que los demandantes no han mantenido los estándares mínimos de periodismo profesional al publicar información clasificada y de seguridad nacional”, escribe el representante de la Administración, pese a que en su primera justificación del veto, el presidente lo achacaba a que estos medios publicaban noticias que no eran de su agrado. Durante la vista oral celebrada este miércoles en el juzgado para tratar de resolver la demanda, el abogado de los medios ha defendido ante el juez que el cambio de estrategia de la administración no se sostiene. “Supongo que se les encendió la bombilla y todos dijeron: ‘Empiecen a hablar de seguridad nacional”, declaró.
Durante la vista, el juez se ha inclinado a favor de los argumentos de los medios, aunque ha decidido tomarse su tiempo antes de dictar una resolución.
Decenas de proyectos
No es una novedad que los presidentes recurran a esta argucia para tratar de imponer su autoridad, pero Trump ha abusado de este ardid durante su segundo mandato, incluso para asuntos que en realidad tienen poco que ver con la seguridad nacional.
Además de usarlo para justificar el veto a los medios, lo ha empleado para enviar a los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) a los aeropuertos, para las deportaciones masivas, cancelar la construcción de parques eólicos frente a la Costa Este, para desplegar el Ejército estadounidense en la frontera con México para disuadir a los migrantes sin papeles, para congelar los derechos sindicales de miles de funcionarios federales o incluso para eliminar requisitos ambientales a proyectos de fracking en el Golfo de México.
También ha recurrido a este argumento para justificar el bombardeo indiscriminado de supuestas narcolanchas en las aguas del Caribe, o para tratar de fundamentar sus ansias expansionistas en Groenlandia.
Muchos de estos proyectos forman parte de su acervo ideológico en contra de las energías renovables y a favor de los combustibles fósiles (“drill, baby, drill”), la persecución de migrantes o la reducción de la Administración federal.
El Arco del Triunfo: de monumento a arsenal
El giro más sorprendente de esta estrategia se produjo el pasado fin de semana cuando esgrimió asuntos de seguridad nacional para defender la construcción de un Arco del Triunfo de 250 metros de altura, que empequeñecerá la Casa Blanca, en un espacio de alto valor simbólico, entre el cementerio de Arlington y el Monumento de Lincoln.
El monumento, que estaba destinado a mayor gloria del presidente, como él mismo aseguró hace unos meses, había encontrado cierta resistencia en las asociaciones conservacionistas del patrimonio histórico, organizaciones de derechos civiles y varios congresistas demócratas.
En un movimiento para tratar de despejar todos esos obstáculos, Trump anunció a través de un mensaje en su cuenta de la red social Truth, que él mismo creó, que el Arco del Triunfo alojaría un depósito de drones, armas y serviría de punto clave para francotiradores del Servicio Secreto.
“A petición expresa de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, y por motivos de seguridad nacional, he accedido a convertir el magnífico Arco del Triunfo, proyectado desde la época de la Guerra Civil hace muchos años, situado en el Círculo de Acogida junto al Puente Conmemorativo de Arlington, en un complejo militar de primer orden (…) con el fin de albergar, almacenar y disponer de la capacidad de utilizar rápidamente un gran número de drones, además de francotiradores, tanto en la azotea como en la plaza, y disponer y almacenar grandes cantidades de munición” para estos, escribió el mandatario republicano en un extraño giro de las funciones del monumento.
El salón de baile de la Casa Blanca es un búnker
Cuando presentó el proyecto, en una cena de recaudación de fondos celebrada hace un año, el presidente no dudó en decir que el arco sería un homenaje a sí mismo. Cuando los periodistas le preguntaron a quién estaría dedicado el monumento, el mandatario afirmó sin rubor: “Para mí, va a ser precioso”.
Durante los meses siguientes, cuando las asociaciones históricas y civiles se opusieron a la construcción del monumento, la Casa Blanca recordó que tenía autorización del Congreso porque en 1925 el Capitolio ya permitió la construcción de dos columnas ornamentales de 50 metros de altura junto a la rotonda del Puente Memorial de Arlington, donde ahora Trump proyecta su monumento. Pero ante la resistencia de la oposición al proyecto, el ocupante del Despacho Oval ha cambiado de estrategia.
Algo parecido ocurrió con la construcción del nuevo salón de baile de la Casa Blanca, que tiene un presupuesto de 400 millones de dólares. Un proyecto para el que tuvo que demoler parte del ala este del complejo residencial.
Las denuncias de congresistas y entidades de la sociedad civil al proyecto en los tribunales lograron que un juez paralizara temporalmente las obras. Pero la Administración alegó que albergaría instalaciones de seguridad nacional, con un búnker militar en el subsuelo y un espacio reservado para drones en el tejado de una construcción, cuya propuesta inicial era un nuevo salón de baile para las recepciones presidenciales.
Para justificar el nuevo proyecto, se filtró que contendría una edificación subterránea de cinco pisos con columnas y vigas resistentes a misiles. Los jueces aceptaron parcialmente ese argumento y permitieron continuar con la construcción del refugio y las instalaciones para el Pentágono en el subsuelo, pero mantuvieron la prohibición de las obras sobre la superficie.
Tras el recurso de la Casa Blanca, el Tribunal Supremo permitió por una estrecha mayoría continuar con toda la reforma. De hecho, el presidente de la Corte, John Roberts, votó en contra al argumentar que la construcción probablemente era ilegal.
Esos mismos motivos de seguridad nacional son los que la Administración Trump utilizó ayer para prohibir el acceso a los periodistas de CNN, Politico y MS NOW a la Casa Blanca. Está por ver si en esta ocasión el juez se traga el argumento preferido del presidente.
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