Tres millonarios a por el trono del ajedrez mundial y el polémico voto español: «Ningún candidato tiene un equipo parecido»

Hay una anécdota que ilustra el nivel de ingresos de los tres aspirantes a presidir la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), cuyas elecciones se celebran este sábado en Samarcanda, un día antes de que termine la Olimpiada de Ajedrez. Ylia Merenzon, CEO de World Chess, lo desveló como un rumor sin confirmar, aunque el hecho de que sea verosímil ya dice mucho sobre quiénes se juegan el cargo. Según el empresario, los dos candidatos con menos posibilidades de ganar, Wadim Rosenstein y Jan Henric Buettner, se han apostado un Bentley. Si el segundo no llega a 30 votos de los 202 posibles, tendrá que comprarle un coche a su rival en las urnas. Si supera la cifra, aumentará su colección a costa de su compatriota. Ambos son alemanes y millonarios, aunque Rosenstein nació en Ucrania.

 Timur Turlov, multimillonario kazajo nacido en Moscú, es el favorito para presidir la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) tras un proceso que ha tenido de todo  

Hay una anécdota que ilustra el nivel de ingresos de los tres aspirantes a presidir la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), cuyas elecciones se celebran este sábado en Samarcanda, un día antes de que termine la Olimpiada de Ajedrez. Ylia Merenzon, CEO de World Chess, lo desveló como un rumor sin confirmar, aunque el hecho de que sea verosímil ya dice mucho sobre quiénes se juegan el cargo. Según el empresario, los dos candidatos con menos posibilidades de ganar, Wadim Rosenstein y Jan Henric Buettner, se han apostado un Bentley. Si el segundo no llega a 30 votos de los 202 posibles, tendrá que comprarle un coche a su rival en las urnas. Si supera la cifra, aumentará su colección a costa de su compatriota. Ambos son alemanes y millonarios, aunque Rosenstein nació en Ucrania.

Lo siguiente no es ningún rumor. El gran favorito para dirigir el ajedrez mundial, Timur Turlov, de 38 años, escribió hace unos días lo siguiente: «He dedicado muchos años a construir mi nombre y mi negocio». Lo decía para justificar por qué sus abogados presentaron en Estados Unidos una denuncia contra el periodista español David Llada. Este, antiguo director de comunicación de la Federación Internacional, dijo que el empresario nacionalizado kazajo seguía teniendo pasaporte ruso y que era falso que hubiera renunciado a dicha ciudadanía. Algún gran maestro calificó el movimiento del multimillonario, el más rico de los tres candidatos, como «intimidación financiera».

En los mercados de apuestas, que también funcionan en el mundo del ajedrez, Turlov es cada vez más favorito. El porcentaje pasó en los últimos días del 80% al 90 % y sigue creciendo. Es un dato que ilustra cómo funciona el ecosistema del ajedrez mundial. Nadie quiere votar por los perdedores, en buena medida por temor a que el ganador no cuente con ellos en el futuro.

Esto nos lleva de vuelta a David Llada, quien también se presenta como aspirante al puesto de vicepresidente, en competencia directa con Javier Ochoa, presidente de la Federación Española de Ajedrez y de la Iberoamericana. La FEDA presentó una queja, aunque no llegó a los juzgados, porque Llada había escrito que ya sabía quién se llevaría el voto español, cuando se anunció que los próximos Mundiales por edades se celebrarán en Roquetas de Mar.

En la Federación Española molestó mucho que los tildaran de corruptos y las acusaciones de vender el voto. Días después, confirmaron a EL MUNDO que, en efecto, el beneficiario será Turlov, aunque por otros motivos: «Es por el equipo», afirma Ramón Padullés, director técnico de la FEDA y la persona que introducirá la papeleta española en Samarcanda. «Ningún candidato tiene un equipo ni parecido, con mucha diferencia». El directivo también confirmó que habían hablado con Buettner, que les pareció un buen candidato de futuro, si se vuelve a presentar, pero no con Rosenstein: «Ya no tenemos contacto». Ambas partes culpan a la otra de la falta de comunicación.

En los últimos días se han intensificado este tipo de contactos y desencuentros en Samarcanda, donde también se deslizan otros rumores, como que Uzbekistán, país organizador de la Olimpiada, concedió tarde algunos visados para impedir que los delegados de algunos países llegaran a tiempo de votar. Si hubo algo de eso, el problema parece resuelto, pero es solo una de las acusaciones lanzadas por los candidatos en una campaña que no puede presumir de juego limpio. Por simple comparación de recursos y dinero, cabe imaginar lo que pasará en los pasillos de la FIFA.

Con todo casi decidido, salvo sorpresa mayúscula, los reproches entre candidatos tampoco superarán en el recuerdo el nivel chiringuito. Rosenstein y Buettner impugnaron la elegibilidad de Turlov y pidieron que se investigara su renuncia a la ciudadanía rusa, además de alguna otra sanción desde Ucrania. Este, a su vez, denunció a Rosenstein por firmar un patrocinio con la federación alemana en plena campaña. Y Buettner acusó a la FIDE de favorecer a Turlov, que se presenta de la mano del ex campeón del mundo Viswanathan Anand, actual presidente interino de la Federación Internacional.

En general, los dos aspirantes que pueden haberse apostado el Bentley lamentan la utilización de medios oficiales a favor de su gran rival, pero la jugada más turbia la protagonizó el director ejecutivo de la FIDE, Emil Sutovsky, quien reprochó a Rosenstein que, siendo judío y manejando tantos idiomas, no hubiera escrito ni un solo tuit en hebreo. La respuesta del aludido fue más inteligente que la acusación: «Si realmente queremos hacer que el mundo sea un poco más razonable, ya es hora de dejar de preguntarnos unos a otros: ¿Eres lo suficientemente judío? ¿Lo suficientemente árabe? ¿Lo suficientemente alemán? Importa mucho más otra pregunta: ¿Eres lo suficientemente humano como para respetar a alguien que es diferente a ti?».

Más allá del baile de acusaciones mutuas, en la campaña ha habido escasas propuestas originales, como se vio en el debate público entre los tres aspirantes que organizó Chess.com. Rosenstein se desconectó del encuentro (¿accidente?) justo después de soltar su discurso, por lo que Buettner y Turlov siguieron hablando sin demasiados puntos de fricción.

«Mi enfoque no está en cuestiones personales, sino en ofrecer una alternativa creíble basada en la continuidad, una implementación más sólida y una mayor ambición», asegura Turlov para EL MUNDO. «Si soy elegido, mi enfoque se centrará en aumentar los fondos de premios, ofrecer más competiciones y contar con más mujeres en la dirección», añade, aunque cualquiera de sus propuestas podría ser suscrita por sus oponentes. Como dijo alguien sobre los programas electorales, «ahora cualquiera redacta uno con ayuda de la IA».

La baza de Buettner es la neutralidad política, sin sombras rusas en su equipo: «Arkady mejoró la FIDE, pero después de ocho años, la organización necesita un presidente genuinamente independiente y una cultura de gobernanza diferente», responde por correo electrónico. Quizá le valga para ganar un coche.

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