Trump vuelve a arremeter contra España: “es un desastre” como socio de la OTAN

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a dejar clara este miércoles su irritación con los aliados de la OTAN que no le cedieron el uso de bases militares u otro tipo de ayuda en la guerra en Irán. Y ha dedicado sus mayores críticas a España y lo que él considera que es la falta de voluntad de este país de contribuir a sus obligaciones en la OTAN. Al comienzo de una reunión en el Despacho Oval con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, el mandatario ha descrito a España como “un show de los horrores” y ha insistido en que “no quiere pagar nada. Creen que lo tienen todo gratis”.

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 El presidente de Estados Unidos se ha reunido con el secretario general de la Alianza, Mark Rutte, en vísperas de la cumbre anual y en medio de fuertes disputas con los miembros  

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a dejar clara este miércoles su irritación con los aliados de la OTAN que no le cedieron el uso de bases militares u otro tipo de ayuda en la guerra en Irán. Y ha dedicado sus mayores críticas a España y lo que él considera que es la falta de voluntad de este país de contribuir a sus obligaciones en la OTAN. Al comienzo de una reunión en el Despacho Oval con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, el mandatario ha descrito a España como “un show de los horrores” y ha insistido en que “no quiere pagar nada. Creen que lo tienen todo gratis”.

El mandatario republicano también ha expresado su “decepción” con Italia, el Reino Unido, Alemania y Francia, los países que él considera que no quisieron contribuir como él esperaba en la guerra contra Irán. “España no está en un buen grupo en absoluto”, ha sostenido Trump, mientras Rutte defendía a los socios europeos y la contribución de estos a la Alianza Atlántica: “ha habido casos aislados sobre los que usted está verdaderamente decepcionado, pero hablando en general, los aliados europeos han respondido”.

Rutte se encuentra esta semana en Washington para tratar de limar asperezas entre Donald Trump y los aliados europeos sobre el gasto militar y la posición europea sobre la guerra contra Irán, dos semanas antes de la crucial cumbre de la Alianza en Ankara. Tras llegar a un acuerdo provisional con Irán para poner fin a la guerra, el mandatario y su Departamento de Defensa han vuelto a dejar claro su desdén hacia una OTAN que consideran un derroche para proteger a los europeos contra Rusia y poco o nada útil para Washington; tras anunciar en mayo un recorte de 5.000 soldados en las tropas estadounidenses en Alemania, ahora desarrolla una revisión de seis meses sobre la presencia de sus soldados y sus equipos en el continente.

Trump, que el lunes pasado ya había arremetido contra los países que considera que le dieron la espalda en Irán, aseguraba durante la reunión que solo va a la cumbre en Ankara, el 7 y el 8 de julio, porque su aliado, el presidente turco Recep Tayipp Erdogan, será el anfitrión. “No hubiera ido si la cumbre no hubiera sido en Ankara”, ha subrayado el presidente estadounidense. Preguntado qué es lo que quiere de los socios europeos, ha respondido: “su lealtad”. “Siempre hemos luchado por ellos. Les hemos dado tanto, y luego quieres que te hagan un pequeño gesto, que te den un besito. No es mucho. Y nos dicen que no, que no pueden”.

Rutte está considerado uno de los líderes europeos con mayor capacidad de conectar con Trump, gracias, sobre todo, a su habilidad para apelar al ego del mandatario. En la cumbre de la OTAN del año pasado en La Haya llegó a llamarle “papi”. Esta vez, sabedor de que el estadounidense es un hombre que prefiere las imágenes a los textos, venía pertrechado de una serie de gráficos de gran tamaño que presentó en el despacho oval para defender a su organización y a los socios europeos. En uno de ellos mostraba el crecimiento del gasto europeo en Defensa —“el billón de Trump”, le halagó— y, en otro, el aumento de la inversión del Viejo Continente en Estados Unidos.

Pese a su defensa de los europeos, sus primeros comentarios, antes de reunirse esta tarde con el presidente de Estados Unidos a puerta cerrada en la Casa Blanca, habían alimentado aún más la polémica. En pleno choque entre el republicano y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni por la negativa de Roma a permitir el uso de sus bases para esa guerra, el neerlandés ha asegurado en una entrevista a la cadena Fox News que 500 vuelos militares estadounidenses despegaron de esas bases para participar en el conflicto.

En la entrevista, el periodista Brett Baier le preguntó sobre el rechazo de varios países europeos a participar en el conflicto o permitir el uso de sus bases para ello —España e Italia, en particular—, aludiendo específicamente al caso de Roma. A lo que Rutte respondió: “Entiendo completamente la decepción [de Trump], pero (…) 500 aviones militares estadounidenses despegaron desde bases en Italia para apoyar la operación Furia Épica”, el apodo militar de la guerra. “Es algo enorme”, remachó.

Con sus declaraciones, Rutte quería enviar el mensaje de que Italia y el resto de socios europeos son aliados en los que Estados Unidos puede confiar. Y, con ello, apaciguar a un Trump —ávido espectador de Fox News— y a su Administración justo cuando el presidente ha retomado sus quejas por lo que considera falta de ayuda de los europeos durante la guerra. Tanto él como el Pentágono pretenden recortar el número de equipos y tropas estadounidenses destacados en Europa. Pero sus palabras desencadenaron una airada protesta italiana.

“Falaz”

Italia —donde el conflicto en Irán es enormemente impopular— ha desmentido de inmediato las palabras de Rutte, cuya versión ha calificado de “falaz”. “Resulta sorprendente que el secretario general, que no tiene nada que ver con la operación Furia Épica, ofrezca una reconstrucción que transmite un mensaje totalmente falaz al confundir el tipo de vuelos autorizados”, ha indicado el Ministerio de Defensa italiano.

Italia “siempre ha actuado respetando plenamente la Constitución, los tratados internacionales y las directrices parlamentarias”, sin permitir bajo ningún concepto actividades ofensivas o de combate ajenas a su normativa vigente, insiste el Ejecutivo italiano en un comunicado que hace referencia a la declaración ante el Parlamento del responsable de esta cartera, Guido Crosetto, que había asegurado que únicamente estaban autorizadas “actividades de carácter técnico y logístico, no de combate, en el marco de los procedimientos previstos en los acuerdos vigentes”. Washington tiene desplegados más de 12.600 militares en sus cuatro bases militares en suelo italiano: Vicenza, Aviano, Nápoles y Sicilia.

Denegación de uso

Roma denegó en marzo el uso de la base de Sigonella, en la isla de Sicilia, para vuelos estadounidenses relacionados con la guerra en Irán, al determinar que no se trataba ni de actividades técnicas ni logísticas según recogen los tratados. Cualquier uso de esas instalaciones, según el Gobierno de Meloni, se determina “caso por caso”.

Ante el nuevo foco de polémica que se abría en su seno, la OTAN se ha apresurado a declarar que Rutte solo se refería a los vuelos previstos en los acuerdos bilaterales y no a operaciones de combate. “El secretario general destacó cómo los aliados, incluida Italia, aplicaron sus acuerdos bilaterales existentes en el contexto del uso de las bases y los sobrevuelos. El tipo de apoyo al que se refirió se relaciona con la logística o el apoyo técnico”, ha detallado la portavoz de la Alianza, Allison Hart.

Las palabras de Rutte, sin embargo, han echado sal sobre la herida. Trump y Meloni, sólidos aliados hasta entonces, se distanciaron a raíz de la negativa de la líder de Hermanos de Italia a permitir el uso de sus bases para la guerra en Oriente Próximo. Aunque en la cumbre del G-7 celebrada la semana pasada en Évian-les-Bains (Francia) ambos parecieron reconciliarse, en una breve entrevista telefónica Trump arremetió contra la primera ministra, al asegurar que ella le había “suplicado” tomarse un selfi juntos en aquella reunión y volvió a sacar a relucir el asunto de las bases. A lo que Meloni replicaba que ni ella ni Italia “suplican jamás”, al tiempo que recordaba que el suyo es un país soberano.

Trump volvió a cargar el lunes contra los aliados europeos, en particular contra Alemania y contra Italia, a los que acusó de un comportamiento “muy malo”. “Dicen: ‘no, preferimos no ayudar’. Es una estupidez decir eso, porque también podemos decírselo nosotros a ellos, y quizá lo hagamos”, repetía tras insistir en sus quejas habituales sobre lo que constituye la OTAN, en su visión particular: que Washington destina cientos de millones al año para proteger a Europa de Rusia, pero los aliados no corresponden ni siquiera en lo mínimo.

Como respuesta a esa supuesta pasividad europea, el Pentágono anunció en mayo que retiraría a cerca de 5.000 soldados estadounidenses de Alemania en un plazo de seis meses. Estados Unidos también lleva a cabo una revisión más amplia de su presencia militar y de sus bases en el continente, con el argumento de que quiere reforzarse en otras zonas. Entre ellas, Asia-Pacífico.

En su visita a Washington, Rutte tiene previsto, además de su encuentro con Trump, reunirse este jueves con legisladores estadounidenses y ofrecer un discurso en un think tank de la capital. Su visita coincide con una reunión de Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Polonia en Berlín para preparar la cumbre de la Alianza Atlántica y tratar sobre un posible diálogo en el futuro con Rusia sobre la paz en Ucrania.

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