¿En qué se va a parecer esta España que empata con Irak a la que saldrá a buscar la segunda estrella el día 15 de junio ante Cabo Verde? La respuesta es sencilla: en poco. Se repetirán algunos nombres, pocos, pero habrá otro orden, otra intención y otro espíritu. El último partido en suelo español sirvió para arrancar a sudar, echar a rodar a aquellos que llegan justos de kilómetros en las piernas y a proteger a los que son tan esenciales que no se quiere correr el más mínimo riesgo con ellos. Ahora bien, también para mantener los pies en la tierra. Y es que en el arranque del campeonato habrá rivales tan incómodos y poco estimulantes como los iraquíes, para quienes un empate ante la campeona de Europa tiene una relevancia histórica. [Narración y estadística: 1-1]
Ferran Torres abrió el marcador en el minuto 16, pero Roski igualó antes del descanso. De la Fuente dejó fuera a la columna vertebral de su once e hizo debutar a jugadores como Pubill, Jon Martín, Javi Guerra o Leo Román
¿En qué se va a parecer esta España que empata con Irak a la que saldrá a buscar la segunda estrella el día 15 de junio ante Cabo Verde? La respuesta es sencilla: en poco. Se repetirán algunos nombres, pocos, pero habrá otro orden, otra intención y otro espíritu. El último partido en suelo español sirvió para arrancar a sudar, echar a rodar a aquellos que llegan justos de kilómetros en las piernas y a proteger a los que son tan esenciales que no se quiere correr el más mínimo riesgo con ellos. Ahora bien, también para mantener los pies en la tierra. Y es que en el arranque del campeonato habrá rivales tan incómodos y poco estimulantes como los iraquíes, para quienes un empate ante la campeona de Europa tiene una relevancia histórica. [Narración y estadística: 1-1]
A España no le hacía falta que le recordaran que en un campeonato, cuando se llega como favorita, todos los rivales quieren derribarte. Es su momento de gloria, la lucha contra el gigante. Y esa fue la enseñanza que dejó el duelo en Riazor. De la Fuente quería aprovechar el amistoso, repitió que no era «un bolo de verano», pero también que el partido tenía que servir. Y lo hizo, pese al mal sabor de boca del empate. Reservó a la que debe ser columna vertebral del equipo nacional en el Mundial para buscar la activación de muchos futbolistas y premiar a otros de la unidad de apoyo que han sido esenciales en estos días. Optó por Joan Garcia, que quizá zanjó el debate de la portería en el debut ante Cabo Verde, si es que existe. Puso a Porro y a Grimaldo en los laterales e hizo debutar a Joan Martín junto a Laporte, un ancla en la defensa a la que no renuncia. El seleccionador no veía el momento de enrolar a Gavi, y lo colocó junto a Olmo, con Baena, Ferran y Borja Iglesias moviéndose por todo el frente de ataque.
España sabía que llevaría el peso del partido ante un rival que le esperaba ordenado en el centro del campo, buscando un robo que les lanzara hacia la portería. Había que desarmar esa telaraña, que es la misma que pueden tejer caboverdianos y saudíes en los dos primeros partidos de la Copa del Mundo. Incluso la Uruguay de Marcelo Bielsa. Era un buen momento para entrenarse en esa tarea.
Baena fue el primero que probó a Basil con un disparo que le obligó a sacar una mano milagrosa para desviarlo a córner. España, sin avasallar, empezaba a encontrar caminos, como las conducciones de Laporte rompiendo líneas o las recuperaciones rápidas que Olmo supo manejar para poner en ventaja a la selección. Pero el movimiento esencial lo hizo Borja Iglesias, dejando pasar el envío para habilitar a Ferran. Lanzado a la carrera en diagonal desde la derecha, el valenciano llegó a la frontal para cruzar un tiro imparable. Con el brazalete de capitán sumó su gol 24 con España en 56 partidos e igualó en esa marca a Oyarzabal.
Parecía que la selección podía desatarse con ese marcador a favor, pero no fue así. Al contrario. Irak se mantuvo en su idea y encontró premio. Doski, incorporado desde el lateral zurdo por la grieta entre Porro y Jon Martín, se plantó en el área y sorprendió a Joan Garcia con un tiro que suponía el empate. No estuvo acertado el cancerbero del Barça y a España le salió caro. A la campeona de Europa le estaba haciendo partido una selección que sufrió para estar en el Mundial.
Aun con el aturdimiento de verse sorprendidos, a cinco minutos del descanso, Ferran volvió a forzar a Basil a despejar al larguero otro tiro que armó en apenas una baldosa.
Si en la primera parte a España le costó ser reconocible, en la segunda la tarea se complicó cuando De la Fuente llevó al campo a Eric García, Sergio Gómez, Jesús Rodríguez, Jeremy Pino y Gonzalo. Reparto de minutos y activación, pero sirvió de poco porque la selección apenas puso a prueba al portero recién salido al campo, Hassan. Y eso que Jesús Rodríguez mandó ajustado al palo el primer balón que pateó. Un susto que no tuvo continuidad. España jugó deshilvanada. Hubiera sido un milagro hacerlo de otra manera cuando el carrusel de sustituciones volvió a aparecer, y esta vez en los dos equipos.
De la Fuente hizo debutar a Marc Pubill, que necesita soltar los nervios antes de tener minutos en Estados Unidos, a Turrientes y a Javi Guerra, que se movió con descaro en el ataque pero sin acierto para pisar área o alimentar a Gonzalo. Hasta Mikel Merino volvió en los últimos minutos para hacer el rodaje sin que su presencia se notara demasiado.
La cuestión era ya aguantar el tipo ante un rival que sabía que no perder ante España era un triunfo que les hace plantarse en el Mundial con una bocanada de confianza antes de arrancar en un grupo de la muerte, con la Francia de Mbappé, la Noruega de Haaland y el campeón, de momento, de la Copa África, Senegal. El fútbol les puede mandar de vuelta a casa el día 26 de junio, pero su empate ante España es un hito que no olvidarán.
Mientras, la selección tendrá que dar un paso adelante ante Perú en Puebla en el último amistoso. De momento, con este sabor amargo, pone rumbo a Estados Unidos hoy mismo para aclimatarse antes de viajar a México y recluirse ya para preparar el debut en Atlanta ante Cabo Verde. Hay días y entrenamientos para perfilar un equipo que muestre un fútbol más brillante y efectivo que el que exhibió en Riazor. Lo sabe De la Fuente, que ve irreconocible a su España con solo 13 remates a puerta y solo uno entre los tres palos. Suficiente para el último experimento, pero muy mejorable. Eso sí, artillería tenía guardada en la grada que irá apareciendo.
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