Una masa en Madrid impulsa la vuelta a Venezuela de María Corina Machado: «Hoy comienza el regreso a casa»

La Puerta del Sol se quedó pequeña ante el inmenso deseo de ver a la mujer que encarna la promesa de libertad de un país. Si alguien tiene dudas sobre el liderazgo de María Corina Machado, para disiparlas bastan las imágenes del encuentro que mantuvo con la diáspora venezolana ayer en Madrid. Miles de personas con el objetivo de ser libres. Resulta difícil imaginar a Delcy Rodríguez congregando a una multitud comparable de simpatizantes.

 Ayuso contrapone su legitimidad democrática al «guateque» de Sánchez en Barcelona  

La Puerta del Sol se quedó pequeña ante el inmenso deseo de ver a la mujer que encarna la promesa de libertad de un país. Si alguien tiene dudas sobre el liderazgo de María Corina Machado, para disiparlas bastan las imágenes del encuentro que mantuvo con la diáspora venezolana ayer en Madrid. Miles de personas con el objetivo de ser libres. Resulta difícil imaginar a Delcy Rodríguez congregando a una multitud comparable de simpatizantes.

«Desde el corazón de esta gran nación los venezolanos estamos enviando un mensaje claro al mundo: Venezuela será libre», proclamó Machado. «Hoy comienza el regreso a casa», repitió una y otra vez. Tanto que Madrid casi se convertía en Caracas. La capital española, entre el clima primaveral, las banderas tricolor y los acentos criollos, bien podía confundirse con la ciudad venezolana.

A las 18:45 horas ya no cabía nadie más en la plaza. Parecía que hasta el aire se había marchado para dejarles sitio. La multitud, sin más remedio, se extendió por las calles de alrededor. Desde todas partes de España, e incluso desde otras latitudes, se acercaron para vivir un día importante para los exiliados del país caribeño.

En palabras de Machado, Madrid es «el corazón de Europa» y uno de los principales destinos de la migración. Por ello, bajo el lema «a la venezolana», quiso reforzar el mensaje del regreso al lado del Oso y el Madroño.

En este mismo escenario, los venezolanos han alternado la risa y el llanto; han canalizado su frustración contra la dictadura y han reavivado la esperanza en la democracia. Aquí se han congregado para exigir -y, cuando llegó el momento, celebrar- la caída de Maduro; para festejar y defender el triunfo electoral; para acoger a un Edmundo González en el exilio; para reclamar la liberación de los presos políticos y para alzar la voz en favor de los derechos humanos.

María Corina Machado, ayer, en la Puerta del Sol de Madrid.
María Corina Machado, ayer, en la Puerta del Sol de Madrid.JAVIER BARBANCHO

Antes de encontrarse con su gente, la líder democrática recibió la Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid. «María Corina Machado pasará para siempre a formar parte de los libros de historia de su país y del recuerdo de las democracias liberales. Pero también estoy convencida de que va a pasar a la historia por ser la primera presidenta [democráticamente elegida] del pueblo de Venezuela», vaticinaba la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, al entregarle el reconocimiento.

La Nobel de la Paz agradeció, sonriente: «Es un honor inmenso, en nombre de todos los venezolanos, recibir esta medalla, y lo hago consciente de que es un reconocimiento a cada uno de los ciudadanos de mi país, dentro y fuera de Venezuela, que han arriesgado su vida por la libertad».

A su vez, Edmundo González Urrutia, presidente electo de Venezuela, recibió la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid. Al no estar presente por encontrarse hospitalizado -debido a complicaciones derivadas de su operación de cadera-, fue su hija Carolina quien la recibió en su nombre. «Venezolanos, reciban este reconocimiento con el orgullo que merece: es de ustedes», dijo Edmundo González por voz de ella.

España es una de las paradas de la gira internacional que la propia Machado ha presentado como el preludio de su retorno a Caracas. En Sol la opositora tomó la temperatura de la masa. No resulta casual, puesto que parte de la comunidad venezolana ve al país europeo como el «punto neurálgico de la lucha democrática». De acuerdo con el INE, en nuestro país residen 692.316 venezolanos; 210.408 de ellos en Madrid, una cifra que se ha disparado con motivo de la convocatoria de la Premio Nobel de la Paz.

La diáspora congregada en Sol reconoció que espera, ansiosa, a que Machado regrese a su país. Aunque la mayoría prefiere esperar antes de volver, algunos expresaron que irían detrás de ella para rescatar al país de la dictadura. «Siento que llega la oportunidad de volver. Y no es que yo me sienta mal aquí, pero extraño mi tierra y la calidez de su gente», expresa Eddie, migrante de 31 años que va a cumplir dos años en España. Este venezolano agrega que está motivado por la eminente vuelta de Machado. «Aquí estamos como huérfanos, y siento que ella es la que representa esa imagen de autoridad que necesitamos, y la queremos allá para podernos sentir confiados de volver a nuestra casa».

Eberto Ochoa se postuló para conversar con este periódico sobre la agasajada venezolana. Tiene 34 años, ocho de ellos en Madrid. El motivo de su exilio es la miseria. «En mi casa todos trabajábamos, pero abríamos la nevera y no teníamos nada que comer», recordó. Este joven se deshizo en elogios para la venezolana. «La admiro mucho, hasta el punto de que hablo como ella. Es monumental. Da la vida por su país».

Su pareja, Javier, nacido en España, también quiso opinar sobre la opositora. «En un país en el que no estamos acostumbrados a un nivel de represión como el que ha habido Venezuela, es muy sorprendente ver a alguien que es capaz de quedarse sola en clandestinidad, arriesgar la vida, la libertad y todo lo que tiene por un bien común, que es la democracia, la libertad de su pueblo. Eso es algo que, como mínimo, genera admiración», admitió.

Machado aún no ha desvelado la fecha exacta de su regreso, pero ayer, tanto en rueda de prensa como en Sol, aseguró que su vuelta servirá para organizar unos nuevos comicios presidenciales. «Quiero darles la absoluta seguridad de que la garantía de la estabilidad y la paz en Venezuela son elecciones limpias y libres», ratificó. «¡Elecciones, elecciones!», fue otra de las consignas del encuentro con su gente.

En la misma comparecencia para prensa de la mañana, la Nobel de la Paz aprovechó para agradecer «a todos aquellos ciudadanos de bien, hombres y mujeres libres del mundo y, en particular, a los líderes, dirigentes y ciudadanos de España» el apoyo recibido «durante estos 27 años» de chavismo. En particular, extendió su agradecimiento a José Luis Martínez-Almeida, a Ayuso, y a «todas las autoridades del Congreso, del Senado, de los partidos políticos y a los cronistas de la ciudad». Asimismo, valoró a «los distintos gobiernos de España que han mantenido la conciencia de lo que significa la diáspora venezolana».

La ingeniera y política venezolana también se pronunció sobre su (no) encuentro con Pedro Sánchez. «La reunión que ha tenido en Barcelona con otros líderes políticos demuestra por qué no es conveniente», fueron sus palabras al respecto. Al preguntarle si el hecho de que su visita coincidiera con la Cumbre en Defensa de la Democracia en Barcelona fue intencionada, respondió: «No fue intencional, pero sí fue providencial». Ayuso, por su parte, definió este encuentro como un «guateque».

Machado criticó a los líderes chavistas que aún gobiernan en su país. «Delcy Rodríguez y su régimen representan el terror. Nosotros representamos a la sociedad venezolana que quiere avanzar en paz hacia la democracia y la libertad». Sobre el respaldo de Trump a la presidenta interina, señaló que «está cumpliendo las instrucciones que se le envían… Nada de lo que ha ocurrido es porque ha habido una rectificación: es porque tienen muy claras las consecuencias de no ejecutar esas instrucciones». La conclusión de la visita de Machado a Madrid fue clara: promete volver a Venezuela para facilitar unas elecciones democráticas que aparten del poder al régimen chavista.

La líder venezolana también transmitió ayer otros mensajes a través de su atuendo. Para la rueda de prensa, un traje beige. Por la tarde, para recibir la Medalla de Oro de Madrid, destacó con una chaqueta roja, un color históricamente asociado al chavismo, que hizo suyo, y que también aludía a la Comunidad de Madrid. Para encontrarse con su gente, se decantó por la sencillez de una camiseta blanca, un vaquero y el cabello recogido.

 Noticias de España

By info@cadizvibrante.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Related Posts