Lamine Yamal, la felicidad siempre es titular

La felicidad siempre es titular. No es un criterio deportivo, pero es un buen criterio. Lamine Yamal vive en ese estado, apreciable no únicamente por sus goles, uno más ante Chequia, sino por su espuela en un control como por su lenguaje corporal. Gusta y se gusta, con mariposas en el estómago por el Balón de Oro. En un día de oportunidades frente al rival más débil, pese al apretón del final, algo que es difícil de explicar es lo que mejor explica por qué el azulgrana repitió titularidad, el único en los tres partidos de esta Liga de Naciones.

 La felicidad siempre es titular. No es un criterio deportivo, pero es un buen criterio. Lamine Yamal vive en ese estado, apreciable no únicamente por sus goles,  

La felicidad siempre es titular. No es un criterio deportivo, pero es un buen criterio. Lamine Yamal vive en ese estado, apreciable no únicamente por sus goles, uno más ante Chequia, sino por su espuela en un control como por su lenguaje corporal. Gusta y se gusta, con mariposas en el estómago por el Balón de Oro. En un día de oportunidades frente al rival más débil, pese al apretón del final, algo que es difícil de explicar es lo que mejor explica por qué el azulgrana repitió titularidad, el único en los tres partidos de esta Liga de Naciones.

La respuesta fue un gol entre los favoritos de su repertorio. Eslalon en el balcón del área y parábola a la red. Messianico. De ese modo eclosionó a lo grande en la selección, ante Francia en la Eurocopa, aunque aquel tiro fue mejor por la dificultad, la ejecución, el rival y el significado.

El último de estos cuatro partidos, el martes en Croacia, seguramente vuelva a encontrar en el once a Lamine, en el banquillo después del descanso frente a los checos. Es un partido de mayor compromiso que el disputado en Oviedo, en un grupo donde España sujeta el liderato con un pleno, pero la Inglaterra de Bellingham, Gordon y Kane va a pelearlo hasta el final, pese a caer en Wembley ante la Roja, como puso de manifiesto al hacer un siete a la selección de Modric.

De la Fuente dice que no le gustaba acumular tantos partidos por el poco descanso de los jugadores, y de ahí las rotaciones, aunque el equipo se desfigure y lleguen instantes de pérdida de control, como ante los checos. Lamine es diferente, porque es diferencial en el estado actual. España no pudo disfrutarlo de ese modo en el Mundial. Fue por ello más coral. Ahora tiene al coro y al solista, por el que en el Barça cruzan los dedos al verlo sumar minutos de rojo. El consuelo es el mismo que tenían con Messi: «Queremos que Leo esté feliz». Lamine lo está.

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