Luis de la Fuente se llevó las manos a la cabeza cuando, otra vez, Lamine Yamal a los seis minutos abrió el marcador y puso a España en ventaja ante la República Checa. El pase de Olmo, el baile en una baldosa con el defensa y el zurdazo que armó en una décima de segundo fue sublime y pone a la estrella con 11 goles como internacional, cinco de ellos marcados antes de que se cumpliera el minuto 10 del partido. Ese gol, al que se sumó otro de Rodrigo antes del descanso, parecía que encarrilaba la victoria y quitaba el foco de la revolución que había planteado el técnico riojano en su once. Sin embargo, costó aguantar esa ventaja. «O das tu mejor versión o cualquier rival te hace daño. Nos ha faltado brillantez», admitía el seleccionador. El capitán prefería quedarse con el lado positivo: «Hay partidos en los que no puedes generar, pero hemos sabido madurarlo», dijo Rodri.
Nueve cambios en el once de Luis de la Fuente, con el debut de Fresneda y Roberto Fernández. «Nos ha faltado brillantez, pero el equipo no para de aportar jugadores de futuro», dice el seleccionador.
Luis de la Fuente se llevó las manos a la cabeza cuando, otra vez, Lamine Yamal a los seis minutos abrió el marcador y puso a España en ventaja ante la República Checa. El pase de Olmo, el baile en una baldosa con el defensa y el zurdazo que armó en una décima de segundo fue sublime y pone a la estrella con 11 goles como internacional, cinco de ellos marcados antes de que se cumpliera el minuto 10 del partido. Ese gol, al que se sumó otro de Rodrigo antes del descanso, parecía que encarrilaba la victoria y quitaba el foco de la revolución que había planteado el técnico riojano en su once. Sin embargo, costó aguantar esa ventaja. «O das tu mejor versión o cualquier rival te hace daño. Nos ha faltado brillantez», admitía el seleccionador. El capitán prefería quedarse con el lado positivo: «Hay partidos en los que no puedes generar, pero hemos sabido madurarlo», dijo Rodri.
Nueve cambios hizo De la Fuente, de Raya en la portería al debut de Roberto Fernández en punta, pasando por el regreso de Fran García y el estreno como absoluto de Iván Fresneda. Los debutantes, felices. «En la segunda parte han dado guerra», admitía el lateral. «Estoy reventado, me han dado palos por todas partes», decía el delantero cordobés. Los dos con una sonrisa porque los dos han acabado entre campeones del Mundo. «Este equipo no para de aportar jugadores de futuro», reconocía el seleccionador. Ninguno pasa de los 24 años.
Las rotaciones generaron algo de suspense y volvió algo más toca a una selección muy engrasada. Era algo a lo que el seleccionador no recurría en partido oficial desde la Eurocopa. Entonces, como ahora, agitó su equipo en el duelo ante Albania, el último partido de la fase de grupos y con la clasificación para octavos en el bolsillo. Fueron diez las variaciones con respecto a los jugadores por los que había apostado ante Croacia e Italia. España ganó 0-1 con gol de Ferran Torres. Y no le hizo falta más.
Esos cambios masivas aparecen a cuentagotas, no se vieron en el Mundial y no son frecuentes en De la Fuente, a quien le marcaron las críticas que recibió en su segundo partido como seleccionador: ocho cambios y una dolorosa derrota 2-0 frente a Escocia. En este partido, en un parón tan largo de dos semanas, y tras las bajas por lesión de Eric García, Grimaldo, Nico Williams o Ferran, y la ausencia de Fabián porque va a ser papá, eran necesarias y se incrementaron tras el descanso. España lo notó. Por primera vez, pareció desordenada. «Los cambios nos han cortado el ritmo», justificaba el técnico riojano. Pero, otra vez, Rodri le veñia el lado bueno: «Pese a los muchos cambios, el equipo sigue rindiendo. Los necesitamos a todos enchufados».
El seleccionador no renunció a Lamine, la superestrella de España, pero, como ante Croacia, lo dosificó. Esta vez, 45 minutos, los mismos que Álex Baena. Podía respirar Kinsky, el portero checo de 22 años cuyo recuerdo de España es el partido que jugó con el Tottenham en el Metropolitano y el cambio a los 17 minutos tras dos errores. Aunque parecía que no podía fiarse en exceso, porque al campo saltaron Víctor Muñoz y Yeremy Pino. Sin embargo, la selección decidió alzar el pie del acelerador, guardar fuerzas para Croacia y convertir el duelo en un amistoso. Como si no quisiera que Santi Denia, mentor de algunos de ellos, se fuera de Oviedo con una pesada goleada. Lo que se llevó fue un gol a favor, de Slama, y dio algún susto hasta que Merino sentenció. «Ha sido un partido muy complicado. Se nota que es una selección muy trabajada y el gol nos ha dado un poco de respiro», decía el jugador del Arsenal.
Lo hubiera tenido Santi Denia si no hubieran anulado por falta el segundo gol de Chequia cuando ponía el 2-2 en el marcador. Los abrazos, eternos, con Luis de la Fuente no consuelan tanto como ver su equipo avanza. «Estoy orgulloso porque hemos salido con mucho respeto, pero hemos ido creciendo. Hay que hacerlo todo perfecto para ganar a España, que tienen al mejor jugador del mundo y al mejor entrenador. Nosotros estamos intentando desarrollar una manera de trabajar y conseguir algún punto sería bueno para reforzar la idea», explicó.
La humillación de la jornada se la llevó Croacia ante Inglaterra. Los Three Lions endosaron a los croatas una goleada histórica: 0-7. En la primera mitad recibió cuatro goles de Harry Kane, Bellingham, Gordon y Saka. En la segunda, el equipo de Bilic recibió aún tres tantos más: los segundos de Kane y Saka y a ellos se unió el de Morgan Rogers. Todo ante una grada en Rijeka en la que había 6.000 niños menores de 15 años, la fórmula con la que la Federación Croata burló la sanción que le obligaba a jugar a puerta cerrada. El martes, en Split, la grada no será tan benevolente con una selección que ha recibido 12 goles en contra y sólo ha marcado tres. Necesitará plantarle cara a la campeona del mundo. Si puede.
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