Lo pidió Simeone, lo peleó Simeone y lo consiguió Simeone. Cristian Romero es el central de jerarquía que quería el entrenador desde el pasado verano en el que se encontró con el portazo del Tottenham y el argentino número 22 de la era del Cholo en los 15 años que lleva al frente del banquillo del Atlético de Madrid. No ha habido otra nacionalidad más demandada por parte del técnico que la suya propia en su etapa como entrenador rojiblanco pese a que en el Metropolitano haya habido una buena cuenta de jugadores albicelestes. «Es un club que por mi forma de jugar encajamos a la perfección y por muchos compañeros de la selección sé que es maravilloso», expresó Romero.
La llegada del Cuti Romero es la última de un grupo de futbolistas que hacen piña en el banquillo rojiblanco
Lo pidió Simeone, lo peleó Simeone y lo consiguió Simeone. Cristian Romero es el central de jerarquía que quería el entrenador desde el pasado verano en el que se encontró con el portazo del Tottenham y el argentino número 22 de la era del Cholo en los 15 años que lleva al frente del banquillo del Atlético de Madrid. No ha habido otra nacionalidad más demandada por parte del técnico que la suya propia en su etapa como entrenador rojiblanco pese a que en el Metropolitano haya habido una buena cuenta de jugadores albicelestes. «Es un club que por mi forma de jugar encajamos a la perfección y por muchos compañeros de la selección sé que es maravilloso», expresó Romero.
Resulta llamativo, no obstante, en estos últimos años. Y es que en el club colchonero han jugado 63 jugadores nacidos en Argentina en toda su historia. Pero en sus 123 años, 22 lo han hecho en los últimos 15. Es decir, más de un tercio se ha concentrado en apenas el 12% del tiempo desde que se fundara el club por cuatro estudiantes vizcaínos de la Escuela de Minas. Siendo esta pasada temporada, la más prolija en ese aspecto con hasta seis argentinos en la disciplina rojiblanca, todos ellos presentes en la selección finalista de la Copa del Mundo.
Comenzando por su hijo Giuliano, el cuarto jugador con más minutos de toda la plantilla rojiblanca el pasado curso con más de 3.800 sólo superado por Hancko, Oblak y Llorente. También han sido importantes Juan Musso, para ocupar con grandes actuaciones la portería por la ausencia de Oblak, Nico González y Thiago Almada, quienes se intercambiaron el papel de rendimiento a principio ya final de temporada y Nahuel Molina, con obuses que sorprendieron a propios y extraños en el Metropolitano.
Luego está el caso de Julián Álvarez, el que venía a ocupar el espacio que dejara Griezmann, cuando se marchara, cosa que ha ocurrido este verano. Sexto jugador en minutos en el Atlético pese a una sequía liguera de más de tres meses, la Araña no picó todo lo que se le reclamó este año. Lejos de buscar una redención, Julián sorprendió a propios y extraños solicitando un traspaso cuando estaba inmerso en la lucha por el Mundial.
Como en el Atlético ya han dicho tanto en público y en privado que no se vende, al argentino no le queda otra que intentar reconciliarse con una afición que le recibirá de uñas y también con un técnico que lo dio todo por traerle, lo apoyó durante su bajón deportivo y le ha alabado en público numerosas ocasiones pese a que no ha terminado de desplegar la jerarquía de estrella que deja huérfana Antoine Griezmann.
Al menos, tendrá a una buena parte del vestuario para recuperarse. Pese a la salida de Nahuel Molina a la Roma y la de Almada a River Plate y a falta de saber qué pasará con Nico González, ya de vuelta en Turín a la espera de si los rojiblancos hacen efectiva la opción de compra, Julián se podrá apoyar en tres compañeros de la albiceleste para hacer piña y recuperar su mejor versión.
En el club rojiblanco cuentan que los argentinos siempre han estado muy unidos en el vestuario, con fiestas, asados y otras citas juntos. Y ahora se suma el Cuti para apuntalar el bloque albiceleste que este curso, a falta de saber lo de Nico, será de cuatro integrantes, ocho si contamos al cuerpo técnico. Porque, pese a la marcha de Nelson Vivas, Simeone sigue contando con Hernán Bonvicini, ahora como segundo, Pablo Vercellone como entrenador de porteros y Gustavo López en el equipo.
La confianza del técnico en sus compatriotas, no obstante, no siempre ha sido devuelta. De hecho, se puede decir que la mejor generación es la que ha tenido en estos últimos dos años sin olvidar a Rodrigo De Paul como uno de los jugadores que mejor rendimiento ha dado al técnico de Buenos Aires.
Por hacer un poco de memoria, con la garra de Romero, pero sin su calidad técnica, Cata Díaz fue el primer fichaje argentino del Cholo, aunque Salvio, doble campeón de Europa League como rojiblanco, ya estaba en la disciplina colchonera. Después llegaron Insúa y el ex entrenador del Mallorca Martín Demichelis. Tras Sosa, llegó Ángel Correa, uno de los futbolistas predilectos del Cholo pese a no ser nunca titular indiscutible. Su puntín para dar la segunda liga de Simeone al Atlético, quedará para siempre en la memoria rojiblanca.
Luego ya vinieron jugadores que pasaron sin pena ni gloria por la historia atlética como Ansaldi, Vietto, Kranevitter, Augusto Fernández, Gaitán, Werner, Nehuén Pérez y Nicolás Ibáñez. Hasta que llegó Rodrigo De Paul en 2021 y comenzó la exitosa saga de argentinos rojiblancos. Muchos de ellos con una Copa del Mundo en su palmarés y una final perdida, la de este verano frente a España en Estados Unidos.
Será el conocimiento del fútbol argentino, los contactos del Cholo Simeone dentro de su país o la confianza de poder sacar el mejor rendimiento a jugadores de su misma nacionalidad, pero la insistencia del Cholo con los argentinos tiene en el Cuti Romero un nuevo capítulo y, a juzgar por la historia, seguro que tendrá más.
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